
N. De la Sota concentra la marca anti Milei para ir con o contra Hacemos
Yanina Soria
Por Yanina Soria
Si de algo está convencida la diputada cordobesa Natalia de la Sota es que en octubre será candidata. El objetivo, renovar su banca en la Cámara Baja y si es por la fuerza en la que nació políticamente, mucho mejor.
Pero como el escenario todavía está tan abierto en el oficialismo provincial de cara a las legislativas y todo indica que los nombres terminarán resolviéndose al filo de los plazos como siempre sucede, la hija del tres veces gobernador de Córdoba ya dejó trascender que si Hacemos Unidos no la tiene en cuenta o le ofrece un lugar testimonial (que sería lo mismo que lo primero), avanzaría con un plan B.
Aun con el costo político (en lo personal y para el propio movimiento) que podría significar que el apellido de La Sota aparezca impreso en otra lista distinta a la del peronismo de Martín LLaryora y Juan Schiaretti, la diputada se muestra decidida a jugar las próximas elecciones a como dé lugar.
Y desde su entorno dicen que tiene con qué hacerlo. Por ejemplo, sostienen que hay encuestas propias y encargadas por el Panal que la dan como la única dirigente del PJ después de Schiaretti (del lote de los medidos para octubre) que llega a los dos dígitos.
Su claro perfil opositor al gobierno de Javier Milei que construye desde la campaña presidencial del ´23, es otro diferencial que podría convertirse en un activo dentro del nuevo cordobesismo donde pocos se animan a desmarcarse del pulso que marca el jefe político. Pues, como se sabe, la diputada no sólo ejerce ese rol anti mileísta desde la Cámara, sino que en reiteradas oportunidades votó a contra mano de las instrucciones que el Panal impartió en el bloque cordobesista.
Ahora bien, esa misma autonomía que le permitió diferenciarse del llaryorismo en el escenario nacional también le valió un enfriamiento de la relación con el gobernador en Córdoba.
Porque, además, en estos meses de gestión provincial, De la Sota no sólo ha sido crítica del Partido Cordobés y del proceso de “desperonización”, sino que además le ha pedido públicamente a Llaryora sobre algunos temas específicos de la discusión nacional, pararse más categóricamente en contra el gobierno libertario.
Sin embargo, desde hace unos meses esa tensión empezó a aflojar, recuperando un diálogo más fluido con determinados interlocutores del mandatario provincial.
De cualquier modo, a la espera de una configuración más clara de lo que será el escenario electoral para Hacemos Unidos, la diputada avanza con su propia hoja de ruta. Recorre el interior con la intención de ir sumando nuevos apoyos y dirigentes a su armado.
Con la convicción de que son muchos los peronistas de pura cepa disconformes con el Partido Cordobés, De la Sota ofrece un lugar de contención y representación. Allí comienza acumular esa masa crítica anti Milei que encuentra en su figura cierta representación.
Quién encabezará la lista de Hacemos Unidos es el primer y gran interrogante que cruza por ahora a la dirigencia oficialista; claramente no es lo mismo que el ex gobernador Schiaretti baje al barrio de la campaña como protagonista a que acompañe desde afuera.
Pero también, la otra gran duda es en qué tipo de campaña está pensando el peronismo provincial, a quién elegirá de adversario y hasta a dónde está dispuesto a pegarle a la Libertad Avanza. Eso también calibra la diputada.
Sin PASO a nivel nacional los plazos se dilataron y con un cronograma que fija para los primeros días de agosto el cierre de alianzas y para el 17 de ese mes la presentación de los candidatos, falta una eternidad para las definiciones.
En el mientras tanto, con la decisión de buscar un segundo periodo en el Congreso, la diputada apunta a engordar su representación territorial y consolidar su capital político.


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