
De la Sota talla perfil de peronista nacional: ¿candidata a vicepresidenta?
Bettina Marengo
Natalia de la Sota está tallando su perfil de peronista nacional con el apellido del famoso ex gobernador cordobés que fue su padre y su propuesta de frenar a Javier Milei en 2027. La diputada nacional se hizo un lugar en la cámara baja con su bloque unipersonal Defendamos Córdoba, desde donde votó en contra de todas las leyes del oficialismo libertario y se diferenció del PJ cordobesista de Martin Llaryora y Juan Schiaretti, a quien enfrentó en 2025.
Su estrategia hoy es jugar 50 y 50 en la provincia y el plano nacional, en un doble objetivo de profundizar el armado que la llevó a conquistar ocho puntos en las elecciones legislativas y de posicionarse en un peronismo post Milei que está en pleno debate sobre la estrategia, las alianzas y los candidatos para intentar volver al poder el año que viene. Como sea, atravesar los límites de la provincia es un paso que Schiaretti recién dio en 2023 y que Llaryora esbozó apenas asumió, pero se replegó. José Manuel de la Sota sí pisó fuera de Córdoba en 2001, pero luego construyó la tranquera cordobesista hasta que la muerte lo encontró armando, otra vez, nacionalmente.
Falta bastante para los comicios presidenciales y la gente que rodea a la diputada insiste en que el recorrido nacional que comenzó Natalia este fin de semana en Mendoza no tributa a ningún dirigente en particular sino a un proyecto de país productivo y con desarrollo, lejos de los ideales libertarios. Pero hay demasiado recurso y energía puestos en una planificación que la llevará a Santa Fe antes de fin de mes y luego a Entre Ríos, y nadie descarta que la dirigenta se esté fogueando para cotizar en el menú nacional como candidata a vicepresidenta de una fórmula con un peronista no K aun indefinida o quien represente el proyecto anti Milei. El gobernador bonaerense Axel Kicillof parece el postulante presidencial “natural” del PJ pero De la Sota juega más cerca de Sergio Massa, que podría participar en las próximas elecciones generales a través de terceros. Kicillof, por estos días, arma en Córdoba vía Carlos Caserio y el peronismo no schiarettista y se telefonea con Llaryora bastante seguido pero sin compromisos.
“Ella habla con todos”, eluden en el círculo chico de la diputada, y resaltan la foto con el radical K Leandro Santoro, una juntada generacional que la arropó porque el diputado es dueño del 30% de los votos porteños. En Mendoza, la invitación llegó por la diputada provincial Gabriela Lizana, del Frente Renovador local. En Cuyo, la cordobesa mantuvo reuniones con representantes de la industria del vino. A Santa Fe irá para reunirse con sectores portuarios y de la bolsa de cereales. “Le llueven las invitaciones”, afirmaron desde el espacio y no se privan de destacar el capital político que implica ser una mujer joven, con carisma dirigencial y apellido conocido en el interior del país.
La ecuación política suena sencilla. Nunca lo es. La provincia mediterránea es clave para ganar o perder una elección presidencial (lo sabe Massa, lo supo Daniel Scioli) y la creadora de Defendamos Córdoba puede ser la garante de esos votos que el cordobesismo suele negarle a los peronistas nacionales por acuerdos provinciales. De nuevo, falta mucho, pero el Panal ya sabe cual es la poción del éxito: candidato por el andarivel del medio para dividir el voto y prescindencia en la segunda vuelta. Por si ese esquema se repite, la diputada no puede descuidar su armado propio en esta provincia; su categoría el el plano nacional depende de cuánto pueda ofrecer a un presidenciable desde la antiperonista Córdoba.
Con este escenario, ni De la Sota ni su pareja, el legislador provincial Bernardo Knipscheer aparecen en la nueva conformación del PJ provincial que preside Llaryora y donde el matrimonio Schiaretti-Vigo retuvo una gran cuota de cargos. En el oficialismo provincial aseguran que se respetó los lugares de los “natalistas” que ya integraban el árbol partidario pero el entorno de la diputada asegura que no fue así en el caso de nuevos dirigentes que están trabajando con ella. La distancia estratégica con un Llaryora que armó su PJ para garantizarse que todos trabajen para su reelección el año que viene no oculta que cuando llegue el momento habrá negociaciones entre el sanfrancisqueño y la diputada, sobre todo si Milei se mantiene potente en Córdoba, presenta un candidato competitivo y a Llaryora los números no le cierran. “En veinte segundos le dice sí una fórmula Llaryora-De la Sota”, comentó ayer un experimentado peronista que los conoce desde hace mucho tiempo. La otra opción es un acuerdo por bancas legislativas y ministerios, pero sin ser la sucesora de Myriam Prunotto, el lugar que la hija del fallecido gobernador quiso para sí en 2023.


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