
Mundial mediante, Bornoroni congela la expansión libertaria
Gabriel Marclé
La irrupción del Mundial en la agenda pública parece haber encontrado a Gabriel Bornoroni en una posición distinta a la que imaginaba cuando comenzó el año. El diputado nacional y principal armador de La Libertad Avanza en Córdoba sabía sobre la inminencia de la fiebre mundialista, había puesto en marcha una estrategia de expansión territorial que buscaba acelerar el desembarco libertario en cada rincón de la provincia, una tarea que incluyó la incorporación de intendentes, dirigentes opositores y referentes locales dispuestos a vestir la camiseta violeta de cara al próximo turno electoral.
La hoja de ruta tuvo sus avances. Hubo fotografías, anuncios y presentaciones que permitieron mostrar crecimiento en distintos departamentos cordobeses. Buena parte de esos movimientos estuvieron orientados a sumar dirigentes radicales capaces de disputarle terreno a Rodrigo de Loredo dentro del universo opositor, aunque también aparecieron algunos nombres provenientes del peronismo no alineado al oficialismo provincial y del vecinalismo. Sin embargo, el ritmo de expansión que imaginaban en el inicio del año no alcanzó la velocidad esperada.
Ahora, con el Mundial a punto de monopolizar conversaciones, pantallas y agendas, en el entorno de Bornoroni reconocen que llegó el momento de bajar la intensidad, una orden directa del diputado que seguirá activo porque el Congreso no frena. La decisión es sencilla de explicar: cualquier esfuerzo por instalar nuevos referentes o presentar eventuales candidatos corre riesgo de perderse en medio de una discusión pública absorbida por la Selección argentina.
La evaluación es compartida por distintos sectores políticos. Nadie espera grandes movimientos durante las próximas semanas. Mucho menos campañas de instalación de dirigentes o presentaciones territoriales de alto impacto. La política seguirá ocurriendo, pero con un nivel de atención pública considerablemente menor. En ese contexto, los libertarios consideran que insistir con la agenda de expansión podría significar un desgaste innecesario. Incluso algunos observan un riesgo adicional. Si los resultados deportivos no acompañaran. En definitiva, la conclusión libertaria parece ser que no se puede competir con la agenda mundialista.
Sin embargo, la Copa del Mundo no es la única explicación detrás de la pausa. Quizás ni siquiera sea la más importante. En el armado cordobés de La Libertad Avanza también admiten que el escenario político que encontrarán cuando termine la Copa del Mundo podría ser muy diferente al actual. Por eso, más que un simple parate, algunos describen la decisión como una espera estratégica.
Durante junio y julio la política seguirá produciendo movimientos, aunque queden fuera del foco principal. El vínculo entre Javier Milei y los gobernadores es uno de los factores que los libertarios siguen con atención. Córdoba ocupa un lugar particular en esa observación. Martín Llaryora ha demostrado capacidad para negociar con la Casa Rosada sin resignar autonomía política y nadie se anima a descartar que esa relación encuentre nuevos puntos de entendimiento durante los próximos meses.
Si el vínculo entre el gobernador cordobés y el Presidente se modificara de manera significativa, también podrían cambiar algunas de las condiciones sobre las cuales Bornoroni proyecta su estrategia provincial. No es lo mismo construir un espacio en abierta confrontación con el Panal que hacerlo en un contexto de acuerdos o entendimientos parciales entre ambas administraciones.
A la incertidumbre externa se suma la interna. Las tensiones que comenzaron a asomar dentro del oficialismo nacional son observadas con atención desde Córdoba. Los cuestionamientos públicos de Patricia Bullrich a decisiones adoptadas por la Casa Rosada reavivaron especulaciones sobre el lugar que ocuparán los distintos sectores del universo libertario durante la segunda mitad del año. Una discusión que no resulta ajena al armado cordobés, donde la convivencia entre dirigentes provenientes del mileísmo puro y sectores identificados con la senadora nunca estuvo completamente resuelta. De hecho, el diputado se expresó respecto al tema de la objeción de Bullrich: “Es solo un voto”, dijo.
Tampoco pasan inadvertidas otras situaciones que involucran a figuras centrales del oficialismo nacional. La expectativa por eventuales cambios de gabinete, la necesidad de reordenar liderazgos internos y algunos episodios que volvieron a colocar bajo observación a funcionarios de primera línea alimentan la percepción de que el mapa político posterior al Mundial puede presentar diferencias respecto del actual.
Por eso, aunque no lo reconozcan abiertamente, en el entorno de Bornoroni entienden que la pausa tiene más de una lectura. La visible es la que impone la agenda futbolera. La menos evidente es la de quienes prefieren esperar unas semanas antes de acelerar una expansión territorial que podría desarrollarse en un escenario político distinto. Después de todo, mientras el país siga mirando la pelota, nadie sabe con exactitud cómo quedará acomodado el tablero cuando vuelva la hora de la rosca.


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