
Juez movió fichas en Punilla y llamó a ordenar la oposición con un acto en Carlos Paz

El acto encabezado por Luis Juez en Villa Carlos Paz el viernes pasado no fue una simple reunión partidaria. Funcionó como una señal política clara: el Frente Cívico busca reposicionarse en el tablero cordobés, ordenar su tropa y, sobre todo, empujar una estrategia de unidad opositora con vistas a 2027.
En un contexto de tensiones entre aliados y de fragmentación del arco no peronista, el mensaje fue directo: sin cohesión, no hay posibilidad real de disputar el poder.
El encuentro, realizado en el Hotel Eleton, reunió a dirigentes de buena parte del departamento Punilla, consolidando la idea de que este territorio sigue siendo clave para cualquier construcción electoral alternativa al oficialismo de Martín Llaryora.
El anfitrión, el legislador juecista Walter Gispert, puso en valor esa potencia electoral y destacó la participación de referentes de localidades como Capilla del Monte, Villa Giardino, La Falda, Valle Hermoso, Casa Grande, Cosquin, Santa Maria, Bialet Masse, Tanti, Santa Cruz del Lago, Estancia Vieja, Carlos Paz, San Antonio de Arredondo, Icho Cruz y Cabalango.Entre los presentes se destacó el presidente del bloque del FC en la Legislatura Walter Nostrala y el intendente de Valle Hermoso, Daniel Spadoni.
Pero más allá de la foto, el dato político estuvo en el tono del discurso del senador Juez. “Tenemos un año por delante, complejo y delicado”, advirtió, en una frase que sintetiza el clima interno de la oposición. Sin nombrarlos directamente, apuntó a sectores que —según su visión— “dicen que quieren ganar pero no están haciendo nada” o resultan “funcionales al peronismo”.
La crítica que tenía nombre y apellido, aún cuando no fue nombrado, dejó entrever las dificultades para consolidar una coalición amplia en Córdoba, cuando prima el personalismo. En especial, en un espacio tan heterogéneo donde conviven radicales, juecistas, macristas y libertarios con agendas y liderazgos en tensión.

Un armado amplio
En ese marco, Juez buscó correrse de esa postura con miras a un proyecto sólido y con menos fisuras: “No voy a ser un obstáculo”, dijo, en un intento de mostrarse abierto a un armado más amplio. La frase no es menor en un escenario donde su relación con Rodrigo de Loredo atraviesa momentos de distancia. Sin embargo, la presencia de dirigentes de distintos espacios sugiere que, al menos en Punilla, hay voluntad de sostener puentes.
Uno de los datos más relevantes del encuentro fue justamente esa diversidad. Entre los asistentes estuvieron el exintendente radical Carlos Felpeto, quien confirmó que fue invitado por Juez a través de Gispert y subrayó ante la consulta de Alfil que en Punilla vienen realizando “un trabajo conjunto” más allá de su propia alineación con De Loredo; también participó Daniel “Pollo” Velázquez, dirigente de la UCR local, y el presidente del PRO en Punilla, Ricardo Agost -pariente del presidente del PRO Oscar Agost Carreño-. La foto mostró un armado variado, aunque todavía incipiente.

En contraste, hubo ausencias significativas. Referentes de La Libertad Avanza en la región, como Eduardo Agüero y Gustavo Villalba, no participaron pese a haber sido invitados, bajo el argumento que se trató de un acto partidario del Frente Cívico.
La falta de “violetas” marcó además una diferencia de estrategia con el espacio libertario, que atraviesa sus propias turbulencias a nivel nacional bajo el liderazgo de Javier Milei, y suspendió su propio acto el sábado pasado en la ciudad de Córdoba.
Ese contraste no es casual. Mientras el oficialismo nacional enfrenta cuestionamientos —desde conflictos en el PAMI hasta investigaciones sobre gastos del Jefe de Gabinete Manuel Adorni—, el juecismo parece optar por una construcción más territorial y menos atada a la lógica de la confrontación mediática.
De hecho, uno de los ejes que subyace tras el encuentro es la necesidad de “más presencia” y menos política digital. La militancia, según se planteó, demanda debate cara a cara y definiciones concretas.
Próximo escenario: Río Cuarto
El dato organizativo también suma: la convocatoria dejó conforme a los organizadores, que ya proyectan un próximo encuentro provincial en Río Cuarto para principios del mes próximo. La fecha tentativa es el 8 de mayo.
La serie de reuniones —al menos quince, según adelantó Juez— apunta a construir una “radiografía” territorial que permita diseñar una estrategia diferenciada según cada región.
En términos políticos, el mensaje final fue contundente: el objetivo es “terminar con 30 años del peronismo en Córdoba”. Pero esa meta, reconocen incluso dentro del espacio, depende menos de los discursos y más de la capacidad de articular liderazgos. La insistencia de Juez en que “no hay que pelearse con nadie” revela que la principal batalla, por ahora, se libra dentro de la propia oposición.
Punilla aparece así como un laboratorio político donde se ensaya esa convivencia. Un territorio con tradición esquiva al peronismo, pero también con fragmentación opositora. Por eso, el Frente Cívico apuesta a consolidar un modelo de unidad y proyectarlo al resto de la provincia, para no caer en el riesgo de repetir viejos errores: múltiples candidaturas, dispersión de votos y una oportunidad más perdida.


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