Nacional Por: Javier Boher27 de julio de 2026

Milei agitó el algoritmo contra Lula

El presidente argentino habló en un acto de Flavio Bolsonaro y se metió con el presidente brasileño, para preocupación del progresismo local

En la puerta de mi casa tengo un mástil de unos cuatro metros con una hermosa bandera argentina flameando mientras escribo esto. No es una cuestión de chauvinismo, sino un recuerdo del mundial que acaba de pasar y que tuvo a tanta gente golpeándose el pecho por el nacionalismo malvinero. Quizás la relación entre ese fanatismo por la causa de las islas del Atlántico Sur y la grandeza de la patria es inversa y no directa.

El sábado se rompieron todos los algoritmos porque el presidente argentino, Javier Milei, participó del acto de lanzamiento de la campaña de Flavio Bolsonaro en Brasil. En su discurso se dedicó a criticar en duros términos a su par de ese país, Lula Da Silva. Hizo todo lo que dice el manual para la viralización, eligiendo palabras fuertes que despertaron la indignación de la progresía sudamericana.

Me parece un error estratégico el ir a un acto opositor en medio de un proceso electoral en un país que además es nuestro principal socio comercial. Sin embargo, tampoco creo que sea tan grave desde el punto de vista de cuánto puede afectar la relación entre ambos, ya que el elevado grado de integración económica no se debería poder desarmar porque dos presidentes no coinciden políticamente.

La oleada bolivariana que vivió el subcontinente en la primera década del 2000 se trató, lisa y llanamente, de un proceso de expansión e injerencia de dos (e incluso tres) países “amigos”. Brasil aprovechó el Mercosur para hacer crecer su economía; Venezuela pagó campañas electorales y de desestabilización para mantener la sociedad política la región; Cuba funcionó como fachada para lavarle la cara a todos con su retórica revolucionaria, aportando know-how para la represión, el espionaje y la circulación de plata sucia. Buena parte del siglo XXI se trató de países entrometiéndose en el nuestro con una sonrisa y el verso de que somos hermanos de la patria grande contra el imperialismo.

Insólitamente, muchos se dedicaron a aplaudir estas cosas, que socavaron nuestra autonomía y soberanía, convencidos de que otros países con los que competimos pueden tener intereses favorables a nosotros. Son los mismos que después se preocupan por las relaciones con Estados Unidos, como si este fuese el único Estado con intereses a desarrollar en nuestro propio territorio.

El mejor ejemplo de cómo se deben hacer las cosas también se dio este fin de semana en Brasil. Lula, en su discurso, cargó contra Paraguay por la Guerra de la Triple Alianza. ¿Revisionismo? Eso no te hace potencia.

Muchos hablan de una Argentina orgullosa de sí misma, defendiendo su territorio y su forma de vida, pero le abren la puerta a la injerencia de nuestros vecinos en nuestra política interna. La infame Cumbre de los Pueblos en 2005, Lula visitando a Cristina, usando una gorra de CFK 2023 o mandando asesores para la campaña de Massa también es meterse con nuestra soberanía.

Como te ven te tratan, dijo una vez Mirtha Legrand, lo que se puede aplicar tranquilamente en este caso. Si no te ven como potencia, te tratan como dependencia.

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