Cultura Por: Víctor Ramés20 de mayo de 2026

Córdobers | Caras y Caretas Cordobesas

En el primer cuarto del siglo veinte, la sección “Auto-Moto-Aviación” de “Caras y Caretas” brindaba semanalmente novedades sobre esas tres variedades de deportes mecánicos del país e, incluso en el movimiento aéreo, Córdoba no faltaba a la cita.

La Córdoba del deporte mecánico, 1924-1925 (Cuarta parte)

En lo que respecta a surcar el cielo en aeronaves, estas máquinas habían sido puestas a prueba durante la primera Guerra Mundial en misiones de ataque, defensa y de reconocimiento, incluso para lanzar bombas y propaganda sobre ciudades enemigas. La industria europea y norteamericana seguirían evolucionando, construyendo aeroplanos que se superasen en velocidad, levedad, maniobras de altura, autonomía de vuelo. En el plano civil, la aviación de pasajeros se hallaba en desarrollo, y las aeronaves eran objetos aptos para mostrar sus destrezas y medir su rendimiento por medio de competencias. Todo se desarrollaba rápidamente en el mundo en torno a esa floreciente industria y, bastante temprano, la actividad aeronáutica se iniciaba en la Argentina, país al cual irían llegando máquinas voladoras. La impulsaban pioneros civiles y también el ejército. En 1908 se fundó el Aero Club Argentino y, por su parte, la Escuela de Aviación Militar de El Palomar databa de 1912.

Situados ahora en Córdoba, en el año 1924, esa actividad representaba en la provincia una época de grandes desafíos, es sabido que en ese año arribaron al país los aviones de fabricación alemana Junkers, destinados a la aviación postal, especialidad en pleno auge. Al primer día del año siguiente se fundó el Lloyd Aéreo Córdoba, que iniciaría por un tiempo servicios de correo entre esa ciudad y las localidades de Villa Dolores y Río Cuarto.

Una marca del despliegue aeronáutico en la ciudad de Córdoba y de su importancia como nodo en la comunicación fue la realización del 14 al 18 de diciembre de 1924 de la Semana de la Aviación, días que movilizaron el interés del público y que contaron con la presencia de autoridades militares y del gobernador Julio A. Roca (h), a quien la revista Caras y Caretas retrató al descender de un avión Junker alemán, lo mismo que a una matrona cordobesa, invitada a volar en uno de esos aviones, la señora de Funes Lastra, en un desacostumbrado y moderno escenario social.

Ese hito de la aviación en Córdoba, que la señalaba como un futuro polo aeronáutico del país, conduciría a un acontecimiento fundamental apenas dos años después: la creación de la Fábrica Militar de Aviones en Córdoba, en 1927.

Previo a ese avance cordobés y a comienzos de 1925, el semanario porteño ofrecía un panorama del movimiento en el país durante el año que acaba de concluir, con un señalamiento específico a Córdoba, en su número del 3 de enero:

“Resumiendo la actividad aeronáutica en el país, puede decirse que el año 1924 ha presenciado el desarrollo de un gran movimiento aviatorio, no sólo en los aeródromos civiles y militares, sino en la ejecución de grandes «raids» internacionales. Primero el del Mayor Zanni alrededor del mundo que, a causa de la época avanzada para la travesía del Pacifico, fue necesario aplazar al llegar a Tokio, después de partir de Amsterdam. Luego, el vuelo magnífico de Buenos Aires a Lima, atravesando los Andes, por Hillcoat, es otro de los sucesos que con

tanto júbilo festejó el pueblo argentino. A todo esto, cabe agregar la llegada de la misión alemana de aviones «junkers», con el fin de establecer servicios permanentes de pasajeros entre los pueblos del sur y del litoral, así como otros del interior. La concentración aeronáutica realizada en Córdoba, del 14 al 18 de diciembre, reveló netamente el progreso de la aviación civil de todo el país, que marcha ahora bajo la protección del Estado. Esta parte de la actividad se debe en buena parte a la acción entusiasta de la Dirección del Servicio Aeronáutico del Ejército.”

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