
Contundente presencia de la comunidad universitaria en la marcha del 24M
Francisco Lopez Giorcelli
A 50 años del inicio de la última dictadura cívico-militar, la calle volvió a ser el escenario central de la política. La movilización, masiva en todo el país, tuvo en Córdoba una fuerte impronta universitaria: columnas nutridas de estudiantes, gremios docentes y no docentes, centros de estudiantes y referentes académicos confluyeron en una jornada que combinó memoria, identidad y presente.
La participación del sector universitario no fue un dato más. En un contexto atravesado por el conflicto salarial y las discusiones por el financiamiento, la presencia en la calle funcionó también como una señal política. No sólo hacia el Gobierno nacional, sino hacia el propio sistema universitario, que en las últimas semanas mostró tensiones, silencios y dificultades para articular posiciones comunes.
En las columnas se pudo ver a casi todo el arco estudiantil: desde agrupaciones tradicionales hasta espacios independientes, en una postal poco habitual para un escenario marcado por la fragmentación. También dijeron presente los gremios docentes y no docentes, que vienen de protagonizar una semana de paro con alto acatamiento en las universidades públicas.
En ese marco, la movilización operó como un punto de encuentro entre sectores que, en otros planos, vienen transitando disputas abiertas. La calle, en este caso, funcionó como síntesis: memoria histórica y conflicto presente, en una misma escena.
Incluso la Federación Universitaria de Córdoba, cuestionada en las últimas semanas por su falta de posicionamiento frente al paro docente, formó parte de la convocatoria. Su presencia no pasó desapercibida en un contexto donde distintos sectores vienen señalando su escasa gravitación en los debates centrales de la comunidad universitaria.
La contracara de la jornada estuvo del lado del Gobierno nacional. Mientras en las calles se multiplicaban las columnas y la convocatoria crecía en cientos de miles con el correr de las horas, la apuesta oficial para intervenir en la discusión pública fue la difusión de un video institucional de más de una hora, que buscó instalar una lectura alternativa sobre el período. La pieza, sin embargo, tuvo una circulación limitada y escaso impacto frente a la magnitud de la movilización.
La distancia entre ambas escenas —la calle y la pantalla— volvió a poner en evidencia una dificultad del oficialismo para disputar sentido en determinados terrenos simbólicos. Y en ese punto, la universidad aparece como un actor que, aún con sus propias tensiones internas, conserva capacidad de movilización y de intervención en el debate público.
Lo que dejó la jornada no fue sólo una conmemoración. Parecería que también fue una señal política. En un contexto de ajuste, conflicto salarial y discusiones por el rumbo del sistema universitario, la masividad de la marcha y la presencia de la comunidad académica abren interrogantes sobre el rol que las universidades estarán dispuestas a jugar en los próximos meses.


Crisis universitaria: alto acatamiento al paro docente en la UNC

UNC: arranca una semana de paro y se profundiza el conflicto

Los preuniversitarios también entran en clima electoral

La Justicia pone límites al Gobierno y le da aire al reclamo universitario

Silencio del Rectorado ante la "nueva" ley de financiamiento

Con panel académico y junto a Ruiz, De la Sota vuelve a Río Cuarto

Dante Rossi arrancó en modo candidato y presentó a su equipo

Enroque corto | El factor De la Sota, cruces en el oficialismo y nuevos roles en el Congreso.

Entre memoria y campaña, el 24M calentó la previa de 2027 en la Unicameral



