
De Loredo desata una interna por las “destituciones selectivas”
Carolina Biedermann
La conducción de la Unión Cívica Radical cordobesa decidió accionar frente a los dirigentes quienes, en los últimos días, avanzaron en su pase hacia “La Libertad Avanza”.
El esquema que responde a De Loredo y Ferrer impulsará los pedidos de desafiliación a dirigentes que han tendido puentes con La Libertad Avanza: dos concejales de la ciudad de Río Cuarto y contra el concejal de la ciudad de Córdoba, y ex negrista, Luciano Agüero Díaz.
Este movimiento es una expresión que buscará marcar límites en el orden interno del partido, pero la medida abrió una grieta interna. Un sector del radicalismo denuncia que se trata de una “medida selectiva” que apunta a figuras a las que califican “de menor peso”, mientras evitan generar roces con los nombres de mayor volumen político, que puedan llegar a desgastar un vínculo a futuro, en el caso de gestarse una alianza UCR - LLA.
El planteo va directo a destinatarios concretos. Cuestionan el por qué no prosperó un pedido similar contra el diputado nacional Luis Picat, medida que entienden que tuvo que ver con el vínculo cercano que había con De Loredo. También cuestionan el porqué no se avanzó sobre la ex diputada nacional Soldad Carrizo, quien acaba de asumir en un organismo vinculado al oficialismo nacional y aparece como nexo entre los radicales tendientes a la expulsión, y libertarios. “Los que hoy están en la mira son los que menos pesan; los que tienen volumen quedan a resguardo”, sintetizó un dirigente boinablanca.
En el entorno oficialista admiten que el caso Carrizo será revisado para determinar si cumplió con los pasos formales ante el partido.
Por otra parte el proceso de pedidos de expulsión tropieza con un problema de gestión interna. Trascendió que el Tribunal de Conducta del partido aún no está constituido y sus integrantes aguardan que el Comité presente formalmente el pedido, forma que podría gestarse entre esta semana y la que viene.
Detrás de la discusión disciplinaria asoma la preocupación mayor, que tiene que ver con la fuga de cuadros. Dirigentes de la UCR reconocen que el partido funciona hoy como un “colador”, donde muchos dirigentes muestran lealtad en público mientras sostienen conversaciones con el espacio de Javier Milei: “todos hablan con LLA”, sostiene un dirigente. El éxodo de dirigentes estaría erosionando lo que sería la estrategia de De Loredo, que tiene que ver con el crecimiento individual como candidato a gobernador, hasta que llegue el momento de sentarse a dialogar con los posibles aliados.
En ese marco, aplicar la normativa contra dirigentes “de mala conducta”, para algunos es una señal de advertencia puertas adentro, y un intento de frenar más salidas. En paralelo hay un factor común entre los dirigentes que expusieron sus vínculos con el partido violeta. Son dirigentes que el partido no ha podido contener.
Si bien los reproches en la UCR son moneda corriente, a De Loredo le marcan que lanzó su candidatura sin un debate orgánico adentro del partido y, en paralelo, agitó una competencia con La Libertad Avanza, sin que este último haya dado señales de querer competir.


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