
Funcionarios en modo verano: el turismo como trampolín político en Córdoba

Por Gabriela Yalangozian
El verano cordobés volvió a mostrar que el turismo no es solo una industria estratégica sino también un activo político de alto rendimiento. Según los números oficiales, se estima que más de dos millones de turistas en lo que va de la temporada visitaron Córdoba.
Las estadísticas oficiales marcan un crecimiento interanual del 10,82% y un impacto económico que supera los 273 mil millones de pesos. Con estos resultados, el sector turístico se consolidó como uno de los pocos motores que hoy traccionan consenso social, presencia territorial y visibilidad mediática.
En ese escenario, cada vez más funcionarios buscan capitalizar la renta simbólica del fenómeno turístico, “colgándose” de un éxito que tiene planificación y un fuerte trabajo de promoción previo a la temporada alta. No es casual: cuando una política pública funciona, sobran los interesados en aparecer en la foto.

El eje silencioso del modelo
Detrás de ese escenario se encuentra Darío Capitani, presidente de la Agencia Córdoba Turismo. Sin estridencias ni sobreactuaciones, se transformó en una de las figuras más leales del esquema llaryorista. La estrategia fue clara: apostar de lleno a la articulación público- privado, fortalecer la agenda de festivales, eventos deportivos y culturales, y salir a “vender Córdoba” al país y al mundo.
De hecho, Capitani está viajando en las próximas horas a Madrid para asistir el miércoles a la inauguración de la Fitur. Una vez más, Córdoba tendrá su stand dentro del espacio reservado a Argentina. Un lugar ideal para sellar acuerdos, como la recuperación del corredor de Air Europa que permitió el retorno de los vuelos directos desde el Ambrosio Taravella al Viejo Mundo.
Capitani construyó además un perfil político particular: prudente, transversal, con vasos comunicantes con intendentes de todos los sellos, buen vínculo con el radicalismo, el PRO y hasta canales abiertos con el espacio libertario. Cordobesista incorporado al peronismo, no es una figura resistida ni cuestionada. Su receta es priorizar la gestión, tener la agenda cargada, y asegurar la presencia territorial.
Los resultados están a la vista y se traducen en una mejora en la ocupación promedio, el aumento del gasto por persona, el crecimiento en todas las regiones —con picos notables en Ansenuza, Punilla, el norte cordobés y la Capital— y la recuperación del Hub Córdoba, hoy mejor posicionado que en la etapa pre pandemia.

La temporada como pasarela
Pero ese buen momento turístico generó este verano un fenómeno paralelo: la proliferación de funcionarios devenidos, de hecho, en “promotores turísticos temporarios”. Con recorridas por festivales, apariciones constantes en escenarios, fotos con artistas y fuerte exposición mediática, varios dirigentes comenzaron a utilizar la temporada como plataforma de posicionamiento político.
Uno de los casos más notorios es el de Marcelo Rodio, recientemente asumido en la presidencia de la Agencia Córdoba Cultura. En pocas semanas desplegó una fuerte presencia en festivales, espectáculos y eventos culturales, capitalizando una agenda que movilizó a más de 250 mil personas solo en encuentros populares y decenas de miles más en teatros, museos y espacios culturales. La cultura, aliada natural de la economía naranja, se convirtió así en otro vehículo de visibilidad política.
Algo similar ocurre con Miguel Siciliano, ministro de Vinculación y Gestión Institucional, quien encontró en los festivales del interior una combinación perfecta entre territorio, gestión, obra pública y discurso productivista. La apuesta es clara: mostrar al Estado acompañando eventos que generan trabajo, turismo y movimiento económico, mientras se anuncian obras que refuerzan esa lógica de desarrollo.
A este esquema se suma Juan Pablo Quinteros, ministro de Seguridad, con su ya consabida alta exposición en operativos de gran impacto, como el despliegue del nuevo 911 móvil durante la visita presidencial al Festival de Jesús María. Seguridad, tecnología y eventos masivos: una combinación potente en términos de agenda pública y construcción de autoridad política. imposible de llevar a cabo sin el respaldo del Gobernador.

Candidatos en clave 2027
Rodio, Siciliano y Quinteros aparecen en los corrillos políticos como posibles alfiles del gobernador Martín Llaryora de cara al armado futuro. No es casual que todos ellos hayan incrementado notablemente su visibilidad en este verano. El mensaje es claro: el oficialismo empieza a mostrar figuras, prueba liderazgos y mide impacto social.
La estrategia parece combinar dos líneas: sostener a funcionarios de gestión sólida pero perfil bajo en los lugares clave, mientras se potencia mediáticamente a otros cuadros con capacidad de exposición, discurso y llegada al electorado.
Que hoy todos quieran hablar de turismo es, paradójicamente, una prueba que detrás de los flashes, hay una decisión estratégica del gobierno provincial de apostar a la economía de los eventos, los festivales, el deporte y la cultura como motores de identidad, ingresos y legitimidad.
El desafío hacia adelante será administrar esa vidriera sin desdibujar la gestión. Porque en Córdoba, al menos este verano, el turismo mueve millones, pero también ordena el tablero político y empieza a marcar quiénes quieren jugar fuerte en las próximas elecciones.


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