
La ocasión hace al ladrón
Javier Boher
Hay una frase muy común que algunas personas suelen usar para explicar ciertas conductas que se observan en la vida cotidiana: “la ocasión hace al ladrón”. Soy de usar muchas frases del refranero popular, pero esa en particular no me gustó nunca. ¿Cómo puede ser que alguien se robe algo porque el momento o lugar se lo permite?
Un amigo me contó una vez que su hermana era psicóloga en la cárcel y que prefería trabajar con asesinos, porque “los ladrones son todos mentirosos”. Así, si la ocasión hace al ladrón, siempre vamos a estar rodeados de mentirosos y estafadores, lo que inevitablemente se traduce en una sociedad con una debilidad moral innata.
En la radio, Adrián Simioni suele cosechar el enojo de compañeros y oyentes cuando dice que vivimos en un país de ladrones. Cada vez es más fácil convencerse de que tiene razón.
No nos vamos a detener en el caso de Manuel Adorni y el escándalo por el departamento comprado con plata supuestamente prestada por unas jubiladas. Eso es lo que pasa en las altas esferas, donde los montos que se manejan se van haciendo tan grandes que es fácil perder la dimensión de qué y cuánto se está robando. Quizás en su cabeza ese departamento es un viático por andar deslomándose en Nueva York.
Más allá de ese caso, hubo dos noticias que circularon en los medios con mayor o menor fuerza y que demuestran que -sin embargo- el robo, la mentira y la estafa están en distintos ámbitos de la vida.
El primero se conoció la semana pasada y tiene que ver con el fútbol del ascenso. Es el caso de Atenas de Río Cuarto y las apuestas arregladas, que involucró a jugadores, técnico y dirigentes del club que apostaban en contra de su propio equipo. Supuestamente lo hacían para poder arreglar sus cuentas con la AFA, aunque seguramente algo se quedarían también ellos. Como alguien que se pasó buena parte de la vida practicando deporte amateur no se me ocurre nada más deshonroso que entregar un partido por dinero.
El otro caso se destapó tras la muerte de un residente en el Hospital Italiano de Buenos Aires, uno de los más prestigiosos del país. Al empezar a tirar del hilo se conoció que los anestesiólogos organizaban fiestas sexuales en el hospital usando los recursos del mismo. Según lo que se pudo conocer hasta ahora, había fiestas con conocidos, pero también se vendía el servicio para “viajes controlados” con sustancias muy peligrosas.
Los casos marcan lo amplio del abanico económico y social, del fútbol del ascenso a uno de los hospitales más importantes del país; del interior a la capital, de deportistas a médicos y de las apuestas a las drogas. Es insoportable pensar que vivimos en una sociedad de mentirosos donde a cada paso que damos nos vamos a encontrar con alguien que -si lo permite la ocasión- no tendrá problemas en volverse un ladrón. ¿Qué salida puede tener una sociedad así





Argentina quedó exculpada del caso YPF: las reacciones en la política


El SEP rechaza la baja de contratos en la administración pública y se declara en alerta

Carlos Paz vuelve a ser epicentro para un acto en apoyo a Axel Kicillof presidente


Carrizo desembarca en el INAES y suma volumen territorial para LLA



