
Sin distanciarse de Llaryora, parte del PJ ya coquetea con Kicillof
Lo que ocurrió en Villa Carlos Paz este lunes no fue un acto más del peronismo cordobés. Tampoco una foto coyuntural. Fue, más bien, la expresión de un movimiento incipiente que intenta ocupar un vacío: la falta de un proyecto nacional claro dentro del PJ de Córdoba. Al menos por ahora, con Juan Schiaretti en el Congreso y Martín Llaryora enfocado en apuntalar el cordobesismo en la provincia y la Ciudad Capital.
El mensaje virtual de Axel Kicillof a la militancia reunida por Carlos Caserio funcionó como disparador, pero lo que se puso en juego fue algo más profundo: la intención de empezar a construir, junto al interior del país, una alternativa política con proyección nacional.
Un armado sin ruptura
El dato político más relevante es lo que no ocurrió. No hubo críticas al gobernador Martín Llaryora, ni cuestionamientos al esquema provincial. Tampoco una convocatoria formal al PJ Córdoba como estructura.
La lectura es clara: el armado que tiene al ex senador Caserio como principal impulsor busca crecer sin romper con el gobierno provincial. Es una construcción en paralelo, enfocada en lo nacional, que intenta evitar tensiones innecesarias en un distrito donde el oficialismo trabaja en mantener el control político.
“Hemos querido mostrar una base de dirigentes y militantes que tienen voluntad de acompañar a Axel, sin ningún tipo de presión”, expresó Caserio durante el encuentro.
En ese sentido, la estrategia parece ser acumular volumen sin confrontar. En ese sentido el exsenador fue explícito en marcar ese límite. Reconoció una “buena relación” con el gobernador y evitó tensar el vínculo: “No somos parte del equipo, pero la relación es sana”.
Sumar dirigentes, ordenar territorialmente y generar expectativa, sin forzar definiciones prematuras.
En ese tablero, la figura de Kicillof aparece como la única con voluntad explícita de construir un proyecto nacional dentro del peronismo (al menos por el momento). No sólo por su rol como gobernador de la provincia más grande del país, sino por su capacidad electoral y su nivel de convocatoria. “Es el único que ha expresado claramente la voluntad de construir un proyecto de país”, dejó entrever en su análisis político Caserio.
A diferencia de otros mandatarios provinciales, su posicionamiento trasciende la gestión. Mientras muchos gobernadores tienen por objetivo la reelección, en Kicillof esa posibilidad ya se agota al concluir su segundo mandato. Y eso es lo que empieza a ser leído desde el interior como una oportunidad.“Tenemos que construir una propuesta nacional que también contemple los intereses de Córdoba”, explicó Caserio.
Sin embargo, de la figura de Axel también emergen tensiones. En distintos sectores del peronismo se advierte que el gobernador bonaerense todavía mantiene un vínculo ambiguo con Cristina Fernández de Kirchner, y que para consolidarse como referencia nacional deberá profundizar su autonomía.
Si bien es conocido su distanciamiento, según algunas voces, esa voluntad debería expresarse con mayor claridad.
La lógica del interior
El planteo que sobrevoló el encuentro en Carlos Paz es que el armado nacional no puede definirse únicamente desde Buenos Aires. De hecho, ese fue uno de los ejes del mensaje de Kicillof: construir escuchando a las provincias.
En esa línea, la presencia del ministro de Seguridad bonaerense Javier Alonso no fue casual. Su rol replica lo que ya ocurrió en Santa Fe semanas atrás, donde ofició como nexo territorial para comenzar a alinear dirigentes detrás del proyecto.
El esquema se repite: reuniones cerradas, sin grandes convocatorias públicas (en Carlos Paz se convocó a unos 300 dirigentes seleccionados) y un mensaje político claro. Sembrar, antes que mostrar.
“No estamos en campaña, estamos en una etapa previa, de armado”, sostuvo, en línea con una estrategia que prioriza el mediano plazo.
Sin embargo, dejó abierta la puerta a lo que viene: la posible visita de Kicillof a Córdoba. “Seguramente va a venir, estamos preparando el terreno”, anticipó. Mientras tanto, el objetivo inmediato es otro: reconstruir músculo político
Reordenamiento interno
Otro dato significativo fue la postura de los gremios. Los representantes de la CGT Córdoba evitaron cualquier referencia a la política provincial y centraron sus críticas en el modelo económico nacional.
La preocupación por la caída de la industria, la pérdida de empleo y lo que definen como “industricidio” marcó el tono de las intervenciones. La discusión, en ese plano, se corrió deliberadamente del escenario cordobés. Ese posicionamiento refuerza la idea de que el eje del encuentro fue estrictamente nacional.
El contexto no es menor. El PJ cordobés atraviesa un proceso de reordenamiento interno, con recorridas territoriales y debates sobre conducción y estrategia. No hay definiciones cerradas, pero sí una idea que empieza a tomar forma. Caserio la resumió sin rodeos: “Hoy tenemos un horizonte. Sabemos hacia dónde caminar”.
Al mismo tiempo, el calendario electoral —con comicios previstos en distintos distritos y un clima político aún inestable— obliga a la cautela a casi un año de abrir el calendario electoral. Nadie quiere forzar una ruptura ni generar movimientos que puedan impactar en la gobernabilidad.
En ese marco, lo de Carlos Paz aparece como una jugada de mediano plazo. Pero, sobre todo, dejó instalada una idea: empezar a construir desde abajo, sin estridencias, un proyecto nacional del PJ como alternativa al mileismo.
La de un peronismo que, sin romper con sus estructuras actuales, empieza a moverse en busca de un nuevo rumbo. Y en ese camino, la figura de Kicillof empieza a ser, para algunos, algo más que una referencia: una posibilidad.


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