
Caserio mueve fichas por Kicillof en Córdoba mientras el Panal mira de reojo

La política argentina suele anticipar escenarios electorales mucho antes de que se conozcan los calendarios electorales. En Córdoba, esa lógica empieza a sentirse alrededor de la figura del gobernador bonaerense Axel Kicillof, que lentamente comienza a ser mencionado dentro del peronismo como una posible referencia nacional hacia 2027.
Aunque falta tiempo para que las definiciones sean explícitas, en distintos sectores del justicialismo cordobés ya se mueven piezas. Reuniones reservadas, convocatorias militantes y contactos con dirigentes territoriales empiezan a delinear lo que algunos denominan —todavía con cautela— el “axelismo” en la provincia.
En ese proceso aparece un actor con trayectoria en el peronismo cordobés: el exsenador nacional Carlos Caserio, quien desde hace tiempo mantiene diálogo político con el gobernador bonaerense y hoy participa de la etapa organizativa en el territorio cordobés.
“Estamos en un proceso de organización. La semana que viene vamos a reunirnos por departamentos del interior y seccionales de capital. También organizar representaciones gremiales y de sectores sociales”, explicó Caserio ante la consulta de Alfil.
El dirigente agregó que el movimiento se encuentra en una fase inicial, más enfocada en consolidar estructura que en lanzamientos electorales y evitó dar nombres de los dirigentes que se están sumando al armado del gobernador bonaerense en tierras cordobesas.
Dos actos y un mensaje virtual
El propio Caserio organizó la primera de las convocatorias en Villa Carlos Paz hace poco más de dos semanas, donde ante un grupo de dirigentes, jefes comunales, concejales y gremialistas, el propio Kicillof dio un mensaje por videollamada en directo, alentando la iniciativa que poco después comenzó a tener repercusiones y derivó luego en “autoconvocatorias”.
En la misma ciudad, el pasado 2 de abril, dirigentes lanzaron “Es por AK Córdoba” sumándose a la construcción provincial del gobernador bonaerense desde la militancia. impulsado por el exlegislador Omar Ruiz, fueron parte del encuentro el exdiputado Horacio Viqueira (Frente Grande) y el ex legislador Eduardo Massa.
“No nos molesta que surjan adhesiones. Comprendo la ansiedad, pero sirve si hay organización. Es lo que Axel quiere”, señaló Caserio a este medio, precisando además que la agenda de Kicillof todavía no incluye desembarcos políticos inmediatos en Córdoba.
“No tenemos una fecha prevista para su llegada a Córdoba. Él ya dijo que iba a empezar a salir al interior en el segundo semestre. Falta mucho y este año no es para campañas electorales, sino para sentar la base de una organización política que lo acompañe”, remarcó el exsenador
Convocatorias y primeras señales
Mientras el armado político se organiza en silencio, en paralelo comienzan a circular convocatorias militantes que muestran que la figura del gobernador bonaerense empieza a generar adhesiones en sectores del peronismo cordobés.
Una de ellas es la difundida por el ya mencionado grupo “Es por AK” que, luego del encuentro de la semana pasada, ya está invitando a una “mateada proactiva y compañera” el 18 de abril en barrio Brigadier San Martín de la ciudad de Córdoba.
A esto se suma otra convocatoria que circula en ámbitos militantes: el lanzamiento de la Mesa Promotora del Movimiento Derecho al Futuro, previsto para el viernes 10 de abril en barrio Alta Córdoba. El encuentro tendrá una modalidad típicamente peronista: una choripaneada abierta.
En el entorno de Caserio aclaran, sin embargo, que estas iniciativas no forman parte de la estructura que él está coordinando, aunque tampoco generan incomodidad. En la lógica del armado, cualquier expresión militante que fortalezca la idea de construcción territorial es vista como parte de un proceso que recién empieza.
“Yo creo que es el mejor candidato que tiene el peronismo. No veo otro… Además tiene un plus: es difícil encontrar un dirigente con trayectoria significativa que no tenga un estado enorme de sospecha sobre él”, afirmó el dirigente peronista sobre Kicillof.
El cordobesismo mira de reojo
No es una novedad que Córdoba es una provincia históricamente adversa al kirchnerismo y con una identidad política propia, consolidada durante las gestiones de José Manuel De la Sota, Juan Schiaretti y actualmente conducida por el gobernador Martín Llaryora.
Además, en esta incipiente construcción comienzan a aparecer vasos comunicantes con sectores vinculados a Natalia de la Sota, donde ven una “confluencia natural” basada en coincidencias programáticas y generacionales, además de una postura crítica común frente al gobierno de Javier Milei.
Pero algunos sectores evalúan una convivencia del movimiento Pro Kicillof con el esquema que lidera Martín Llaryora. “Ambos entienden que lo mejor es ayudarse”, señalan desde el justicialismo cordobés. Esa lectura explica por qué Kicillof podría evitar impulsar candidatos propios a gobernador que fragmenten al cordobesismo y las aspiraciones reelectorales de Llaryora durante el 2027.
La estrategia también se apoya en un cambio de contexto: el repliegue de Juan Schiaretti para dar paso a Martín Llaryora es bien visto en el entorno de Kicillof, que cree que la salida del centro de la escena del “Gringo” facilita el diálogo político en Córdoba.
Fuentes políticas dentro del Panal hablan de una estrategia de prudencia: no intervenir en la construcción del espacio que respalda a Kicillof, pero tampoco enfrentarlo. El Gobierno provincial no impediría que dirigentes o militantes trabajen para el armado cordobés del gobernador bonaerense, aunque tampoco habría un apoyo institucional explícito.
Si ese escenario se confirma, abriría una convivencia política particular: un armado nacional que busca votos para la presidencial, pero sin disputar el poder provincial al cordobesismo.
Una construcción a largo plazo
En ese contexto, la estrategia parece clara: avanzar lentamente, construir estructura y evitar conflictos prematuros.
El peronismo cordobés que dialoga con Kicillof sabe que el terreno electoral es complejo. Más aún si el cordobés aún ata la figura del gobernador bonaerense al Kirchnerismo. Pero también entiende que la política argentina cambia rápido.
Por ahora, la consigna es simple: organizarse primero, discutir candidaturas después.


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