
En Diputados, el cordobesismo ¿jugó en tándem?
Bettina Marengo
La foto de Juan Schiaretti, Carlos Gutierrez y Juan Brugge en la Cámara de Diputados en la frustrada sesión donde se iba a tratar la interpelación y eventual moción de censura contra al jefe de Gabinete de Javier Milei, Manuel Adorni, es la imagen que el schiarettismo quiso dar como señal de oposición a la “mentira institucional y política” del sobreviviente funcionario. Más allá de las causas y lecturas, el cordobesismo se mostró dividido en una sesión que fue todo beneficio para La Libertad Avanza y especialmente para el presidente de la cámara baja, Martín Menem, y el jefe del bloque oficialista, el cordobés Gabriel Bornoroni. El llaryorista Ignacio García Aresca buscó despejar dudas por su ausencia en el recinto y explicó vía X que un cuadro gripal le impedía asistir. No convenció, pese a que el Panal refrendó su postura con el argumento de que los siete legisladores nacionales (6 diputados y la senadora Alejandra Vigo) que responden al cordobesismo firmaron el duro comunicado replicado por todos en X pidiendo la renuncia de Adorni. Tampoco estuvo en el recinto Carolina Basualdo, oriunda del schiarettismo pero últimamente cercana al gobernador Martín Llaryora quizás por necesidades de la intendencia de Despeñaderos que dejó para asumir la banca. Llaryora se mantuvo en silencio. Desde su mesa chica mantuvieron la posición de no involucrarse con el affaire porque 1. es materia del Parlamento al que Adorni le mintió cuando dio explicaciones sobre su patrimonio y 2. es materia de la Justicia federal que investiga. ¿Acumula crédito el Panal ante la Casa Rosada para lo que necesite en tiempos electorales? Lo cierto es que el schiarettismo mostro oposición mientras el llaryrorismo dio otra señal. ¿Juego ensayado para dos jefes políticos que se conocen de memoria?
El llaryorismo dice, como evidencia de no haber ordenado ir para atrás, que el quórum ya lo había escatimado el PRO y la UCR y que La Libertad Avanza siempre prefiere no negociar directamente con ellos. La libertad de acción, aseguran, es la base de la posición, pero en este caso no hubo necesidad de usarla porque todos opinaban lo mismo. No se notó. La sexta diputada nacional, Alejandra Torres, una de las más cercanas al pensamiento libertario, tampoco asistió al recinto pero en su caso fue porque su madre está internada.
Natalia de la Sota no dejó pasar la división del bloque cordobesista, al que acusó de hacer declaraciones “de alto volumen” contra Adorni pero luego, a la hora de definir sus votos en el Congreso, terminan haciendo lo que Milei necesita o siendo funcionales al gobierno nacional.


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