
El PRO, atravesado por un cierre tenso con muertes en terreno amarillo
Gabriel SilvaPor Gabriel Silva
Indudablemente, no era ésta la última semana de campaña que esperaban tanto Horacio Rodríguez Larreta como Patricia Bullrich, los protagonistas de la disputa que más expectativa genera en las Paso de este domingo. Porque, si bien las rispideces fueron el denominador común en semanas donde la relevancia de ambos fue abrumadora si se la compara con el peso de los que llenan casilleros en el tramo a Diputados, la tensión podía llegar a bajar aguardando el desenlace de las Primarias.
Al menos, eso sostenían en los entornos de los dos hasta hace algunas semanas. Primero, definir los jugadores de uno y otro equipo, repartir pecheras, acompañar todos los resultados provinciales para subirse a la foto de rigor, aguardar el respaldo del resto de los socios, la fiscalización y tirar de la cuerda sin que esta se rompa. Ya que, en definitiva, la chance de un arribo a Casa Rosada en diciembre para el ganador de la contienda en Juntos por el Cambio aún se mantiene latente y obligará a un reagrupamiento a partir del lunes.
O, al menos, esa es la letra chica de un acuerdo entre el jefe de Gobierno porteño y la expresidenta del PRO.
Sin embargo, el asesinato de Morena, la nena atacada por motochorros en la mañana del miércoles en Lanús cuando acudía a la escuela; y la muerte de un manifestante ayer a metros del Obelisco y tras el accionar de la Policía de la Ciudad, les dieron a sendos candidatos un baño de realidad en distritos donde tienen responsabilidad.
En el sur del conurbano bonaerense, porque es un partido gobernado por Néstor Grindetti, el intendente de Lanús y precandidato a gobernador de Bullrich en Buenos Aires; y en el caso de ayer, no sólo por el distrito, sino también por el grado de responsabilidad de la fuerza porteña. Tanto en el accionar, como en las graves falencias que mostraron al no saber practicar maniobras de RCP.
Dos situaciones aprovechadas de un lado y otro de la grieta amarilla para cruzar al contrincante del domingo. Con Lanús, a raíz de la acusación en Twitter de miembros del larretismo; y en lo ocurrido ayer, por afirmaciones en off de los halcones en un área que Bullrich promete dominar: fuerzas de seguridad y piquetes.
El impacto en Córdoba
Está claro que el arrastre de la boleta está en el tramo más importante y que los apellidos debajo no son los más conocidos en Córdoba para la política local. Sin embargo, el PRO cordobés sí se juega una instancia importante el domingo.
El reordenamiento de la estantería amarilla define en una parada brava si lo de Oscar Agost Carreño -presidente del PRO desde la salida de Javier Pretto- termina en empoderamiento o no. Engranaje importante del larretismo, la manera en la que pivotó con otros actores y socios lo pueden dejar bien parado si se logra el objetivo: ganar el país y achicar Córdoba.
De no ser así, la diputada Laura Rodríguez Machado, como parte vital del bullrichismo duro, musculará lo suficiente y se ramificará también a través de la Legislatura que viene.
En tanto, el peso que puedan tener el larretista Héctor Baldassi y la macrista Soher El Sukaría, será otro de los enigmas a descifrar a partir del domingo.
Al igual que el reacomodamiento radical con Ramón Mestre y Rodrigo de Loredo apostando un pleno a Larreta tiene un riesgo que se mensurará con el correr de los meses y la propia reconfiguración de la UCR. Como así también, la reaparición de Luis Juez desde el lunes para que cumpla la promesa de apoyar al ganador de la Paso.


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