
PJ en Carlos Paz: la tercera lista que no fue y el acuerdo que sigue lejos

La interna del Partido Justicialista en Villa Carlos Paz se encamina, por ahora, hacia las urnas.
Si bien en las últimas horas surgieron versiones desde el Panal que hablaban de un posible acuerdo para cerrar una unidad, ante la consulta de Alfil esa versión fue desmentida de manera tajante por el espacio que lidera Mariana Caserio. “Nosotros estamos trabajando muy fuerte para la interna”, aseguraron, descartando cualquier acuerdo con el sector que lidera la senadora Alejandra Vigo y que lleva a la dirigente Libia Smania para autoridad partidaria en la villa turística.
La definición no es menor. Marca una línea clara frente a las especulaciones y confirma que, al menos por ahora, la confrontación sigue en pie de cara al 3 de mayo. Pero también que el tiempo del diálogo entró en pausa y que, al menos por ahora, no hay posibilidad de acercar posturas.
En ese marco, el espacio referenciado en Caserio sostiene que no tiene información certera sobre los movimientos de la otra lista, y menos aún del espacio que muchos interpretan se encuentra bajo el monitoreo político del intendente Esteban Avilés, decidido a confrontar con la vicepresidenta del Ersep, para quien ya levantó críticas contundentes en los últimos meses.Esa lectura agrega un elemento más a la disputa: la sospecha de injerencias externas en la dinámica partidaria local, algo que históricamente ha tensionado la relación entre el peronismo y el oficialismo municipal.
La tercera vía que se bajó y dejó señales
La decisión de Gladys Moreno y Enrique López Amaya de no competir en la interna justicialista dejó varios interrogantes políticos. Por un lado por la intencionalidad de confrontar con el viguismo y el caserismo. Por el otro, por su cercanía palpable con Avilés y dirigentes alineados con el oficialismo municipal.
Este martes, tras el escenario expuesto por Alfil, Moreno y López Amaya dieron explicaciones a la prensa local sobre los argumentos por los cuales finalmente no presentaron esa tercera lista.
Moreno, quien ya había perdido las elecciones para ser legisladora departamental en manos del juecista Walter Gispert, fue explícita al evaluar que las del 3 de mayo se son “internas reales” y que el contexto social —marcado por la preocupación económica de la ciudadanía— no es propicio para una elección partidaria.
Además, planteó que el esquema actual no favorece la participación del peronismo “de base” y que, lejos de unir, profundiza divisiones.
Sus declaraciones, lejos de ser neutrales, cuestionaron la legitimidad del proceso y tuvieron por fin reforzar la idea de que la disputa está más vinculada a la dirigencia provincial. De hecho, aseveró que ambas listas responderían al Gobierno provincial.
La injerencia de Avilés en internas del PJ no es una novedad. Hay quienes recuerdan que ya en 2022, el dirigente tuvo un acercamiento con el sector de Vigo. Y, a pesar de que existían un alineamiento, a último momento el mandatario municipal lo desconoció.
Según reconstruyen dirigentes del PJ local, el intendente dio marcha atrás sobre el cierre del plazo de presentación de listas, dejando al peronismo sin estructura competitiva a pocas horas del vencimiento. Fue entonces cuando el espacio de Alejandra Vigo intervino de urgencia, convocando a referentes de peso y armando una lista contrarreloj que terminó llevando a Omar Trejo a la conducción partidaria.
Reacomodamientos y reunión postergada
Del otro lado, el sector vinculado a Alejandra Vigo atraviesa horas de definición. Si bien había trascendido que la senadora encabezaría ayer martes una reunión clave para ordenar la tropa puertas adentro de cara a las internas, finalmente se decidió postergar la estrategia. De allí que surgieron eventuales incorporaciones a una lista de consenso. Lo que finalmente no sucedió.
Hasta el momento, el enfrentamiento entre la lista de Carlos Quaranta —alineada con el espacio de Mariana Caserio— y la de Libia Smania no es sólo una disputa territorial.
Responde a una lógica más amplia dentro del peronismo cordobés, donde conviven estrategias distintas sobre cómo ordenar el partido y proyectarlo políticamente.
Mientras desde el gobierno provincial se impulsa la unidad como mecanismo de fortalecimiento, en algunos territorios las tensiones históricas, los liderazgos en disputa y las desconfianzas acumuladas dificultan cualquier síntesis.
A días del cierre, el escenario sigue abierto pero con una certeza: no hay, por ahora, lista de unidad y la interna aparece no sólo como probable, sino también como expresión de una disputa más profunda que atraviesa al peronismo cordobés.
Y en Carlos Paz, donde los antecedentes pesan, cada movimiento se lee con cautela:
porque si algo dejó en claro la historia reciente es que, en política, los acuerdos pueden ser tan frágiles como las versiones que los anuncian.


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