
La reconversión de los “naranjitas”, prueba de fuego para Passerini
Felipe Osman
Desde hoy, los vecinos de Córdoba deberán incorporar a su rutina una serie de operaciones que, hasta ayer, no eran necesarias. Y aunque no son cambios mayores, nadie debiera subestimar la tenacidad humana de perseverar en los propios hábitos. Animales de costumbres al fin.
Para horadar esas costumbres, para torcer el hábito y acomodarlo a una nueva regulación, el Estado debe extremar esfuerzos en difusión y publicidad de la norma, educación y concientización, realizar una reglamentación clara (y publicarla); controles e inspecciones; sanciones proporcionales; y períodos de adaptación. Pero centralmente debe hacer una cosa: explicar.
Y entre las preguntas a dar respuesta hay una nuclear, que hace a la legitimación de la norma, que aún hoy -con la ordenanza sancionada, promulgada y reglamentada- sigue sin respuesta. ¿Por qué se paga por estacionar?
Sometidos a ella, los funcionarios municipales, hasta ahora, trastabillan.
Dicen, como muletilla, que el estacionamiento en Córdoba es, por norma, libre. Y solo de manera excepcional se paga por estacionar. Pero no explican por qué se paga cuando se paga.
Después de esa vacua introducción, evitan caer en el sinsentido de aceptar que los “cuidacoches” cuidan coches. Hacen bien. El espacio público tiene un único guardián: el Estado. Y nadie más puede arrogarse esa función. Por eso responden que los vecinos pagan como una medida decidida por el municipio para ordenar el tránsito, evitar ocupaciones prolongadas y favorecer la rotación vehicular en zonas comerciales.
El asunto es que esa repuesta choca después contra la propia ordenanza, que para integrar a los “naranjitas”, transmutados ahora en “constatadores”, diseña un mecanismo de fiscalización tan gigantesco e ineficiente que insume el 80 por ciento de los recursos que los vecinos pagarán por estacionar: las cooperativas.
Entonces la discusión pasa a ser otra. Y la respuesta a la pregunta que nos ocupa, la real, es que en Córdoba se pagará estacionamiento para sostener a las cooperativas que nuclean a los “naranjitas”. (O, al menos, el 80 por ciento de lo que se pagará por estacionar tendrá ese fin). Pero en lugar de explicar esto a los vecinos, la municipalidad ha velado el fin real de la medida detrás de una ordenanza que asegura tener otro. Y es ahí donde el ovillo se enreda.
Porque si el nuevo sistema de Estacionamiento Medido ha llegado para quedarse, si la nueva ordenanza realmente se propone modelar la conducta de los vecinos, no bastará con ametrallar con multas (que vendrán además acompañadas de un correlativo costo político). Hará falta explicar por qué la ordenanza es justa; por qué tiene legitimidad. Por qué no debe ser leída por el vecino como una actitud avasallante del Estado que le dice qué tiene que hacer y cuánto tiene que pagar sin explicarle por qué es justo que lo haga, y por qué no representa una merced otorgada por el Gobierno a un grupo de presión en desmedro del resto.
Hasta ahora la Municipalidad no ha dado esa batalla. No ha disputado esa verdad. No ha salido a convencer a los vecinos de que es necesario colaborar para el sostenimiento de los “naranjitas”, que no son más que cordobeses carenciados sin otro modo de vida. Hasta ahora he elegido el mero acto de autoridad.
El sistema
La Municipalidad informó que comenzó a regir el nuevo sistema de estacionamiento medido digital en la ciudad. La medida busca eliminar la interacción entre los automovilistas y los “naranjitas”. A partir de ahora regirá la figura del “Constatador Urbano”, cooperativistas identificados con chaleco beige y credencial con código QR que verificarán el pago del estacionamiento medido escaneando patentes mediante una aplicación, sin interactuar ni solicitar dinero a los conductores.
¿Cómo funciona el sistema?
Usuarios frecuentes: Mediante la App SEM. Se geolocaliza el vehículo y se presiona "Iniciar". Al retirarse, se debe marcar "Finalizar". La carga se realiza por Mercado Pago (próximamente se sumarán Bancón y Naranja X).
Turistas o usuarios eventuales: Escaneando el QR de la cartelería pública. Redirige a una web de pago donde se ingresa la patente y el tiempo estimado, abonando con tarjeta de débito o crédito.
Datos clave:
Horarios: Lunes a viernes de 8 a 20 h; sábados de 8 a 13 h.
Tolerancia: Existe una ventana de 15 minutos libres para trámites rápidos.
Eventos masivos: Tarifa fija por ordenanza (valor de 1L de nafta premiun - valuación de YPF).
Residentes: Pueden tramitar la exención de pago a 300 metros de su hogar mediante un registro web.



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