
Peras y manzanas de kirchneristas y libertarios
Javier Boher
Por Javier Boher
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Hay un meme que ilustra lo distinta que es la vara con la que se miden ciertas cuestiones sociales. En el mismo hay dos viñetas que representan el acercamiento de un empleado varón a una empleada mujer y se usan para ilustrar la forma apropiada e inapropiada de acercarse a una compañera de trabajo. Usan la misma línea (“te ves bien, Susan”), pero la diferencia está en la estética de quién la pronuncia: el galán lo dice de manera apropiada, mientras que el nerd lo dice de manera inapropiada, motivo por el cual la compañera llama a recursos humanos.
Básicamente señala con humor que siempre importa quién realiza una acción para definir si está bien o mal.
Hace dos días el presidente Milei se presentó en Mar del Plata y cantó junto a su ex pareja, Fátima Florez. No importa que lo haga muy mal, ni que en su entorno le digan que lo hace bien; lo verdaderamente notable es que todavía no le resta apoyo entre los votantes.
Menem fue el primer presidente influencer en el sentido actual, exponiéndose a un ridículo que no era tal: se vestía de basquetbolista o de automovilista, algo impensado para Alfonsín y los políticos anteriores a los ‘90. Hoy nos resulta chocante un político que esté siempre de traje y corbata. No fue el disfraz de deportista lo que lo hizo perder las elecciones (aunque De la Rúa usara el subirse a la Ferrari en su spot más famoso), sino la sensación de que la gestión desbordaba corrupción y el modelo económico no le llegaba a todo el mundo.
El canto de Milei es una de las cosas que más irrita a los kirchneristas, que están viviendo todas las etapas que los antikirchneristas vivieron durante la mayor parte del último cuarto de siglo. Es lo que más los hace sufrir, frustrados porque están viendo un monstruo que es invisible para el votante promedio, que ignora todos los llamados de atención.
Por eso ahora han largado una nueva campaña para tratar de desprestigiar a Milei, pero lo hacen de manera totalmente errada y profundamente desconectados de la gente común. Las redes se llenaron de gente compartiendo la foto del cumpleaños de Fabiola Yáñez y la de Milei con Flores, bajo la premisa de que está mal que una cosa moleste y la otra no, particularmente en el contexto de los devastadores incendios en la Patagonia.
En su fase de protodictador, Alberto Fernández era la cara visible de confinar forzosamente a la gente en sus casas, pero además tratando de malas personas a los que querían ver a sus familiares o salir a ganarse el mango. En ese contexto represivo ellos se podían juntar a festejar, cosa que estuvo vedada para la inmensa mayoría. Todavía no entienden el dolor que significó para millones de argentinos, por eso comparan peras con manzanas.
En diciembre de 2013 varias provincias vivieron sendos levantamientos policiales, entre ellas Córdoba. Sin embargo, fue mientras se desarrollaba la represión en Tucumán que se produjeron varias muertes, lo que no impidió que Cristina Kirchner decidiera bailar para celebrar los 30 años de democracia. Eso sería comparar peras con peras.
Aunque ahí se rompió para siempre el vínculo con algunas provincias (entre ellas Córdoba), nada le impidió que la gente la volviera a mandar al poder ejecutivo en 2019, con el malestar concentrado en grupos relativamente pequeños que no podían amenazar su liderazgo.
Cuando Milei haga algo parecido a todo lo que hizo el kirchnerismo en la pandemia, recién ahí van a aparecer las manzanas para comparar. Mientras tanto, la gente va a seguir mirando para otro lado cuando la.
cosa no le toque de cerca.


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