
Viernes al borde de un finde largo
Gabriel Ábalos
Por Gabriel Abalos
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Ser historia y llamarse Nebbia
Siempre es de destacar, entre medio del carnaval literal de la cultura y de los años, la calva de pelo largo de una leyenda en pie del rock argentino original, que viene mezclada en la comparsa de este viernes. Litto Nebbia revisita Córdoba, ciudad a la que quiere sin la menor ironía rosarina, y a la que vuelve. Donde tiene admiradores, biógrafos, públicos y aliens de las nuevas generaciones llenos de curiosidad por atraer. Su figura contiene una simbología que no es producto del número de likes, sino de una buena porción de siglo en la que nunca se bajó de componer canciones, soplar las velas de proyectos utópicos realizados, andar sin afectación bajo el rótulo de referente. Reconocido, celebrado es, aun así, presa -como todos y cada une- de esta espumosa indiferencia hacia la casi totalidad de lo que no sea pasajero, lo que lo hace humano como nosotros, o a nosotros un poco Litto Nebbia. Como tal, visita esta ciudad hoy por la noche, en el local de Medio Tono, Rosario de Santa Fe 414. El programa es compartir sus canciones, un repertorio que completo se tomaría una semana de shows, haciendo un corte transversal entre los títulos, a ojo y calculando las circunstancias de tiempo y lugar. Con la misma aparente impasibilidad con que ha visto pasar tiempos malos y menos malos, es posible que Litto guarde un repertorio territorial y oportuno para cada vez que escarba en su propia historia de autor y compositor, en cada show que le -que nos- regala la vida.
Hay que considerar que el artista viene de una gira en que dio dos shows en Uruguay: en Punta del Este y en Colonia, y a continuación tocó en Mar del Plata, en Cariló. Tras unos días de descanso, inicia en Córdoba una minigira provincial que consta de tres estaciones: un show íntimo solo piano esta noche en la ciudad, en Medio Tono; otro como invitado de El Kuelgue en el Cosquín Rock, mañana sábado, y la inauguración de un anfiteatro en La Cumbre este domingo, en un show con el Power Trío del Sur, junto a Gustavo Giannini en bajo y Julián Cabaza en batería, y una programación que incluye a los Chelos del Fin del Mundo. De allí pegará la vuelta a Buenos Aires, donde la próxima semana se presentará en el Festival Buena Vibra, invitado por El Kuelgue, y actuará en el Café Berlín.
Así que, tranqui, esta noche a las 22, parada en esta capital, sonará la hora de sumergirse en una historia de temas que hablan de estados, de viajes, de momentos y emblemas de momentos, comunicados por un músico argentino que lleva adelante su propio biopic. Entradas por Alpogo.
Etnografía de los indios del carnaval
Este fin de semana largo se explaya en distintas celebraciones de carnaval que emergen en las calles y en distintos barrios. Durante los próximos cuatro días se sucederán, desde hoy, escenas de un carnaval provinciano con el Carnaval del Suquía, seguido de los carnavales barriales para encontrar su cierre el próximo lunes con el Carnaval de Jazz, episodios que tienen asignadas sus locaciones para carnavalizar en lo posible toda la ciudad.
En cuanto a hoy, la porción de carnaval se moverá desde las 19, en un corredor histórico que comprende el Parque Las Heras-Elisa y el Paseo Suquía, entre murgas, comparsas y batucada, palabras que reenvían a una aglomeración de gente trastornando el paisaje del río con una alegría salida quien sabe de dónde, pero que contagia los cuerpos a descoyuntarse cuando se respira, si no lo hicieron ya los años. La recurrencia en las comparsas de “indios” carnavaleros, cuya tradición certificada por postales es indiscutible, invita a ensayar una etnografía de esta tribu intermitente cuya presencia retorna solo por los “cuatro días locos que vamos a vivir”, una locura en lo posible controlada y con días y horarios asignados. Una celebración, dicen, de una fuerte impronta popular y comunitaria, y seguramente lo sea.
De mañana sábado hasta el martes, la locura circunscripta se desplegará en los barrios históricos y suburbanos, con base en centros culturales y espacios vecinales. Entre ellos se hallan Nuevo Rosedal, Villa Azalais, Alta Córdoba, Alto Alberdi, Villa Urquiza y San Vicente, diversas fracciones de este pueblo aborigen unido al carnaval, nacidos con silbatos en la boca y largos palos escénicos en mano, vestimenta brillante y colorida como no se encuentra en las pictografías, agitándose en una marea entusiasta, como si solo existiesen ligados al sudor y a la danza.
El lunes a las 18, los indios habrán sido corridos a un lado de su epicentro en Güemes para el paso del Carnaval de Jazz, una marcha musical de carrozas por las calles cordobesas de diario, evocativas de una Nueva Orleans desconocida, acaso inexistente, pero que rompe la cotidianidad y eso es lo más importante. Abrirá la marcha la Small Jazz Band.
Signos rodeados por un museo
En el Museo Genaro Pérez se realizan esta tarde, desde las 19, charlas al pie de obras que son parte de la oferta expositiva, en sus salas. Una de ellas se referencia a la muestra Pipí Cucú, exposición colectiva del grupo Departamento 6, en diálogo con la artista Silvana Bertolino. Las obras “En el campo”, “Flor y fruto” (videoarte) y “Lo que fluye. Improvisación III”, son el centro de atención, en tanto piezas de paso que conviven con otras de colección del museo, e invitan a conversar sobre los procesos creativos, sobre las inspiraciones, las motivaciones y los signos. Habrá otra charla, a pie de la obra “Tasa Cuna. El paleopaisaje de Gondwana en Córdoba”, en diálogo con la artista Cecilia Carrizo. Es una obra de arte conceptual, con elementos de geología, paleontología y antropología referida a la Formación Tasa Cuna, en el Departamento Cruz del Eje, provincia de Córdoba. Se complementa con el lenguaje artístico y sonoro de la obra “Fósiles” del músico Nicolas Jaar.








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