
Todo 5-5: el backstage del pase entre Quinteros y Torres
Carolina Biedermann
Por Carolina Biedermann
Luego del cruce público entre dos jugadores del peronismo oficialista, el intendente de Alta Gracia, Marcos Torres, y el ministro de Seguridad de la Provincia, Juan Pablo Quinteros, por los hechos de inseguridad ocurridos durante la madrugada del 1° de enero, los dirigentes se reunieron, hicieron un café y dejaron todo “5-5”.
El conflicto se desató en las primeras horas del Año Nuevo, en medio de los festejos por la llegada de 2026. Un grupo de jóvenes que celebraba en el parque del Sierras Hotel desbordó los límites del festejo y derivó en una escena de violencia, que obligó la intervención de la Guardia Urbana local y de personal municipal para contener la situación.
Los videos del descontrol se viralizaron rápidamente y Torres, el intendente de la localidad, expuso públicamente la ausencia policial y el accionar del jefe de la departamental. Quinteros salió al cruce con una frase que encendió la interna: “La Policía no deja solo a nadie”.
A partir de allí, afloraron tensiones que venían latentes. Los equipos de ambos dirigentes activaron los reflejos y acercaron posiciones antes de que bajara una orden superior. El intendente y el ministro acordaron verse cara a cara el sábado por la mañana en la ciudad cabecera del departamento Santa María.
El encuentro fue mano a mano, en la cafetería “Leyenda”. “Culiadazo, ni Juez me pegó tanto”, expresó Quinteros cuando lo vio a Torres, y rompió el hielo al saludar al intendente. Chicanas, bromas y un abrazo sellaron la tregua. La charla fue a solas, trazaron nuevos planes de trabajo y cambiaron de intermediarios en la comunicación.
Después hubo comunicado oficial, difundido por ambas partes. Pero la trastienda del episodio deja al descubierto asuntos pendientes que empiezan a gestarse en la política provincial, asuntos que otros intendentes oficialistas salieron a bancar por lo bajo.
“Juan Pablo y Marcos son dos gallegos calentones, y se dejaron llevar”, contó una fuente provincial, explicando que ya dieron vuelta la página.
Pero en la trastienda del conflicto, el enojo de Torres estuvo dirigido especialmente al jefe de la departamental. El impacto local de los hechos fue fuerte y el municipio respondió con lo que tenía a mano. Quinteros, en tanto, reaccionó en un contexto provincial donde las internas peronistas están al rojo vivo y la lupa está puesta en qué ministros siguen y cuáles salen. El titular de Seguridad es uno de los pocos “asegurados” por Martín Llaryora y eso tiene sus consecuencias internas. Pero en este caso el ojo de Torres jamas estuvo puesto “en pegarle a Quinteros”. “Marcos está absolutamente fuera de la rosca. No le interesa”, comentó una fuente cercana.
La llegada de Quinteros a Alta Gracia el viernes por la mañana, sin aviso previo a los Torres, fue la gota que rebalsó el vaso. El intendente se enteró de la visita por su propio equipo. El dato no es menor: días antes, Facundo Torres, hermano del intendente, había trabajado en la Legislatura para reunir los votos que el oficialismo necesitaba para aprobar la reforma del Código de Convivencia, clave para la gestión del ministro.
En la reunión, sin rodeos, se plantearon las miradas de cada parte. Coincidieron en que la seguridad es prioridad, acordaron nuevas vías de comunicación para agilizar los procesos de trabajo en la zona y resolvieron reforzar los operativos de cara a los próximos eventos que enfrentará Alta Gracia: Mionca y Colectividades.
Más allá del caso puntual, la expresión pública de Torres fue bien vista por otros intendentes oficialistas, que en voz baja emitieron opiniones, y expresaron que bajo la gestión Llaryora, ser oficialista en el interior a veces trae más tragos amargos que mieles de poder. Las falencias territoriales de los organismos provinciales suelen guardarse en silencio.
“Todo está puesto en la Capital y el interior está cada vez más abandonado. Basta ver la plana de ministros o el destino de los fondos. Después se sorprenden si los intendentes se enojan o no les trabajan. No se si lo de Torres viene por otro tema, pero se animó a reclamar.”, deslizó un jefe comunal peronista, sin disimular el malestar.


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