De Rivas presentó su propio plan económico para “aliviar la crisis”
Guillermo De Rivas llevó ayer al Concejo Deliberante una agenda económica que busca funcionar como respuesta municipal a un escenario que el intendente define como complejo. El paquete de cinco proyectos de ordenanza apunta a aliviar cargas fiscales, estimular el consumo y la inversión y acompañar a distintos sectores de la ciudad, pero también tiene una lectura política: mostrar al Gobierno municipal tomando la iniciativa frente a las dificultades económicas que atraviesan las familias y los sectores productivos.
La presentación tuvo además un componente institucional. De Rivas decidió ir personalmente al Legislativo para poner las iniciativas sobre la mesa y abrir una instancia de discusión con los distintos bloques, con la intención de conseguir los consensos necesarios para que sean aprobadas antes de que el Concejo ingrese en el debate del Presupuesto 2027, cuya presentación está prevista para octubre.
“Buscamos aliviar la crisis, fortalecer la economía de Río Cuarto y construir las ordenanzas mediante consenso con el Concejo Deliberante”, planteó el intendente al presentar el paquete. La frase resume el mensaje que el Ejecutivo municipal busca instalar. De Rivas no habló directamente de las políticas económicas del Gobierno nacional, pero ubicó a la gestión local frente a una realidad marcada por el endeudamiento de las familias, la pérdida de puestos de trabajo y la presión tributaria. La respuesta, en su planteo, debe surgir de las herramientas que tiene disponibles el Municipio.
“Ante la pérdida de puestos de empleo en nuestra ciudad y región, la prioridad son las familias y los comerciantes que han apostado e invertido”, sostuvo. En esa línea, el intendente buscó alejar la discusión de una lógica de espera y reiteró casi palabra por palabra una de las líneas discursivas que el gobernador Martín Llaryora viene utilizando para este tipo de iniciativas: “No es tiempo de buscar excusas, es tiempo de ver la realidad, plantear qué se puede y qué no, y dar soluciones a las prioridades que nos demanda la gente”, afirmó.
El planteo tiene un correlato provincial evidente. El paquete municipal sigue la línea de las medidas que viene impulsando Llaryora, con el alivio fiscal, el estímulo al consumo y el acompañamiento a empresas y familias como ejes de una agenda que busca diferenciarse de la política económica nacional sin convertir necesariamente esa diferencia en una confrontación discursiva.
La nueva batería de iniciativas llega, además, como complemento del régimen temporal de regularización tributaria que el Concejo aprobó la semana pasada y que apuntó directamente a la discusión pública en torno al endeudamiento familiar. En conjunto, las dos agendas permiten al Ejecutivo marcar el tono que pretende darle al último tramo del año y, particularmente, al debate del Presupuesto 2027.
La previa
En Río Cuarto, la iniciativa llega en un momento políticamente sensible para De Rivas. El Ejecutivo viene siendo cuestionado por sectores de la oposición por los aumentos de tarifas y tasas aplicados durante 2025 y 2026. Por eso, el anuncio de medidas de alivio fiscal antes de la discusión presupuestaria del próximo año adquiere un peso adicional.
En Primero Río Cuarto, uno de los espacios opositores, la lectura fue directa: el paquete puede funcionar también como una forma de amortiguar el impacto político de las subas que eventualmente contemple el Presupuesto 2027. “Buscan que no pegue tan fuerte el próximo tarifazo”, fue la conclusión que circuló desde ese sector.
Por eso, la discusión del nuevo paquete tendrá en este capítulo legislativo un adelanto de lo que vendrá en octubre. El oficialismo buscará construir los acuerdos que permitan aprobar las iniciativas antes de entrar de lleno en el tratamiento del cálculo de recursos y gastos para 2027.
Las medidas
El paquete reúne cinco iniciativas que combinan beneficios fiscales, incentivos a la actividad privada, preferencias para proveedores locales y mecanismos de participación en obras de infraestructura.
Una de las propuestas establece una exención del 100% de las tasas municipales durante 24 meses para quienes comiencen a construir su primera vivienda familiar sobre un terreno baldío. El beneficio alcanza las tasas de Inmuebles, Agua y Cloacas, Bomberos y Fondo de Obra Pública, además de los derechos de construcción y saneamiento. Quedan excluidos los desarrollos inmobiliarios y las construcciones con fines comerciales.
Otro proyecto busca incentivar la apertura de nuevos comercios e industrias, con una exención de hasta $2 millones mensuales en la Contribución sobre Comercio, Industria y Empresas de Servicios durante los primeros 12 meses. El beneficio podría extenderse por otros 12 meses, aunque durante ese segundo período cubriría el 50%.
En paralelo, el programa Compre Río Cuarto propone elevar del 3% al 6% la preferencia de precios para PyMEs locales en contrataciones directas y concursos de precios ordinarios. Para licitaciones de mayor volumen se mantendría una preferencia del 3%. La intención es que una mayor proporción del gasto municipal quede dentro de la economía de la ciudad.
El paquete incorpora además herramientas para infraestructura. El programa Infraestructura Social Participativa permitiría a empresas y contribuyentes financiar obras de hasta $15 millones en clubes, fundaciones, asociaciones civiles e instituciones religiosas, a cambio de un Certificado de Crédito Fiscal equivalente al 120% del aporte. El cupo inicial sería de $300 millones anuales.
Finalmente, la propuesta de Participación Público-Privada permitiría al Municipio reconocer hasta el 70% del costo de determinadas obras de infraestructura que beneficien a sectores productivos.
El desafío para De Rivas será ahora convertir las iniciativas en ordenanzas y, al mismo tiempo, sostener el argumento político con el que fueron presentadas: que el Municipio puede utilizar sus herramientas para dar respuestas frente a la crisis. El escenario legislativo no será sencillo. Con la discusión del Presupuesto 2027 a la vuelta de la esquina y un año electoral en el horizonte, el oficialismo sabe que cada debate puede convertirse también en una disputa política.
“Habrá que estar finos y no dejar dudas de lo que buscamos con nuestro plan económico porque la oposición está al salto”, señalaba un importante dirigente del oficialismo sobre la sucesión de debates que marcarán el último cuatrimestre del año en el Legislativo local.