Los setentas: llamado a elecciones, regreso de Perón, violencia política.

Nacional 01 de febrero de 2024 Daniel Alvarez Soza
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 Daniel Alvarez Soza

Parte 3/4 

     El 11 de marzo de 1973 se produjo el resultado previsto. En principio fue a votar el 86 por ciento del padrón electoral, considerado esto una participación histórica, y el Frejuli consiguió el 49,5 por ciento de los sufragios con casi 6 millones de votos. Segunda quedó la Unión Cívica Radical con 2,5 millones de votos que equivalían al 21,2 por ciento. De inmediato Balbín reconoció la victoria adversaria. El presidente Lanusse, por televisión y con una mueca de disgusto que le permaneció durante el discurso, anunciando al     día siguiente el resultado de los comicios en que las Fuerzas Armadas aceptaban el triunfo peronista y que el traspaso de gobierno se haría el 25 de mayo, tal como se había anunciado. No habría segunda vuelta. 

   Tres días después Perón declaró:

      “Yo pienso que el problema de la guerrilla no escapa a una ley natural que establece que, desaparecidas las causas, deben desaparecer sus efectos. La violencia popular en la Argentina ha sido consecuencia de la violencia gubernamental de la dictadura y, naturalmente, todo nos hace pensar que, desaparecidos los sistemas de represión violenta y sus deformaciones  hacia  la delincuencia oficial, no tendrán razón de ser los métodos violentos que el pueblo puso en ejecución como elemental defensa de sus derechos conculcados” (1).

     Perón seguía reiterando la idea, de que los grupos armados, identificados como parte de la Resistencia Peronista, terminarían con sus acciones, gracias a la vuelta del peronismo al poder.

      Firmenich, en tanto anunciaba que Montoneros “suspendía” sus actividades armadas  -cosa que en la práctica ya había hecho hacía meses- pero insistió en que su organización no se desarmaría y puso sus condiciones para proseguir el “alto al fuego”: Cámpora debía cumplir su “programa revolucionario”.

    Una exhortación que nada decía, pues, Cámpora jamás había anunciado un “programa revolucionario”, ni cosa parecida.

    Cuando Perón eligió a Cámpora este no era aún el “Tío”. Fue ese el sobrenombre que le daría la juventud, “que al principio lo había mirado con recelo, como a otro político anticuado y gris del desprestigiado aparato partidario del peronismo”. Sin embargo, montoneros dirá después que “Cámpora es el Tío porque es el hermano del Viejo” (2).




 1973.

14 de marzo, se comienza el escrutinio definitivo de los votos sufragados. Juan Perón anuncia desde Madrid, que al desaparecer “su causa” desaparecerá consecuentemente la guerrilla.

16 de marzo, en la ciudad de Córdoba, se ha producido un nutrido tiroteo entre policías y ocupantes de la casa del guerrillero Mariano Pujadas.

   Durante la semana se suceden varios atentados. Se conocen las condenas dictadas en el “caso Sallustro”. Tres guerrilleros son condenados a prisión  perpetua, ocho cumplirán condenas de hasta 12 años y tres absueltos (3).

 13 de abril, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) da a conocer un comunicado de la agrupación en la cual expresaba: “El gobierno que el Dr. Cámpora presidirá representa la voluntad popular. Respetuosos de esa voluntad, nuestra organización no atacará al nuevo gobierno mientras éste no ataque al pueblo ni a la guerrilla. Nuestra organización seguirá combatiendo militarmente a las empresas y a las FF.AA. contrarrevolucionarias, pero no dirigirá sus ataques contra las instituciones gubernamentales ni contra ningún miembro del gobierno” (4).

 18 de abril, ese día aparece un comunicado de la Juventud Peronistas anunciando que se investigará al gobierno militar. Galimberti dirigente de la Juventud Peronista, anuncia la futura formación de milicias  populares, más tarde se verá obligado de aclarar estos conceptos, pero ya será demasiado tarde. Perón posterga la reorganización del Movimiento Justicialista hasta después del 25 de mayo.

29 de abril, Perón desde Madrid releva a Rodolfo Galimberti como miembro juvenil del Consejo Superior. Es la respuesta oficial del movimiento a las declaraciones sobre las milicias especiales. Al día siguiente es asesinado por el ERP-22 el almirante Hermes Quijada, ex jefe del Estado Mayor Conjunto, quien fuera vocero oficial del gobierno después de los sucesos de Trelew.

