
Wachitas: Hormaeche recortó un piso al Palacio 6 de Julio y salió jugando
Felipe Osman
“Abandonad toda esperanza vosotros que entráis aquí”, escribió el Dante en la entrada al Infierno. Y, por lo que el titular del Ente de Fiscalización y Control contó ayer, la misma inscripción debe leerse al bajar de los ascensores de la Municipalidad en el 8vo piso.
Es que, al asistir la Concejo Deliberante para responder de manera verbal a dos decenas de pedidos de informe que se acumulaban desde 2024, Ezequiel Hormaeche apeló insistentemente a la falta de cooperación y el “boicot” que el Ente de Fiscalización y Control sufre a manos de la oficina de Habilitación de Negocios, que ocupa aquella planta en el Palacio Municipal.
No se entiende bien si aquel latiguillo cargaba la culpa sobre las espaldas del Suoem, que ofrece su paraguas gremial a inspectores y jerarcas del 8vo piso, o sobre las del propio intendente porque, mal que pese, el 8vo piso es parte de la Municipalidad.
Pero ordenemos la cronología. La mañana empezó con Hormaeche presentándose ante la Comisión de Legislación General para dar respuesta a 20 pedidos de informe. Las primeras horas estuvieron destinadas a una problemática secundaria, como las denuncias por ruidos molestos. Luego entró al asunto que verdaderamente motivaba su visita: la habilitación, control y posterior clausura del bar ‘Wachitas’, llevado al foco por el ‘caso Agostina’.
Hormaeche repasó la línea del tiempo del expediente administrativo, dijo que el lugar inició la tramitación de su habilitación en 2016, la obtuvo por primera vez en 2017, y funcionó como una verdulería en pandemia. Vencida esta primera habilitación volvió a tramitar una segunda. Atravesó una serie de inspecciones, consiguió la aprobación, y luego tuvo clausuras en 2024, 2025 y 2026, la última de ellas definitiva, por faltas graves de seguridad y fallas eléctricas, extintores vencidos y modificaciones estructurales no declaradas.
La oposición insistió en el hecho de que el lugar se encontraba en condiciones deplorables según las imágenes reveladas tras su última inspección y preguntó como el Ente de Fiscalización y Control podía desconocer no sólo esto, sino también el hecho de que el local promocionara espectáculos en vivo después de la medianoche en sus redes sociales cuando su habilitación como bar no lo permitía.
A estos y tantos otros cuestionamientos de la oposición (la exposición del funcionario duró 7 horas), la respuesta fue la dificultad del ente de funcionar con una dotación extremadamente baja de personal por la resistencia de los inspectores de Habilitación de Negocios de migrar hacia su estructura. Además de las amenazas constantes que recibiría el propio Hormaeche y algunos de sus colaboradores al realizar sus tareas. Pero, ¿resulta la resistencia de los inspectores una coartada válida?
El ENFyC se creó en Córdoba inspirado en la Agencia Gubernamental de Control de CABA, y su propósito era expresamente “desintoxicar” las áreas de Fiscalización y Control del municipio. Si ese era el objetivo, ¿esperaban contar con la colaboración de las áreas que el propio municipio identificaba como “tóxicas”? Es difícil presumir esa clase de ingenuidad, especialmente, en el peronismo, que reconoce casi de manera refleja la dinámica del poder. Pero incluso en ese caso, no podría invocarse la propia torpeza para eximirse de responsabilidad.
Hay además algunas versiones encontradas. Un grupo de inspectores que intentó migrar desde las oficinas municipales de Fiscalización y Control hacia el ENFyC asegura que sus traspasos no fueron autorizados sin que la Administración invocara causal alguna para demorar sus expedientes. Hablan de 30 casos. Y de que el obstáculo real es un acuerdo con el gremio para que sea la propia oficina de Habilitación de Negocios la que tenga la última palabra sobre quienes pueden desembarca en el ente y quienes no. En cualquier caso, será cuestión de que se animen a dar a conocer su situación.
Pero incluso más allá de ello, la pregunta es ¿puede la parte superar al todo?; ¿Puede una oficina dentro del municipio oponer efectiva resistencia a un cambio propuesto por el Ejecutivo y avalado por el Concejo?; ¿Hay voluntad política real de llevarlo a cabo?
Para la oposición no. Ayer, los bloques opositores firmaron un proyecto del Frente Cívico para disolver el ENFyC. Y sólo durante la última semana presentaron 15 nuevos pedidos de informe que se sumarán a los 4 que quedaron pendientes de respuesta en la comisión de ayer.
El oficialismo intentó cerrar ayer un frente. La oposición intentará mantenerlo abierto.


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