
Talleres, el inquilino incómodo del Gobierno

Digamos que sería prudente que saquemos fotos y grabemos imágenes del estadio Mario Alberto Kempes repleto de gente porque podría ser uno de los últimos clásicos cordobeses en ese reducto mundialista, administrado por el Gobierno Provincial. Sí, por más que suene sorprendente, está claro que desde el Panal apuntan a tomar un control general y total del máximo coliseo cordobés, que mañana albergará el derby Talleres-Belgrano con casi 60 mil personas, pero que pronto podría dejar de ser inquilino para mudarse a su propio hogar. Y mientras tanto, en el Panal descorchan por poder organizar la final de la Copa de la Liga Profesional el 24 de mayo, es decir, tomando el manubrio de la agenda y disponibilidad por encima del fixture albiazul.
¿Serán cierto entonces los rumores de un Kempes más organizativo en eventos, shows, conferencias y menos fútbol profesional? ¿No se corre el riesgo de que convierta en otro “elefante blanco”? Celebraciones por un lado, apuntes políticos por otro, por lo pronto en estos días el Kempes será epicentro de emociones pero prontamente podría tener una finalidad, decisión incómoda y con consecuencias impredecibles a nivel social cultural, sobre todo en el humor del hincha.
Kempes para Talleres, Kempes sin Talleres
Talleres se aseguró ser local en el cruce ante Belgrano, donde por méritos deportivos le asiste el derecho de elegir si abre la tribuna para los visitantes o lo hace con socios propios. Estuvo atento el titular del “Pirata”, Luis Artime, que de manera inteligente, leyendo el panorama, “tribuneó” al pedir una tribuna (valga la redundancia) para hinchas de Belgrano, sabiendo que era prácticamente imposible. Es Andrés Fassi, presidente de Talleres ya había dejado espacio a Boca el mes pasado y más allá del lleno total, no faltaron algunas críticas de su masa de adherentes y esta vez la estrategia es complacer a su gente. Además, demasiado costo político sería quedar eliminado de local con hinchas de Belgrano y parte de tu gente, afuera. Es cierto que Artime activó y procuró gestiones con el Ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros aunque formalmente nadie lo reconoció.
Pero vamos a lo importante. Es cierto nomás que el Gobierno de Córdoba espera con ansiedad que Talleres construya de una vez su bendito y esperado estadio propio. Es que la programación y el fixture del fútbol no permite poder orquestar otros espectáculos y eventos, sean deportivos o musicales, políticos o ferias, ponele. Ni hablar del valor social que fueron adquiriendo el Parque del Kempes, el Parque Bustos y Parques del Chateau a nivel social, con algunos enojos los días del partido por su prohibición e ingreso.
Así y todo, el Panal aprovecha. Tanto el gobernador Martín Llaryora como el presidente de la Agencia Córdoba Deportes vía twitter mostraron efusividad y descorcharon con la obtención legal de que Córdoba organice la final de la Copa de la Liga Profesional en el Kempes el 24 de mayo. Rompiendo de esa forma una costumbre por decreto de definir en Santiago del Estero, en el Madre de Ciudades, por las conexiones espuriosas del tesorero de AFA Pablo Toviggino con el muchas veces gobernador de la provincia norteña, Gerardo Zamora. Pero está claro que con Toviggino investigado, con la Justicia a sus espaldas y con su pareja yendo a retirar 10 mil millones de pesos en efectivo en su cuenta bancaria, convenía desviar la atención en otra provincia como estratagema de defensa política.
¿Cuánto le cuesta a los contribuyentes esta acción? De acuerdo a las versiones oficiales, en vez de pagar un cachet como acostumbraban los santiagueños, en este caso se ocupan del operativo de seguridad, hospejade y demás cuestiones logísticas, con una inversión que no supera los 150 millones de pesos (depende del finalista, si es River o Boca, se necesitarían más de mil efectivos policiales afectados). Y claro, apuestan de esta forma a los negocios lindantes al partido (hotelería, gastronomía, publicidad etc), la llamada economía Naranja.
Y pensar que la antigua gestión provincial, a cargo de Juan Schiaretti, había dictaminado que “el Kempes es un estadio de fútbol”, como para dejar en claro que el césped del estadio Mundialista es solamente para ese fin. Ahora desde el mismo Panal, la mirada es diferente. Y de hecho, tienen alguna factura por cobrarle a Fassi por aquel partido ante Banfield en 2023, con el escenario de fondo y sin pasar su compromiso en el show de Joaquín Sabina, algo que no fue bien visto por el gobierno.
De todas maneras, desde su construcción gracias al EAM de la dictadura para el mundial 1978 con el nombre de Chateau Carreras, fue Talleres el equipo que más vida le dio al estadio. De hecho, de no ser por el albiazul, estaría abandonado y deteriorado, razón por la cuál el acuerdo entre partes es la utilización sin pago de alquiler a cambio de la limpieza y logística. Sin el albiazul, el Kempes tendría menos vida que sus hermanos mundialistas de Mar del Plata y Mendoza, sin duda.
Con esta nueva idea del Panal, de utilizar al Kempes para eventos y actos, en co - organización de la Provincia y alguna productora amiga libre de exenciones impositivas a cambio de economía Naranja.
Ahora, ¿el Kempes pasará a ser un “Elefante Blanco”, como pasó en La Plata con estadio Único, como también pasó en Munich con su escenario olímpico, como el “estadio de los trabajadores” de China tras los Juegos del 2008 y los recintos abandonados del mundial de Sudáfrica 2010?
En el Panal, juran que no.


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