
El hallazgo de Esmeralda y el temor del Panal a otro caso Lian
Bettina Marengo
En el Panal hubo gestos de alivio, más bien de euforia, cuando llegó la confirmación de que la Policía de Córdoba había encontrado sana y salva a la pequeña Esmeralda Pereyra López, de dos años y medio, a unos 500 metros de su casa en la ciudad de Cosquín, de donde había desaparecido el miércoles a las 14,30 horas. Fue un operativo inédito en la cantidad y calidad de recursos puestos para la búsqueda, que Martín Llaryora monitoreó desde afuera.
El gobierno provincial no podía permitirse que un segundo niño desapareciera y no fuera hallado en Córdoba. Posiblemente lo iba a aguantar, políticamente hablando, el ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, quien enfrentó momentos de alta tensión en la búsqueda de Esmeralda. Pero para el mandatario hubiera sido muy probablemente un golpe durísimo a su imagen y su proyección. El espejo temido fue el del 22 de febrero del año pasado, cuando Lian Gael Flores Soraire, de tres años, desapareció de su precaria vivienda en Ballesteros Sur, departamento Unión y nunca más, hasta ahora, volvió a ser visto. “No podíamos tener otro caso Liam, hubiera sido tremendo”, repitió un alto funcionario provincial cuando se aplacó el impacto de la novedad. En su afán de dar un mensaje vinculado al orden y a la ley, Llaryora pondera a las fuerzas de seguridad provincial como la “mejor policía del país”. Un fracaso en el operativo de búsqueda, con todos los recursos materiales, tecnológicos y humanos puestos a disposición de la fiscal de Cosquín Silvana Pen, hubiera lesionado fuertemente ese discurso. Por eso el gobernador se apuró en felicitar a los uniformados y anunciar un ascenso para los dos efectivos que encontraron a la niña en el predio donde fue hallada: Franco Cabrera y Lucas Badra. En cuanto a si el final feliz para un hecho que podría haber sido una tragedia deja rédito político, en el Panal relativizan. “No nos resta, que es suficiente”, respiran. Pero Quinteros quedó a salvo del desastre y muchos admiten que lo posiciona para el futuro. Muchos entendieron lo que se jugaba el oficialismo porque todos los ministros, de una u otra forma, estuvieron a disposición del operativo. Con la niña ya a salvo, Llaryora tuiteó. “Es imprescindible que la Justicia investigue”, escribió. El subtexto es que la Policía y el Ministerio ya habían hecho su trabajo y ahora otro poder tenía que cerrar el caso, con respuestas.



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