Otro paro docente al vicio
Leyendo sobre la historia del movimiento obrero uno se encuentra con que en los orígenes había una idea muy fuerte, la de la solidaridad de clase. Si la sociedad se divide en trabajadores y propietarios, todos los que pertenecen al primer grupo deben aprender a luchar por sus derechos y por los de los que son como ellos.
Los primeros años de la década del ‘20 del siglo pasado son un fiel reflejo de ello. Toda la agitación anarquista (incluyendo la Semana Trágica, los sucesos de la Patagonia o las huelgas contra la Forestal) implicaban reclamos porque había otros que la estaban pasando mal. Muchas de las huelgas no eran por sus propias condiciones, sino por las de otros trabajadores.
Algo de eso parecen haber recuperado los sindicatos docentes que decidieron parar en casi todo el país por algo que no tiene nada que ver con las condiciones de trabajo de los trabajadores de cada provincia. Se trata de un paro absolutamente político, en el sentido de que sirve a los intereses de un partido y no al de quienes dice representar. Todo paro es político, pero no todos defienden causas partidarias.
A principio de año Córdoba vivió varias jornadas de paro, con un nivel de conflictividad más alto de lo habitual. Finalmente la provincia cedió a casi todo lo que reclamaba el gremio, incluida la forma de las subas. Fue un acuerdo para todo el año que implica actualización automática y revisión en octubre.
En la provincia de Buenos Aires la situación fue diferente. Los acuerdos fueron malos y por bimestre, usando a los docentes como variable del ajuste económico que lleva adelante el gobernador Kicillof (presionado por los ajustes encarados por el gobierno nacional).
El resultado directo de estas dos negociaciones es que una maestra cordobesa sin antigüedad gana 36% más que una maestra bonaerense. La brecha es tan grande que incluso con 10 años de antigüedad la brecha entre la bonaerense experimentada y la cordobesa que se inicia sería del 9,8%.
Pese a que los docentes cordobeses le debemos al gobierno provincial una recuperación bastante aceptable de nuestros sueldos (que caen en términos reales la cuarta parte de lo que caen en Buenos Aires), el paro se convoca contra un gobierno nacional que no tiene nada que ver, contra un gobierno provincial que hizo más que lo que han hecho en otras provincias y contra los alumnos cordobeses que no se van a volver a perder un día de clases al vicio (en un segundo semestre que además va a tener tres lunes feriados).
Los docentes cordobeses seguimos más del 30% por debajo de nuestro salario real de hace una década, pero está claro que eso no se va a recuperar en un año, sino que implica una serie de negociaciones positivas sostenidas en el tiempo. ¿Qué mensaje le da este paro al gobierno provincial, que en la negociación cedió más de lo que consiguió? Probablemente, que no vale la pena hacer el esfuerzo. ¿Qué mensaje le da a los chicos, que se quedan sin clases y se van a pasar el día con el celular o la tele? Probablemente uno negativo.
En los 18 años que hace que soy docente nunca vi que un paro sirva para nada. La mayor parte de ese tiempo seguí dando clases a pesar del sueldo a la baja, dando clases cuando los gremios iban al paro, que tampoco parece haber servido de mucho. También era docente cuando un dirigente gremial se hizo ministro o cuando el secretario general del sindicato al que estoy afiliado hizo campaña por Alberto Fernández (¡y encima se ofendió cuando se lo recalqué porque me decía que la plata no les alcanzaba para la obra social!). He visto a muchos docentes buenos jubilarse o dejar la profesión; veo a los que empiezan sus carreras y confirmo que el recambio no es bueno.
Eso sí, todos los nuevos son solidarios con el resto. La mueva mentalidad proletaria que nos perjudica a todos, aunque no lo quieran ver.