
Kicillof mandó un emisario a Villa María para hablar con la CGT
Redacción Alfil
No es el primer movimiento de Kicillof en territorio cordobés. Semanas atrás, su presencia en La Falda marcó un desembarco que las regionales sindicales de la provincia no pasaron por alto. Villa María fue el paso siguiente: una reunión de trabajo con la central obrera local que el propio secretario general de la CGT Regional, Edgardo Garmendia, describió sin rodeos como un relevamiento. “Imagino que es para exponérselo al gobernador, pensando en el año que viene”, dijo.
Garmendia no confirmó apoyo a Kicillof, pero tampoco cerró ninguna puerta. Sostuvo que la CGT acompañará al candidato que proponga el justicialismo y destacó que el funcionario bonaerense transmitió que el gobernador “está a disposición”. Temprano para hablar de candidatura, dijeron. Pero no tanto para empezar a moverse. El dato que no es menor: Kicillof elige la CGT como puerta de entrada al interior cordobés. La central obrera es uno de los pocos espacios del peronismo con estructura territorial real y capacidad de movilización en ciudades como Villa María. Llegar ahí, aunque sea por delegación, es una señal de hacia dónde apunta la estrategia del gobernador bonaerense de cara al año.


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