
Llaryora afina en territorios y los Torres ganan poder
Yanina Soria
Con la incorporación de Marcos Torres al gabinete provincial, el gobernador Martín Llaryora provincializa el poder político de los hermanos referentes del departamento Santa María.
Con misiones distintas de gestión pero con roles fuertes asignados, los dirigentes de Alta Gracia fueron habilitados para avanzar varios casilleros en el tablero cordobesista, justo en la antesala del año electoral. Quizá, de los más desafiantes que le espera a Hacemos Unidos.
El eje Torres-Torres representa uno de los primeros procesos indiscutidos de recambio generacional concretado en el peronismo del interior cordobés cuando, a fuerza de votos, les ganaron la pulseada a históricos referentes como Walter Saieg, quedándose con la conducción del departamento.
Desde entonces en un juego de sucesión, Facundo y Marcos gobiernan la ciudad cabecera de Santa María mientras mantienen ascendencia política en el resto de los municipios que componen uno de los territorios que más creció a nivel poblacional en los últimos años. Dicen que, de los 24 pueblos y ciudades, 22 juegan con el oficialismo provincial. Eso le ofrendan al gobernador que necesitará traccionar desde el interior para empujar su proyecto reeleccionista en el ´27.
De los dos hermanos, Facundo fue el primero en saltar el cerco local para desembarcar en el gabinete provincial. En su última gestión, Juan Schiaretti lo nombró ministro de Gobierno durante los dos primeros años (y en pandemia), y luego fue ministro de Empleo.
Ahora, en la administración llaryorista, fue movido de la presidencia Provisoria de la Legislatura a la presidencia del bloque de Hacemos Unidos. Desde lo formal, dejó un cargo relevante por representar en la línea sucesoria a la tercera autoridad de Córdoba. Sin embargo, a los fines de la praxis política, el rol encomendado para este año lo obliga a mostrar habilidades legislativas para bregar desde el recinto por los intereses del Gobernador y moverse frente a una oposición dispuesta a incomodar todo lo que pueda al poder provincial.
Además, con Facundo, Llaryora decidió sacarle las telarañas al Partido Justicialista de Córdoba y recuperar con ese sello una herramienta política para ordenar el interior y preparar la territorialidad para la campaña que se viene.
El altagraciense quedó como presidente alterno del PJ desde donde se está moviendo por todo el mapa y articulando encuentros entre dirigentes y militancia. Una vidriera que le permite consolidar el perfil provincial que busca y que lo corre (aunque ya se auto marginó) de una eventual necesidad de regreso a la ciudad para suceder a Marcos que no puede repetir.
De hecho, dicen desde su entorno, que una de las condiciones por las que el hermano menor de los Torres aceptó conducir el ministerio de Desarrollo Social fue porque la sucesión en Alta Gracia está encaminada ya.
Con un perfil distinto, Marcos ejerció un liderazgo municipal con autonomía discursiva que, por momentos, lo llevó a levantar el tono crítico contra el presidente Javier Milei cuando en el cordobesismo todavía calibraban los pro y los contra de salir a cascotear un gobierno que arrolló en la provincia. Quizá ese activo que por momento fue criticado por lo bajo en el cordobeissmo, valoró ahora el gobernador a la hora de sumarlo a una cartera que venía funcionando de la mano de Laura Jure. El flamante ministro prometió gestionar desde el territorio recorriendo la provincia, y en la tabla de posicionamientos dentro de Hacemos eso lo ubica como potencial candidato legislativo departamental.
Sin dudas que el poder encomendado al “torrismo” generó cierto run run en los corredillos del poder central a sabiendas que se trata de dos dirigentes con ambiciones dentro del proyecto oficialista, con gestiones para mostrar, pero sobre todo, con votos para aportar.
Una vacante
El departamento cuenta con otra dirigenta del oficialismo con peso propio como es la actual diputada nacional Carolina Basualdo, intendenta en uso de licencia de Despeñaderos.
Con su pase a la Cámara de Diputados tras acompañar a Schiaretti en la lista legislativa del año pasado y resultar electa, la mujer deberá dejar la conducción de la Comunidad Regional, lugar que ocupa desde hace años siendo la primera mujer en hacerlo.
Si bien hay algunos nombres en danza que ya se evalúan, por ahora no hubo designación. Se supone que, a diferencia de otros departamentos donde el peronismo no asoma ordenado internamente, en este caso, el nombre emergerá sin atravesar tensiones políticas. La Comunidad Regional es otro polo desde donde se puede construir poder territorial.


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