Blef del oficialismo en el Concejo
Aunque el Concejo Deliberante no suele ser fuente de grandes novedades, las insospechadas consecuencias del ‘caso Agostina’ ha puesto en agenda cuestiones vinculadas a la cuestión municipal, como la situación de revista del principal sospechoso, Claudio Barrelier, primero, y la fiscalización de la noche, después.
No puede negarse que la fortuna no ha ayudado a la gestión municipal, que terminó cargando con la parte más pesada de la boleta si de costos políticos se habla. Pero, así como la fortuna no ayuda, los propios tampoco.
La sesión de ayer en el Concejo Deliberante parecía destinada, como tantas otras, a quedar en el más absoluto olvido. El plato fuerte de la semana lo había servido el titular del Ente de Fiscalización y Control, Ezequiel Hormaeche, en su presentación por la clausura de ‘Wachitas’ y las decenas de pedidos de informe solicitados por la oposición por el deficiente control de la noche.
El contraataque había terminado en una acusación en contra del Suoem, del boicot del “8vo piso” (Habilitación de Negocios), y del juecismo, en cuya gestión –en la tesis oficialista- floreció lo más obscuro de los negocios vinculados a la nocturnidad.
Ese podría haber sido el final. Pero los concejales de Hacemos Unidos quisieron ir por más y presentaron dos nuevos proyectos solicitando informes a la Justicia Electoral Provincial y Municipal sobre el financiamiento de las campañas del juecismo entre 2003 y 2007, con la intención de darle otra puntada a la teoría de que hubo allí financiación vinculada al ‘clan Moyano’. Un revisionismo de 20 años al que el oficialismo no parece dispuesto a renunciar.
A decir verdad, es muy poco probable que esos registros siquiera existan. Pero más allá de esto, resulta extraño querer exhumar -20 años después- aquellos procesos electorales.
Ahora bien, planteada la singularidad, lo cierto es que en la política actual predomina la efectividad: no importa cuán actual (o no) sea el argumento; si sirve, se usa. Y los ediles del oficialismo entendieron que servía.
Después de negarle las tablas a dos proyectos de la UCR para tratar la creación de una Comisión Investigadora de la noche y una Auditoría Externa del ente de Fiscalización y Control, Martín Juez pidió la palabra, y la usó para pedir la votación sobre tablas de los proyectos ingresados por el peronismo. Minutos antes, Graciela Villata había pedido la coautoría.
El peronismo, que no tenía pensado llevar a votación el proyecto, reculó, y se llegó al absurdo de que toda la oposición se unió para votar a favor del tratamiento sobre tablas del proyecto oficialista, y todo el oficialismo cerró filas votando en contra de su propia iniciativa.
Para estirar el momento, Villata volvió a pedir la palabra y solicitó una reconsideración con voto nominal, y los concejales PJ quedaron expuestos, uno a uno, a borrar con el codo lo que acababan de escribir con la mano. Las salutaciones al presidente de la bancada, cuentan los pasillos, estuvieron al orden del día.