 7 de mayo, se conoce el texto de un radiograma a todas las unidades de Ejército por el cual Lanusse advierte la existencia de posibles grupos conspiradores. No obstante ello y ratificando su decisión política, agrega que enfrentará hasta con las armas cualquier intento dirigido a evitar la entrega del gobierno el 25 de mayo.

25 de mayo, el Dr. Héctor J. Cámpora asume la presidencia y se firma el decreto de amnistía de todos los presos políticos. El país queda automáticamente dividido en dos sectores que no se reconciliarán. Los que ponderan la liberación y los que temen por ella (5).  

   El triunfo de Cámpora no fue de la izquierda, sino del Peronismo, coyunturalmente copado por elementos comunizantes que hábilmente supieron trepar a la cúspide en el esquema de candidaturas. 

    Cámpora era un personaje totalmente vinculado y enrolado en las organizaciones terroristas. Las adulaciones y justificaciones de Cámpora a las acciones subversivas eran tan abiertas, tanto que durante la campaña expresó que “la acción de FAR y Montoneros es tan respetable como la de quienes estamos en el camino de la persuasión” (6). Del mismo modo, otro emblema alzado durante el proselitismo fue el de brindar libertad a los terroristas y reanudar relaciones con Cuba, Vietnam y Corea del Norte.

   A pesar de la compleja situación que se avecinaba, Lanusse manifestaba con optimismo que: “El triunfo ya no pertenece a un sector sino a todos los argentinos, que ante el mundo, podemos exhibir con orgullo el ejemplo cívico de los comicios” (7). Sumándose al júbilo, el estadista Arturo Frondizi esbozó: “Ha triunfado la alianza de clases y sectores sociales utilizando un instrumento ya histórico como el frente” (8). 

     El 16 de abril, días antes del traspaso del mando, los jefes guerrilleros Mario Firmenich, Roberto Cirilo Perdía y Eduardo Galimberti mantuvieron una reunión con Cámpora en la cual le presentaron un lista con los nombres de aquellos ministros que consideraban aceptables. Hablaron acerca de la liberación de los terroristas presos y le increparon: “A nosotros nos importa un carajo que salgan por indulto o amnistía. Lo que nos importa es que salgan (…)” a lo que Cámpora contestó: “Ese es un compromiso que asumí y no lo voy a olvidar” (9).

      Respecto del tema, Ceferino Reato en su obra “Operación Traviata” nos dice: “Juan Perón y la cúpula montonera se llevaron muy bien hasta que se vieron las caras. Fue en la primera semana de abril de 1973, luego del triunfo electoral y antes de la asunción de Héctor Cámpora. Todavía  “eran sus muchachos” cuando le pidieron la reunión “para plantearles sus opiniones acerca de las políticas desde las cuales se abordarían las responsabilidades del próximo gobierno”. Sin embargo, comenzaron a dejar de serlo luego de los cinco encuentros que mantuvo con ellos, dos en Roma y tres en Madrid: fue allí cuando el General se dio  cuenta de que la guerrilla que él había ayudado a crear con sus mensajes inflamados no estaba dispuesta a desarmarse en la democracia recuperada ni a obedecer mansamente su jefatura” (10).

 ____________________

 

1.-  TORRES MOLINA, R: “La etapa actual de las guerrillas argentinas”. Cristianismo y Revolución. Nº 29, Junio de 1971.

2.- REATO, Ceferino: “Operación Traviata. ¿Quién mató  Rucci? Ob. cit. Pág. 236. 

3.- VÁZQUEZ VIERA, Emilio. Ob. cit. Pág. 291. 

4.- LAPRIDA, Mario Horacio. “Los increíbles radicales”. Buenos Aires, Edición del autor, Pág. 51.

5.- VÁZQUEZ VIERA, Emilio. Ob. cit. Pág. 292. 

6.- INSÚA, José María.: “Réquiem para la Nación”. Buenos Aires. Huemul. Pág. 226.

7.- SANTUCHO, Mario Roberto: “El Combatiente”. Argentina. Marzo 1976.

8.- SANTUCHO, Mario Roberto: “El Combatiente”. Argentina. Marzo 1976.

9.- ACUÑA, Carlos Manuel: “Verbitsky de La Habana a la Fundación Ford”. 2º Reimp. Buenos Aires. Ediciones del Pórtico. 2003. Pág.141. Citado por MARQUEZ, Nicolás: “La Mentira Oficial”. Ob. cit. Págs. 63 y 64.

10.- REATO, Ceferino: “Operación Traviata. ¿Quién mató  Rucci? Ob. cit. Págs. 253-254    

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