Vuelos: el Mójica acomoda el relato ante la vuelta a tres frecuencias
En las últimas horas se dio a conocer cómo continuará el vínculo entre Río Cuarto y Aerolíneas Argentinas para sostener el esquema de frecuencias para los vuelos que conectan con Buenos Aires. Y, aunque el anuncio es valorado porque la ciudad mantendrá los vuelos directos a la capital nacional, la novedad tiene que ver con que desde octubre volverá a tener tres frecuencias semanales (martes, jueves y sábados), una menos que las cuatro vigentes durante el último convenio. El Gobierno de Guillermo De Rivas encontró la forma de presentar como continuidad lo que, en los hechos, implica un retroceso respecto del esquema que venía sosteniendo.
En el Mójica el énfasis está puesto en la primera parte de la ecuación: los vuelos continúan por seis meses más. La explicación oficial para la reducción apunta a una disposición de Aerolíneas Argentinas vinculada con la configuración que resulta más efectiva para el servicio. “Lo importante es la continuidad de los vuelos”, dijo ayer De Rivas y la discusión, al menos por ahora, queda corrida del terreno político al operativo.
El problema aparece cuando la foto actual se compara con la de abril. Entonces, la Municipalidad había celebrado el salto de tres a cuatro frecuencias como consecuencia de una demanda que, según los números oficiales, había pasado del 62% en noviembre de 2025 a niveles de ocupación de entre 80% y 85%. La ampliación suponía entre 600 y 650 pasajeros adicionales por mes.
La expectativa oficial iba incluso un paso más allá. Con la demanda en crecimiento, en el Gobierno municipal empezaban a proyectar la posibilidad de seguir ampliando la conectividad. El salto a cuatro frecuencias era presentado como una conquista de gestión y como una señal de que el esquema podía continuar creciendo. Seis meses después, la secuencia cambió: de tres a cuatro y nuevamente de cuatro a tres.
Ahí aparece el dato que el Gobierno evita poner en primer plano. El sostenimiento de los vuelos está atado a un esquema por el cual el Estado absorbe el costo de los pasajes que no se venden cuando la ocupación no alcanza el nivel acordado con Aerolíneas. Y, según pudo saber Alfil, la demanda de los cuatro vuelos comenzó a mostrar una retracción, haciendo más costoso para el Municipio -con una inversión que ejecuta Provincia- sostener la frecuencia adicional.
La explicación puede tener también una lectura económica. Incluso entre quienes tienen capacidad para pagar un pasaje aéreo, empresas, profesionales y particulares pueden estar reduciendo viajes en un contexto de ajuste y menor actividad. La caída de la demanda, si los números terminan confirmándola, convertiría a los vuelos en otra expresión de una economía que obliga a recalcular gastos.
Para el oficialismo, sin embargo, hay una ventaja política en la nueva presentación: Río Cuarto conserva la conexión con Buenos Aires. La gestión puede reivindicar que, pese a los intentos de reducción y ajuste sobre Aerolíneas desde la llegada de Javier Milei a la Presidencia, la ruta continúa y el Municipio sigue negociando para sostenerla.
El argumento oficial es que Río Cuarto sigue teniendo vuelos, que la conexión continúa siendo estratégica para la ciudad y la región y que el Municipio seguirá trabajando para mejorar las condiciones del servicio. La pelota, en esa lectura, queda del lado de Aerolíneas y de la evolución de la demanda.
El dilema político es que hace apenas unos meses la gestión municipal confiaba en el crecimiento. Ahora, con una frecuencia menos, el Gobierno deberá explicar por qué aquella expansión no pudo sostenerse. Y, aunque la oposición no ha hecho mención al tema, en la sesión de este jueves el tema de los veulos podría asomar en agenda.
Para De Rivas, la continuidad de los vuelos permite sostener una bandera de gestión. Pero la reducción de una frecuencia obliga a cambiar el relato: del crecimiento de la conectividad al realismo de sostenerla, una posición más coherente con el escenario de crisis sobre el que la Municipalidad de Río Cuarto debe gestionar.