
El desembarco judicial de Karina (y Angelici) y el efecto en Córdoba
Bettina Marengo
Sale Cuneo Libarona del Ministerio de Justicia de la Nación y entra Juan Bautista Mahiques como titular, junto al karinista Santiago Viola como segundo en la cartera donde se cocina la rosca de la justicia federal de todo el país.
El nuevo ministro viene de la Fiscalía General porteña y es considerado “ahijado” del empresario y operador judicial Daniel Angelici, expresidente de Boca Juniors, proveniente de la UCR e integrante de la llamada “mesa judicial” del expresidente Mauricio Macri.
El “Tano” tiene varios enlaces en Córdoba, uno de ellos es el intendente de Río Tercero y presidente provincial de la UCR, Marcos Ferrer. Los observadores aclaran que no es contacto de Rodrigo de Loredo, sino de Ferrer, un dirigente joven que va por segundo mandato en su ciudad y al cual el gobierno de Martín Llaryora le tiene gran consideración. Juan Schiaretti, que dialoga con Emiliano Yacobitti, referente nacional de Ferrer, también. Medio en broma, medio en serio, en el cordobesismo deslizan que el riotercerense sería un gran compañero de fórmula de Llaryora en 2027, en una versión profundizada del partido cordobés del 2023. “El cordobés que gana acá es Ferrer”, aventuró un abogado con conocimiento al analizar el nuevo escenario judicial.
Los cambios en la Justicia nacional son muchos y las influencias nuevas se disparan por distintos carriles. En Córdoba, son decenas los cargos federales a cubrir en juzgados de primera instancia de Córdoba, Villa María y San Francisco, incluido el N°1 con competencia electoral, en los tribunales orales y en la máxima instancia local, la Cámara Federal. La situación se repite en todas las provincias del país.
El desembarco de Karina Milei y por lo tanto de la línea Menem en un área que hasta ahora manejaba el asesor Santiago Caputo a través del ahora exviceministro Sebastian Amerio puede retrasar aún más las demoradas designaciones. Al menos, es lo que temen muchos observadores del fuero federal, que entienden que el oficialismo nacional va a buscar resguardo frente al inminente riesgo de judicialización de las leyes de reforma laboral, baja de la edad de imputabilidad, la ley de glaciares (cuando salga) e, incluso, indultos presidenciales a genocidas presos. Un juzgado de primera instancia amigable, lo supo el primer Menem, puede habilitar un tercer mandato presidencial forzando la Constitución. Todo eso a futuro. Las preocupaciones libertarias inmediatas son más concretas: las causas Libra y Andis, una con Javier Milei como investigado y la otra con Karina y el 3% en la mira.
En la justicia federal de Córdoba, el trámite más avanzado es el de la Cámara Federal, para reemplazar al fallecido Luis Roberto Rueda y al renunciado Ignacio Vélez Funes. El Consejo de la Magistratura tiene que conformar el orden de mérito definitivo para llevar al Ejecutivo. Viola será el contacto del gobierno nacional con la Magistratura, organismo donde el senador Luis Juez y el diputado Gonzalo Roca tienen silla. Ambos violetas. También están avanzados, a nivel de orden de mérito provisorio, los jueces del juzgado federal N° 2 de Córdoba y del juzgado federal de Villa María. El resto está bastante más atrasado y los más agoreros pronostican un “foja cero” ordenado por Karina y los influyentes.


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