
Entre memoria y campaña, el 24M calentó la previa de 2027 en la Unicameral
Gabriel Marclé
La Legislatura de Córdoba fue escenario ayer de una sesión especial atravesada por una fuerte carga simbólica. En el marco de la Semana de la Memoria y a 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, el recinto unicameral reunió a oficialismo y oposición en torno a una agenda consensuada, centrada en el recuerdo de las víctimas del terrorismo de Estado y el objetivo de reafirmar el compromiso institucional con los derechos humanos.
Sin embargo, el clima de unidad que proponía la convocatoria convivió con un trasfondo de disputa política. Tal como anticipaba la previa, la sesión funcionó -otra vez- como un termómetro del debate que empieza a proyectarse hacia 2027, con cruces que dejaron ver diferencias tanto en la interpretación de los 50 años del golpe militar como en el uso político de la agenda de derechos humanos, algo que terminó en un notorio cruce entre el PJ cordobés y la oposición.
Aunque el objetivo central apuntaba a emitir un mensaje contundente de repudio al golpe militar, el tono fue escalando a medida que avanzaba el encuentro y alcanzó su punto más álgido en el tramo final. Más allá de las diferencias entre la mirada peronista sobre los 50 años del golpe y las posiciones cercanas al discurso de la “verdad completa”, el eje del debate se desplazó hacia el plano provincial y la disputa política actual.
En el tercio final de la sesión se vio la parte más friccionada de la jornada, luego de que Gregorio Hernández Maqueda abriera el cruce al cuestionar la apropiación del peronismo sobre la causa de los derechos humanos. A partir de allí, legisladores del juecismo y del radicalismo endurecieron sus intervenciones con críticas directas al Gobierno de Martín Llaryora y a las gestiones cordobesistas de las últimas décadas.
Walter Nostrala (Frente Cívico) inició su intervención con una defensa de la lucha por Memoria, Verdad y Justicia y un rechazo a los cuestionamientos sobre la cifra de desaparecidos. Sin embargo, rápidamente amplió el enfoque al plantear una discusión sobre el alcance actual de los derechos humanos.
En ese marco, cuestionó al kirchnerismo por “adueñarse” de la bandera de los derechos humanos. “Fue una de las pocas cosas que no lograron robarse”, lanzó, al tiempo que sostuvo que “hicieron un relato y se llevaron dinero que podría haber servido para ayudar de verdad a los derechos humanos, esos representados en la necesidad de servirle lo básico a los que menos tienen”. Luego, trasladó sus críticas al plano provincial. “En Córdoba también tenemos deuda con los derechos humanos básicos: con la educación, con la salud, con la seguridad y con nuestros jubilados”, afirmó.
En ese mismo tramo, Nostrala reivindicó el rol de Luis Juez en políticas de memoria para responder a cuestionamientos del ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, quien había señalado contradicciones en el posicionamiento del Frente Cívico frente a La Libertad Avanza. “Forman parte de un espacio nacional que relativiza y tensiona esa misma memoria”, había dicho el funcionario tras un acto en el Cementerio San Vicente.
La respuesta del legislador fue directa: “La coherencia no se habla de pico, se demuestra con los actos. Este es el ministro que estuvo durante la gestión del doctor Juez cuando se llevó adelante la tarea en el Cementerio San Vicente y fue el mismo que en aquel momento denunciaba al gobernador (Juan) Schiaretti por corrupto”.
Más directa aún fue la intervención de la legisladora radical Alejandra Ferrero, alfil deloredista en el recinto, quien contrastó la figura de Arturo Illia con el cordobesismo. “Mientras ustedes clausuran el debate y modifican las reglas de juego, Illia jamás censuró el pensamiento. Nunca utilizó la educación como un instrumento de control como lo hacen con la Universidad Provincial. Mientras ustedes toman taxis aéreos y utilizan bienes untuosos, Illia los rechazaba porque no usaba la plata del pueblo”, sostuvo. En clave abiertamente electoral, cerró su discurso con un llamado a “tener memoria para votar mejor”.
Sus palabras generaron una reacción inmediata en el oficialismo. Incluso, la vicegobernadora Myrian Prunotto deslizó una breve pero elocuente respuesta desde la presidencia del cuerpo: “La involución”, expresó en voz baja, aunque con el micrófono abierto.
El cierre del debate estuvo a cargo del presidente del bloque Hacemos Unidos por Córdoba, Facundo Torres Lima, quien postergó su referencia a los 50 años del golpe para responder a los planteos opositores. En un tono duro, calificó a los legisladores preopinantes como “energúmenos y energúmenas”.
“Cuánta estupidez hay que escuchar en esta cámara. Desde el resentimiento no se puede construir nada”, afirmó, al vincular las intervenciones de Nostrala y Ferrero con el escenario electoral. “Quieren ganar protagonismo para estar en alguna lista y terminan distorsionando el debate”, concluyó.
“Verdad completa”
El tramo más tenso de la sesión en torno al eje de la Memoria tuvo como protagonista a Gregorio Hernández Maqueda (Mejor Futuro), quien volvió a pararse en una línea cercana al ideario libertario. El legislador se alineó con la noción de “verdad completa” y cuestionó el marco de la sesión: “No estamos dispuestos a convalidar un decreto que omite a víctimas de crímenes previos al 24 de marzo de 1976”, planteó, aunque ratificó su “repudio total y absoluto” al golpe de Estado.
En la misma línea, Agustín Spaccesi (La Libertad Avanza) rechazó la sesión especial al considerar que “la Legislatura no es el ámbito adecuado para este tipo de conmemoraciones” y acusó al kirchnerismo de “usar la memoria como herramienta de poder”. Aun así, tomó distancia de la dictadura: “Ningún liberal defendería el asesinato”.
Desde el PRO, Oscar Agost Carreño adoptó un tono más matizado. Señaló que “la historia es compleja” y que el país venía de una escalada de violencia, aunque remarcó que “lo que vino después fue mucho peor”. Sin embargo, también se sumó al eje crítico al advertir que “la memoria incompleta se convierte en relato”.
La respuesta del oficialismo llegó a través de Leonardo Limia, quien salió al cruce de los planteos libertarios y trasladó la discusión al presente con críticas al gobierno de Javier Milei: “No discutimos el pasado, sino el presente. Porque cada día el Gobierno nacional pone en juego muchos derechos que necesitamos sostener”.
En paralelo, el radical Miguel Nicolás sumó otro foco de tensión al cuestionar un video difundido durante la sesión por omitir figuras como Eduardo Angeloz, Ramón Bautista Mestre y José Manuel de la Sota.


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