
De Chocolate Rigau a Bondiola Kraisman
Javier Boher
Por Javier Boher
Antes de las elecciones de 2023 hubo un hecho que impactó en la opinión pública más politizada, reafirmando la idea dominante de la época, la de la casta. Un sujeto vinculado al peronismo bonaerense fue detenido sacando dinero de un cajero automático con tarjetas que no le pertenecían. El señor, “Chocolate” Rigau, fue la materialización de las mañas de la casta.
A medida que fue avanzando el caso (más en los medios que en la justicia) se fue conociendo el recorrido del sujeto en cuestión y sus vínculos con la política. Loas importante era saber quiénes integraban su red de beneficiarios, cuánto dinero se sacaba con esas tarjetas y qué destino tenía. Aunque el trazo grueso de las respuestas estaba muy claro, poco a poco había que definir con más precisión los detalles.
Pero ese no es tema de esta nota.
Lo que a nosotros más nos importa es “la esencia”, por decirlo así, del caso. Tenemos a un dirigente político, de un partido en particular, con reconocido trabajo territorial, atrapado in fraganti cuando está abocado a las tareas oscuras de la política. Ya que aquel señor tenía un apodo de comida, bien podemos ponerle algo así al crédito local que fue enganchado en una situación más o menos similar. Aprovecharemos, para eso, el caso que lo convirtió en noticia hace un par de meses. Guillermo Kraisman, el dirigente en cuestión, estuvo en boca de toda Córdoba por intentar robarse una picada de un supermercado. Hasta ese momento era funcionario municipal, pero con una larga carrera en distintos cargos previos, tanto políticos como electivos. Un poco por la cara de gringo tosco (con minúscula porque manda el diccionario; no tiene que ver el sindicalista) es que uno se lo imagina muy identificado con esa tradición de embutidos y chacinados tan característica de la llanura del oriente cordobés. Nadie reparó en las aceitunas del botín que intentaba sustraer del local, sino en ese paquete de bondiola feteada y envasada al vacío, así que bien le cabe el mote que acompaña a su apellido en el título.
El viernes fue noticia porque lo engancharon como acompañante de una mujer que estaba tratando de retirar un millón de pesos del banco. El problema que rápidamente percibió la cajera fue que la señora no era la titilar de la cuenta, por lo que activó el protocolo para ese tipo de estafas. Aunque luego apareció la dueña del dinero a decir que había mandado a que le hagan la extracción, nadie lo creyó, así que los tres terminaron depositados en la comisaría.
Este intento de salvar a los primeros detenidos es muy gracioso, porque se parece a lo que diría alguien cuyo consejo con respecto al robo de la bondiola fue que debería pagar la cuenta para extinguir el delito.
Ya será tarea de la Justicia rastrear el origen y destino del dinero, así como el grado de participación en el hecho de cada uno de los implicados. Quizás se pueda encontrar algo grande, pero sabemos que las redes de la política también implican velos con los que se consigue ocultar o tapar algunas de estas cuestiones después de que pasa el fervor de la salida a la luz.
Ciertamente la política se hace con plata, pero hay algo roto si es tan fácil que fluya a espaldas de los ciudadanos. Además, la diferencia entre el caso bonaerense y el cordobés radica, principalmente, en que Kraisman ha sido elegido por el partido para integrar listas legislativas y gobiernos desde cargos ejecutivos. Esas prácticas (de las que el Sr. Bondiola tiene registros con presencia en los medios desde que Tomás Méndez hacía su primer ciclo televisivo, “Sociedad Anónima”) han sido conocidas, toleradas y -muy posiblemente- alentadas por cada sucesiva administración que le cuidó la espalda.
No se trata de pedir funcionarios prístinos y puros, porque eso es incompatible con una democracia representativa, pero sí al menos un mayor nivel de control ciudadano sobre los dirigentes y mecanismos más efectivos de rendición de cuentas. Kraisman lleva una vida entera en política con este perfil y estas formas, que no son exclusivas de él, pero que lo tienen en el centro de la escena por su extraña reciente compulsión de ignorar el código penal (o su deseo de anotarse un punto por cada artículo transgredido). Ningún gobierno puede ser mucho mejor que los ciudadanos que lo eligen. Solamente se puede elevar la vara si al menos dejaran actuar a la Justicia con independencia cuando pasan estas cosas que los pone tan en evidencia. Todo lo demás, como en el caso de “Chocolate”, es demostrar que existe tal cosa como La Casta.



Rutas, Presupuesto, PASO, lo que se viene en la agenda Panal-Milei


Tanti: Azar profundiza la interna con Paredes y ya mira a 2027

Crisis y turismo: la pulseada política para dar alivio fiscal al sector

El “legado delasotista” y la muestra de amplitud que observan desde el PJ

Rutas, Presupuesto, PASO, lo que se viene en la agenda Panal-Milei

Enroque corto | Actualidad política y educativa: 4 claves del día

Llaryora reparte “llaves” a servicio del ´27 (Salsipuedes, ciudad)




