
Juez tras el desafío de fortalecer lo propio ante la mileización cordobesa
Bettina Marengo
Por Bettina Marengo
Como el gobernador Martín Llaryora, el senador Luis Juez quedó fuera del cuadro que se vio el viernes en el festival de Jesús María, cuando el presidente Javier Milei jugó de dueño de casa junto a Chaqueño Palavecino y ratificó su alianza con Córdoba, ya comprobada en las elecciones legislativas del año pasado.
El jefe del Frente Cívico está de vacaciones hasta el sábado, con pasajes sacados antes de que Milei confirmara su presencia en la Doma, pero sabiendo que enero es el mes de la política y el folklore en esta provincia y que muy probablemente iba a haber despliegue libertario en el evento más antikirchnerista y antiperonista del país.
Juez sabe que en la mesa política de La Libertad Avanza en Córdoba tiene un lugar importante pero que el hombre de Milei en estos pagos es el diputado Gabriel Bornoroni y no otro. Por el momento, no quiere mostrar dependencia absoluta de la figura presidencial. El viernes mandó como representante a su hermano, el legislador Daniel Juez, y en algo no le erró porque solo una pequeña “corte” de dirigentes violetas rodeó de cerca al jefe de Estado en su actuación festivalera. Lo cierto es que la escena de devoción jesumariense y la reacción del público al “Amor Salvaje” del León, puso en guardia a muchos en Córdoba, incluido a los juecistas, que empiezan a recalibrar el tremendo fenómeno Milei en estas tierras y sus implicaciones en términos de las candidaturas 2027. Al menos en la foto de hoy.
Con estos datos, el desafío de Juez para el inicio formal del año político, que en su caso será el 2 de febrero, cuando según el llamado de ayer comenzarán las sesiones extraordinarias en el Senado, es fortalecer su figura propia. Poner en valor a Luis Juez, diría un arquitecto, sin hacerlo depender del aura mileista. Si antes fue un denunciador, aseguran que ahora será un controlador de la gestión de Martín Llaryora, a través de la política cruda y de la herramienta del Tribunal de Cuentas, que desde la última elección provincial está en manos del Frente Cívico. Con él, toda su gente. Para muestra basta un botón. La legisladora Nancy Almada publicó ayer una ristra de tuits acusando de “corrupción” la gestión de las Salas Cunas que dependen de la secretaria general de Salud y Desarrollo Humano de la Provincia, Liliana Montero, a la sazón excompañera de espacio político y muy cercana al gobernador Llaryora. “Acá está el nudo de la corrupción: Mes tras mes, las Salas Cuna reciben subsidios del Gobierno. ¿A dónde va ese dinero? Si no es para el sueldo de las docentes ni para el cuidado de los chicos, ¿quién se está quedando con la plata?”, escribió la juecista, y habló de “opacidad” en los controles y de un gobierno que es “líder absoluto en precarización laboral”.
En el plano nacional, Juez va a acompañar el proyecto oficialista de reforma laboral, al margen de lo que diga Almada sobre precarización, y con las correcciones que se le hagan al dictamen luego de la recorrida del ministro del Interior, Diego Santilli, con los gobernadores amigables. En el juecismo evalúan que el mercado laboral se ha precarizado y desformalizado a nivel nacional y que la reforma del oficialismo no será dañina para los intereses de los trabajadores. Como sea, los matices que mostró con La Libertad Avanza el año pasado en leyes como la emergencia en Discapacidad quedaron atrás y el senador hoy luce integrado y con perfil alto en el interbloque oficialista que lidera Patricia Bullrich. Con Carmen Alvarez Rivero son votos asegurados en Córdoba para Milei. Alejandra Vigo no firmó el dictamen del proyecto laboral y en principio en la ruta de Santilli no está Llaryora, de quien dependen además otros cinco votos en Diputados, o seis si se suma Juan Schiaretti, como se anunció la semana pasada.
Además de la “Modernización Laboral”, en el temario de Extraordinarias que van del 2 al 27 de febrero se enlistan las leyes de Glaciares, el Acuerdo Mercosur-Unión Europea y la designación del exdiputado Fernando Iglesias como embajador en Bruselas.


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