Juez descarta la Capital como destino y se enfoca en la alianza en Marcos Juárez
La guerra de los nervios recién comienza en Córdoba. La fecha de las elecciones provinciales es la gran herramienta electoral en manos del gobernador Martín Llaryora, que ahora sumó la posibilidad de un acuerdo electoral con la Casa Rosada como elemento de desmotivación de la oposición. Bornoroni y Juez se mostraron juntos y se repostearon en X tras luego compartir el viernes un almuerzo en la Bolsa de Comercio de Córdoba con el CEO de YPF, Horacio Marín, como invitado principal. Unidad hasta que duela o hasta que diga Karina Milei. Mientras, ambos siguen en plan de alianza provincial con candidatura a gobernador a definir en su momento, según dicen los juecistas. Del lado libertario y bullrichista cada vez es más explícito que, salvo orden superior, quieren que la lista para intentar desplazar a Llaryora esté encabezada por el empresario del combustible, por ser el referente del partido del presidente. En el juecismo no terminan de definir (o no lo dicen) si el supuesto acuerdo electoral entre Llaryora y la Casa Rosada es parte de la estrategia de la Provincia para dividir a los opositores, o si las necesidades de Milei efectivamente tendrán cara de hereje. Por las dudas, su gente afirma que si no hay alianza opositora, Juez va a disputar la Gobernación.
No la ciudad Capital, más allá del posteo de ayer del senador nacional, con el cual saludó a la ciudad de Córdoba por el 453 aniversario de su fundación, resaltando que “el año que viene” Córdoba “va a ser distinta”, cuando “hayamos echado a todos los choros”.
“Es parte de la campaña”, afirman los juecistas . A estos niveles, las versiones sobre planes para pelear el gobierno de la Capital molestan porque bajan el precio, pese a que se trata de la segunda ciudad del país. En el caso de Rodrigo de Loredo, el radical evita todo tipo de iniciativas o posicionamientos sobre la gestión municipal para no dar ninguna señal de bajarse de la Gobernación, y remite todo ese fardo a sus concejales.
La hoja de ruta de Juez está delineada en tramos cortos entre lo nacional y lo provincial. En el Senado está a resolverse la principal preocupación de Milei por estas horas, que es eliminar o suspender las PASO, que condiciona toda la estrategia electoral del oficialismo nacional. Enfocado en el Consejo de la Magistratura, con el objetivo de Milei y su ministro de Justicia Mahiques de rellenar juzgados, tribunales y cámaras federales, su próximo destino en lo provincial es la elección de Marcos Juárez. Allí su partido se va a sumar a la alianza que llevará a Pedro Dellarrosa como candidato a intendente, con chances concretas de éxito electoral a la luz de algunas encuestas. La extensión del plazo para cerrar las alianzas, que pasó del 8 al 13 de julio, le sirve a todos los actores porque todavía no está resuelto qué partido se queda con el nombre del frente oficialista que competirá el 6 de septiembre. Bornoroni y la parte del PRO bullrichista donde está la diputada Laura Rodriguez Machado quieren que en Marcos Juárez se mantenga el nombre Alianza La Libertad Avanza con el que el espacio violeta jugó y ganó en 2025 en los comicios de medio término. El PRO reclama ser PRO, la identidad del candidato Dellarosa. El argumento es que los votos son del exministro de Industria y que usar el sello libertario le sirve a Buenos Aires y a Milei en un momento donde la crisis del PAMI pegó fuerte en la cabecera del departamento homónimo. La tensión de fondo es con el llaryorismo que, sin candidato de Hacemos Unidos, tiene como principal interés que La Libertad Avanza no gane la única elección local que se celebra este año en la provincia. En ese marco, Juez y Dellarrosa están en plenas conversaciones, con un candidato tironeado y un senador necesitado de dañar todo lo que se pueda al gobierno del sanfrancisqueño.