Crypto Adorni
Finalmente sucedió lo que se esperaba y el Jefe de Gabinete Manuel Adorni y su esposa Bettina Angeletti ingresaron al régimen de inocencia fiscal, en lo que parece el reconocimiento a regañadientes de una derrota que lleva tiempo consumada.
Después de pasarse meses insistiendo en su inocencia y en las operaciones de prensa, la realidad fue más fuerte y no les quedó otra opción más que acogerse al régimen especial de blanqueo que -a diferencia de otros blanqueos previos- no excluye a los funcionarios públicos ni a sus familiares. El haber tomado la precaución de dar este paso es lo que se puede interpretar como la admisión tácita de la derrota, suponiendo que de este modo quedará todo resuelto si evitan que prospere la acción penal en su contra.
Es muy interesante la vuelta que le han dado para justificar la aparición del dinero. El argumento sería la aparición de una “cold wallet”, un dispositivo electrónico usado para proteger las criptomonedas que tiene la particularidad de no estar conectado a internet, algo así como una caja fuerte digital. Desconocía la existencia de este tipo de tecnología hasta este escándalo, algo que debe ser común a la mayoría de las personas que con suerte usan billeteras virtuales sin entender del todo cómo funcionan.
Más allá de que quizás pueda ser un argumento técnicamente válido, suena muy poco convincente a la luz del nivel de vida que el matrimonio tenía antes del ingreso del marido a la función pública. Pasarse la vida ahorrando para gastársela toda al tener un trabajo nuevo no parece ser la decisión que tomaría una persona racional para los estándares de la teoría económica. Incluso siendo cierto sería muy poco serio.
Defender su nivel de riqueza a partir de haber encontrado una vieja billetera con criptomonedas que valen mucho más que cuando fueron almacenadas es como las veces que José Ottavis ganó el Quini 6 o como la historia del albañil que encontró un tesoro en dólares cuando lo hicieron bajar a limpiar un aljibe. Son tan improbables que resultan difíciles de creer.
Buscando información sobre estas cold wallets encontré que son del año 2014. Si al año siguiente Adorni hubiese invertido en Bitcoin, hubiese comprado a unos 170 dólares por unidad. La primera referencia twittera del Jefe de Gabinete sobre la criptomoneda en cuestión es de mayo de 2017, cuando pasó de unos USD 1.000 a unos USD 1.800. Hoy vale poco menos de USD 90.000, una inversión muchísimo más rentable que las que se podrían haber hecho en pesos. Si hubiese invertido USD 50.000 en 2015, hoy su fortuna sería de más de 20 millones de dólares. Si compró en 2017, poco más de 4 millones. Más allá de lo amplio del rango, con esos números es muy fácil justificar el súbito enriquecimiento usando la excusa de las criptomonedas.
Adorni paga por su soberbia, pero también por el fuerte cambio en su estilo de vida. Si se tratara de Luis Caputo, Sturzenegger o los Benegas Lynch sería mucho más fácil creer que son millonarios, pero no de un tipo que hace seis años se puso pelo gracias a un canje. Es muy poco serio y es fácil sentir que nos toman el pelo.
En situaciones como estas, que alimentan los peores relatos sobre la cloaca de enriquecimiento ilícito que puede ser la política, lo mejor es que la justicia siga su curso -incluso lentamente- como para que algún día llegue un fallo que revele la verdad sobre las cosas. Si la gente sigue creyendo que todos los políticos son corruptos y deshonestos, los únicos que van a acercarse a la política son los que tienen bajos recursos morales, que justamente son los que sobran. Qué difícil creer en sus argumentos.