
“El 3,4% refleja las dificultades para salir de un proceso de inflación severo”

El dato de inflación de marzo, que alcanzó el 3,4%, encendió algunas alarmas al convertirse en la cifra más alta de los últimos doce meses. La aceleración, impulsada fuertemente por rubros estacionales y regulados, marca un desafío para el programa económico en lo que los especialistas denominan "la última milla" de la desinflación. A pesar del número, desde el Poder Ejecutivo mantienen el optimismo; recientemente, el presidente Javier Milei ratificó el rumbo al afirmar que "la inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario", insistiendo en que el déficit cero es el único camino innegociable para exterminar el alza de precios.
Para profundizar en la lectura de este escenario, Diario Alfil, dialogó con Marcos Cohen Arazi, economista del IERAL (Fundación Mediterránea), quien aportó su visión: aunque el número es mayor al proyectado, no representa un quiebre en la tendencia de fondo, sino más bien el reflejo de las dificultades propias de salir de un proceso inflacionario severo.
— El INDEC marcó un 3,4% para marzo, un número que el propio presidente calificó como “malo”. ¿Qué lectura hace de este número?
— El Gobierno tenía una expectativa de bajar la inflación de manera más rápida y certera de lo que está ocurriendo. Tenemos un nivel que es el más alto en 12 meses; hay que remontarse a marzo de 2025, cuando fue del 3,7%. Sin embargo, personalmente no le doy una entidad de hecho sumamente grave, sino que refleja las dificultades de salir de un proceso inflacionario severo como el que tuvo Argentina hasta diciembre de 2024. El plan da niveles cercanos al 2%, pero para lograr que perfore el 1% mensual o llegue a un dígito anual, todavía falta. Tenemos que seguir haciendo esfuerzos con políticas consistentes.
— ¿Por qué marzo resultó un mes tan complejo para los precios?
— Hay que hacer una aclaración: marzo tiene subas muy excepcionales. Cada mes tiene su particularidad, pero este año tuvimos combustibles, educación subiendo arriba del 10% por las cuotas escolares y transporte público. La desinflación no es un proceso uniforme ni llega a todos los bienes. Tenemos rubros como bebidas que están cerca del 0% o electrodomésticos en el 1%, mientras que los estacionales, como frutas y verduras, tienen caída. Hoy lo que más subió son los precios regulados.
— El contexto internacional tampoco parece ayudar, especialmente con el crudo...
— Exacto. El petróleo, por la guerra y las dificultades de suministro, está un 50% o 60% arriba, lo cual es un factor coyuntural pero persistente. Pensar que la inflación empiece con 0 hoy es difícil porque quedan muchos reajustes y cierta inercia. Ese precio repercute en todas las cadenas de valor: energía eléctrica, gas y en la producción general.
— ¿Cómo queda el bolsillo frente a estos datos, considerando que los salarios parecen ir por detrás?
— El último dato de salarios reflejó una suba del 2,1%, mientras que la inflación fue de casi 3 puntos; hay un punto de diferencia. Posiblemente los salarios sigan rezagados y eso va a generar inercia. Hay que entender que la desinflación es difícil, sobre todo en la "última milla". La inflación que no es nociva es la de un dígito anual, y si es de 3 a 5%, mejor. A eso aspira Argentina, pero va a faltar un tiempo. No hay que ser extremadamente pesimista, sino aceptar que es algo más lento de lo que esperaba el Gobierno, y ojalá esto no afecte medidas como eliminar el déficit, no financiar monetariamente los desbalances y controlar la emisión.

— ¿Este 3,4% significa un estancamiento en la recuperación del consumo?
— Como fenómeno económico, no es un agravamiento serio de la marcha de la desinflación, pero desde el punto de vista individual, aprieta más el bolsillo en un contexto donde el consumo se recuperó, pero está en niveles promedio. Hay familias a las que les cuesta llegar a fin de mes y sectores comerciales con bajos niveles de ventas. En ese sentido, la inflación no ayuda.
— ¿Cree que en abril se retomará el sendero de baja?
— En abril creo que no se va a ver del todo, pero en el promedio de los meses esperaría que la inflación vuelva al camino de los últimos 12 meses, situándose entre el 2% y el 3%. La expectativa de que sea menor al 1% por ahora es un poco ambiciosa.
— ¿Es la baja de la inflación la herramienta principal para combatir la pobreza?
— Bajar la inflación, como vimos en los últimos datos, es una gran herramienta para mejorar el acceso a bienes y servicios por parte de la población vulnerable. Pero esto no significa que solo bajando la inflación la pobreza caerá significativamente. No es un cambio drástico en las condiciones de vida por sí solo; se necesitan políticas de ingreso y de capacitación fundamentales para apuntalar el crecimiento en todos los sectores.





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