Llaryora aprovecha la pausa libertaria para agrandar el corral del sur
El gobernador Martín Llaryora recorrió ayer el departamento Río Cuarto con una agenda que combinó inauguraciones, anuncios de obras y encuentros con intendentes de distintos signos políticos. La gira incluyó actividades en Achiras, Las Acequias y Chucul, mientras que las visitas previstas a Villa El Chacay y Carolina El Potosí fueron suspendidas por cuestiones climáticas y de logística. Más allá de la agenda institucional, el recorrido volvió a poner el foco sobre una región que el oficialismo provincial considera estratégica para su construcción política rumbo al 2027.
“Ser un líder que promueve la unidad y el diálogo tiene mucho más valor que los líderes que promueven el odio y la división”, afirmó Llaryora en Chucul, donde destacó el trabajo conjunto con intendentes de distintos espacios. Incluso apeló a una frase de José Manuel de la Sota al sostener que “es mejor construir puentes de diálogo que trincheras de odio”, un mensaje que resonó en una semana marcada por la profundización de la ruptura entre Natalia de la Sota y el oficialismo.
La recorrida retomó un itinerario previsto originalmente para fines de mayo, pero postergado por el impacto institucional del asesinato de Agostina Vega. Además, completó una secuencia iniciada semanas atrás en Juárez Celman, otro departamento clave para la estrategia territorial del Panal. En ambos casos, el patrón se repitió: visitas a municipios gobernados por dirigentes ajenos a Hacemos Unidos por Córdoba.
La gira también dejó una lectura política. Hace apenas unas semanas, Bornoroni preparaba una fotografía que prometía exhibir el desembarco de un grupo de intendentes del sur en La Libertad Avanza. Esa imagen todavía no apareció. En cambio, quien terminó recorriendo esos mismos territorios y compartiendo agenda con varios de esos dirigentes fue el propio Llaryora.
La elección de las localidades tampoco pareció casual. Mauricio García (Achiras), Germán Martini (Las Acequias) y Pablo Viguié (Chucul) representan distintos perfiles de un mismo universo político: dirigentes no peronistas que mantienen una relación institucional aceitada con la Provincia y que, según pudo confirmar Alfil, también fueron tentados por el armado territorial que Bornoroni intenta consolidar en el sur.
En el Centro Cívico interpretan que la expansión libertaria atraviesa un momento de pausa. Las incorporaciones prometidas todavía no se oficializaron y varios intendentes prefieren esperar antes que comprometerse con un proyecto provincial que aún presenta incógnitas. La evolución de la economía, el impacto político del caso Adorni y la falta de definiciones sobre la estrategia electoral cordobesa de La Libertad Avanza alimentaron esa cautela. Ese escenario abrió una oportunidad que el Gobierno provincial decide aprovechar.
Estado presente
Llaryora y sus ministros, entre ellos Manuel Calvo, finalizaron la gira en la capital alterna con la inauguración de un Centro de Día e Integración Social (CEDIS) enfocado en adicciones, donde el gobernador eligió hablar del Estado presente en tiempos de ajuste. “Cuando uno tiene un presupuesto ajustado en un momento cuando se cree que sacar determinadas cosas está bien, tenés que tener corazón”, dijo algo críptico sobre el contraste entre la apuesta por las gestiones en lo social y la motosierra del Gobierno nacional. Eso sí, no hubo mención al caso Manuel Adorni: el ministro Manuel Calvo apenas expresó que la Justicia deberá actuar, pero omitió cualquier tipo de juicio por la situación del jefe de gabinete de Javier Milei.
Viaje suspendido
Entre los hitos de la jornada, la suspensión de la visita a Villa El Chacay dejó margen para las interpretaciones. Oficialmente respondió a cuestiones logísticas, aunque la coincidencia fue inevitable: el día anterior, el intendente Adrián Radice participaba en Casa Rosada de una reunión junto a Bornoroni y Diego Santilli. El jefe comunal de El Chacay es uno de los principales armadores libertarios en el sur y quien conduce buena parte de las conversaciones con intendentes de la región.
Desde la Provincia descartaron cualquier lectura política sobre esa modificación de agenda. Sin embargo, la simultaneidad de ambas imágenes terminó reflejando el momento que atraviesa la disputa por el interior cordobés. Mientras Bornoroni intenta reactivar un armado que meses atrás parecía avanzar con rapidez, Llaryora eligió responder con gestión, territorio y cercanía institucional. La reconquista del sur, por ahora, no se mide por los dirigentes que cambian de partido, sino por aquellos que todavía no decidieron hacerlo.