
Llaryora no esquiva peronistas: charla y empanadas con bonaerenses K en Cosquín
Bettina Marengo
Por Bettina Marengo
La presencia de Martín Llaryora en la primera luna del Festival Nacional de Cosquín dejó el mucha para cortar y la sensación de que el peronismo que encarna el gobernador busca cerrar los tiempos refractarios al PJ nacional que llevó adelante su antecesor, Juan Schiaretti.
Los vasos comunicantes con variantes del peronismo nacional empiezan a verse. El sábado a la noche, ya domingo, Llaryora compartió en Cosquín una cena con el intendente del partido bonaerense de Merlo, Gustavo Menéndez, y su esposa, la diputada nacional Roxana Monzón, ambos de Unión por la Patria y alineados a la conducción de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Un día antes, el llaryorista paladar negro Miguel Siciliano estuvo, en representación del jefe del Panal, en el tradicional almuerzo de Mar del Plata organizado por el gastronómico Luis Barrionuevo. El ministro de Vinculación y Gestión Territorial compartió mesa con Carlos Bianco, hombre fuerte de la Gobernación de Buenos Aires y jefe de Gabinete de Axel Kicillof. Alentado por lo que se conversó en “la Feliz”, en el cordobesismo cunde la idea de que tarde o temprano el país volverá al centro y que el sanfrancisqueño será uno de los protagonistas.
Menéndez y Monzón estuvieron por segunda vez consecutiva en Cosquín, invitados por el intendente local, Raul Cardinali, un peronista aliado de Llaryora que se referencia en el exsenador Carlos Caserio, dirigente de Punilla hoy cercano al gobernador de la Provincia de Buenos Aires. Aunque se habla de las gestiones de Caserio para que Kicillof visite el Festival de Cosquín, desde La Plata llega información que dice que el mandatario no está saliendo federalmente más allá de algún encuentro con el formoseño Gildo Insfran.
En Cosquín, los merlenses firmaron con Cardinali un convenio entre sus respectivas ciudades destinado a darle visibilidad en la plaza del Festival a los Veteranos de Malvinas merlenses y a los ganadores de un concurso de estudiantes secundarios que viajaron como “embajadores” a la islas del sur. Fuera de lo institucional, hubo política.
Con empanadas como plato principal, en un local cercano a la plaza Próspero Molina, se hizo la juntada. Fue luego de que Llaryora y su par de Santa Fé, Maximiliano Pullaro, dejaran el evento para dar una vuelta a la manzana y darse un “baño de pueblo” con los muchos turistas presentes en la noche debut del Festival. En el escenario Atahualpa Yupanqui acababan de cantar Los Manseros Santiagueños. El resultado del recorrido y la reacción de la gente dejó conforme a los colaboradores del sanfrancisqueño, que interpretaron la recepción popular como un guiño para la reelección en 2027.
Llaryora, Menéndez y Monzón hablaron de política y de la necesidad de buscar acuerdos y mantener la unidad del peronismo. Coincidieron en la necesidad de una autocrítica peronista y en no abandonar “la agenda de la gente” en post de la rosca de los dirigentes. Compartieron lamentos por la situación económica, el cierre de empresas y la pérdida de puestos de trabajo, y por el corte abrupto de la obra pública desde que Javier Milei asumió la presidencia de la Nación. El cordobés le dijo a los bonaerenses, y en especial al intendente, que es directivo del BAPRO (Banco Provincia de Buenos Aires) que en Córdoba es la Provincia la que afronta con fondos propios la obra pública que se está haciendo. Los interlocutores mencionaron los puntos en común entre las necesidades del conurbano bonaerense y el interior provincial. Menéndez es hombre de Cristina y de Máximo Kirchner e integra la conducción del PJ nacional con el cargo de Secretario de Relaciones internacionales del partido que preside la exmandataria, hoy con prisión domiciliaria en San José 1111, condenada por corrupción en la causa Vialidad. No trascendió si hablaron de la dirigente, pero el matrimonio merlense no oculta que responde a la conducción de “la jefa”, enfrentada junto a La Cámpora al gobernador Axel Kicillof. “Axel es una promesa”, deslizan los merlenses, para quienes la frase “Córdoba le dio el triunfo a Macri y a Milei” no debe ser tomada taxativamente.
Hubo otros comensales en esa mesa política además de los mencionados y Pullaro. Participaron los intendentes de La Cumbre, Pablo Alicio, de Capilla del Monte, Fabricio Díaz, de San Esteban, Juan Guevara, de Casa Grande, Miguel Moreno, de Villa Parque Siquiman, Mario Sariago, y el anfitrión Cardinali, todos peronistas, más el radical Paulo Tessio, de Villa Icho Cruz.


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