Razones para el retorno
Cuando una serie tiene una buena recepción por parte del público, ante la decisión de prolongar su estadía durante una temporada más, quizás sus responsables se planteen preguntas que sólo podrán ser respondidas sobre la marcha. ¿Debe respetarse la máxima de que lo exitoso no se toca? ¿O debe realizarse un giro en el argumento para que haya alguna sorpresa que renueve el pacto con sus seguidores? ¿Pueden estas dos opciones ser compatibles o necesariamente hay que inclinarse por una y descartar la otra? Demasiados ejemplos existen alrededor como para tomarlos de modelos a la hora de encontrar una respuesta.
Y es que, gracias a la magia de las plataformas de streaming, este formato ha recuperado la popularidad que supo tener en los comienzos de las transmisiones televisivas, cuando la programación de los canales estaba compuesta en su mayoría por tiras de las más diversas temáticas. Y dentro de ese espectro, las sitcoms eran las favoritas de las familias, porque en general ofrecían un contenido ingenuo pero divertido, destinado a satisfacer el gusto de todos y, en lo posible, a no ofender a nadie, a menos que se tratase de un producto que se iba a emitir muy tarde en la noche.
También en aquellos tiempos se planteaba el inconveniente de cómo encadenar las temporadas, de manera que el suceso no disminuyera y que a la vez la trama no se volviera demasiado previsible. Se incorporaban o se quitaban personajes, se llevaba a los protagonistas a situaciones que los sacaban de su hábitat natural y se generaban encontronazos que, se sabía de antemano, iban a tener un final feliz, pero cuyo devenir ocupaba buena parte del relato. Equipos de guionistas eran puestos a trabajar en esa ímproba tarea de sostener el encanto de un programa que gozaba de las mieles del rating.
No obstante, llegaba un punto en que el asunto ya no daba para más y en alguno de los eslabones de la cadena de producción (casi siempre en los puestos decisorios) comenzaba un chisporroteo fatal. Era entonces cuando aquella realización que había rendido sus frutos a lo largo de cierto periodo, era dada de baja y pasaba a formar parte de los recuerdos emotivos de una teleplatea que, una vez asumido el final, pasaba de la nostalgia a la búsqueda de una nueva oferta que supliera la que ya no se hallaba disponible en la grilla de ese canal.
El ecosistema del streaming también replica esa clase de procesos, más allá de que muchos de esos títulos que han caducado en una plataforma, son revisitados por otra que se ha avenido a adquirir sus derechos. Y así es como el mercado de las series es, desde hace años, uno de los más dinámicos de la industria audiovisual, con debuts estruendosos que se colman de galardones, conviviendo con viejas comedias a las que todavía les queda hilo en el carretel, aunque sus episodios sean conocidos de memoria por aquellos que las siguieron capítulo por capítulo desde un principio.
Entre los mayores aciertos de lo que va de esta década, a juzgar por los once premios Emmy que ha cosechado desde 2020 hasta la fecha, se cuenta “Ted Lasso”, que completó tres temporadas en 2023, momento en que su creador y actor protagónico, Jason Sudeikis, anunció que daba por concluida la historia de ese entrenador de fútbol americano que era contratado para dirigir un equipo de fútbol de la Premier League inglesa. Fue una abrupta y a la vez sabia medida, que ponía un broche de oro a esa saga, cuyas alternativas habían cautivado a millones de personas en todo el mundo.
Sin embargo, las presiones de la industria son difíciles de contrarrestar y a comienzos de 2025 se propagaron rumores acerca de una posible continuación de esas desventuras de un yanqui en Inglaterra. Y durante este mes de agosto, una vez cada miércoles, se han ido estrenando en Apple TV los nuevos episodios, que lo muestran ahora al DT al frente del plantel femenino del AFC Richmond, junto a su fiel asistente Beard y a una importante pieza que se suma al elenco: Alice Chilton (Tanya Reynolds), la ayudante de campo que soñaba con calzarse ella misma el buzo de entrenadora.
Tal vez consideraron que no era suficiente con que el club fuera presidido por una mujer, Rebecca (Hannah Waddingham), y quisieron acentuar la perspectiva de género virando hacia el fútbol femenino, algo bastante relativo cuando el responsable táctico es un hombre. A ese viraje lo aderezaron con el humor de comedia blanca que ha caracterizado siempre a “Ted Lasso”, para redondear una propuesta que justifique el retorno. Lo cierto es que, en los capítulos disponibles, todavía no se advierte una razón valedera para esta reanudación, como no sea el clamor de los que se habían quedado sin su serie favorita.