En conflicto con los estatales, Llaryora recalibra la pata gremial del PJ
El amplio conflicto de los sindicatos estatales con el Gobierno Provincial se superpone, este año, con la pendiente redefinición de autoridades en el Partido Justicialista, fijada para el próximo 3 de mayo. Y de esta circunstancia deriva una novedad: el oficialismo parece condicionado a redefinir su apoyatura gremial, aquella que, según el anacrónico apotegma, constituye “la columna vertebral” del Justicialismo.
Los docentes acaban de rechazar, por abrumadora mayoría, la tercera oferta del Centro Cívico, y las bases del sindicato que representa el 60 por ciento de los estatales ya están prácticamente descalzadas de su conducción, que lleva a consideración propuestas que naufragan sin atenuantes. En la última oportunidad, hubo 117 mandatos de rechazo por apenas 17 de aceptación. 21 de 26 departamentos. Ni la oposición gremial, que promueve la indignación entre los docentes, esperaba encontrar en ellos materia tan dispuesta.
A su vez, los estatales en su conjunto -y particularmente los que reciben las mejores remuneraciones- se encuentran en pie de guerra con el Centro Cívico a partir de la sanción, en las postrimerías del año pasado, de la Reforma Previsional. Judiciales, Bancarios, SUOEM, Luz y Fuerza, entre otros, son los más alcanzados por la ley de “Equidad Previsional”, y sostienen en paralelo un frente abierto en la calle, con movilizaciones constantes, y en Tribunales, con una avalancha de amparos en las Cámaras Contencioso Administrativas.
El eje de sustentación del peronismo, en lo que a su apoyatura gremial refiere, empieza a desplazarse. La mayoría de los sindicatos públicos, que siempre fueron parte de la pata gremial peronista, hoy lo enfrentan. Y, además, sobre esa fractura trabaja Defendamos Córdoba.
Natalia de la Sota consiguió el apoyo de buena parte del gremialismo en las elecciones intermedias. Y aunque luego el Centro Cívico pudo repatriar, para la foto, a varios de esos sindicatos, lo cierto es que la relación con los estatales está desgastada. La construyó De la Sota, la mantuvo (con bemoles) Schiaretti, y la actual coyuntura dificulta al gobernador poder sostenerla.
Además, sindicatos como la UOM y el SMATA, también de histórica vinculación con el Centro Cívico, hoy no orbitan cerca de él. El juego ambivalente del peronismo cordobés con el Gobierno Nacional dificulta esas relaciones.
El miércoles de la semana pasada tuvo lugar una reunión entre cinco docenas de sindicatos enrolados o de buena sintonía con las 62 Organizaciones Peronistas de Ricardo Moreno y Marcelo Díaz. Al encuentro, que se dio en un hotel céntrico cercano al Patio Olmos, asistieron al gobernador, el presidente de bloque y presidente alterno del PJ, Facundo Torres, el ministro de Vinculación, Miguel Siciliano, el presidente de la Agencia Córdoba Cultura, Marcelo Rodio, y el viceintendente, Javier Pretto.
Por los gremios, hubo representantes de sindicatos de peso. El secretario general de la UOCRA, Néstor Chavarría, los titulares de UATRE y de los sindicatos del Seguro y de la Industria del Vidrio, los adjuntos del SUOEM, la UTA y Gastronómicos, y el gremial de Camioneros, entre otros. Con Camioneros, Seguros y Seivara, hubo representantes de los tres gremios que integran el triunvirato de la CGT Nacional.
En el evento, Moreno, como anfitrión, respaldó al gobernador, dijo que las 62-O lo acompañarían en su plan reeleccionario, y también dio a entender que la organización espera tener espacios en la nueva configuración de las autoridades partidarias. El gobernador agradeció el acompañamiento y dio a entender que esos espacios estarían.
En una reunión más reducida, Llaryora dijo que, a partir del 3 de mayo, 8 de cada 10 lugares serán para los propios (llaryorismo), y que entre ellos contará a los sindicatos que lo acompañan.
El interés del mandatario por ejercer un control más ajustado del PJ no pasa por el mero afán de ocupar espacios. La pelea del 2027 será dura. Y de no prevalecer, controlar al partido será fundamental.
Conflicto Docente – Conciliación Obligatoria
Rechazado el tercer ofrecimiento del Centro Cívico y resuelto un paro por 72 horas para miércoles, jueves y viernes de esta semana, se espera que Llaryora comunique una nueva oferta a la UEPC, directamente delineada por él. En la noche de ayer, la secretaría de Trabajo impuso una conciliación obligatoria para evitar una nueva medida de fuerza que expondría al Gobierno ante la mirada impaciente de los padres y madres cordobeses.