
El TC y una foto para desactivar rumores de grieta en el PJ-RC
Gabriel Marclé
La confirmación del regreso del Turismo Carretera a Río Cuarto después de 14 años dejó mucho más que una noticia de deporte y economía naranja para la ciudad. El anuncio realizado días atrás en Córdoba Capital también sirvió para consolidar una foto política que, puertas adentro del peronismo local, consideran clave: la de la unidad entre el intendente Guillermo De Rivas y el legislador provincial Juan Manuel Llamosas.
La postal no pasó inadvertida. Aunque ambos dirigentes comparten actividades vinculadas a la gestión provincial desde hace meses y suelen mostrarse juntos en actos institucionales, el contexto en el que apareció esta nueva imagen le otorgó otro peso político. En las semanas previas habían comenzado a circular versiones sobre una supuesta tensión entre el actual mandatario municipal y quien gobernó la ciudad entre 2016 y 2024.
En distintos sectores del oficialismo empezó a circular la versión de una disputa por la centralidad política del peronismo riocuartense. Por un lado, el proceso natural de consolidación de De Rivas como jefe político de la ciudad; por otro, la permanencia de Llamosas como referencia ineludible del esquema cordobesista en el sur provincial. La interpretación que empezó a tomar fuerza era que el actual intendente buscaba despegarse del ciclo anterior para construir una impronta propia de gestión cortando de una vez el cordón que ata a su era política con la de su predecesor.
En el entorno municipal no niegan del todo ese proceso. De hecho, reconocen que De Rivas atraviesa una etapa de afirmación política y comunicacional de su administración. La proximidad del segundo aniversario de gestión aparece como una frontera simbólica para comenzar una suerte de “segundo tiempo”, con mayor personalización de la agenda municipal y con el intendente intentando asumir plenamente tanto los logros como el costo político de la gestión.
Sin embargo, desde ambos sectores rechazan que exista una ruptura o una pelea interna. Por el contrario, aseguran que la relación política entre De Rivas y Llamosas sigue siendo de coordinación permanente y que ambos forman parte de un mismo esquema de conducción alineado al gobernador Martín Llaryora. “Cada uno en su lugar”, sintetizan cerca del oficialismo, al describir el rol del actual intendente como jefe político de la ciudad y el del ex mandatario como articulador departamental dentro del PJ.
En ese marco, la vuelta del TC ofreció un escenario ideal para reforzar esa narrativa. La magnitud del anuncio, pensado como un hecho estratégico para el desarrollo económico, turístico y deportivo de Río Cuarto, permitió mostrar una imagen amplia del oficialismo, con participación de Provincia, Municipio y distintos actores institucionales vinculados al automovilismo.
La lectura política que hacen en el PJ local es que la foto era necesaria precisamente porque los rumores existían. Y aunque públicamente nadie admitía una interna abierta, sí reconocían que empezaba a aparecer cierta idea de “distancia” entre ambos dirigentes. La exhibición conjunta buscó desactivar esa interpretación antes de que escalara en la conversación política local.
El anuncio también permitió reforzar otro concepto que el municipio viene intentando instalar: el perfil de Río Cuarto como sede de grandes eventos y polo regional de desarrollo. En esa línea, el regreso del Turismo Carretera aparece asociado no sólo a la recuperación de un hito deportivo, sino también a una estrategia económica y turística impulsada desde la gestión municipal con acompañamiento provincial.
Sin embargo, el impacto político del anuncio quedó rápidamente atravesado por el cambio abrupto de agenda que produjo en Córdoba el caso de Agostina Vega, la adolescente de 14 años hallada asesinada en la capital provincial. El clima político y comunicacional cambió de manera drástica en cuestión de horas y obligó a todos los sectores del oficialismo a recalibrar exposición pública y tono discursivo.
En ese contexto, la noticia del TC y la demostración de unidad entre De Rivas y Llamosas quedaron parcialmente opacadas por una agenda provincial dominada por la conmoción social. En Río Cuarto admiten que, aunque el hecho no tenga vinculación directa con la ciudad, la sensibilidad que generó en toda Córdoba llevó a un esquema de comunicación política mucho más cuidadoso y de menor exposición.
Aun así, esperan que la presión social instalará naturalmente el tema en la discusión pública y que en el Gobierno deberán tener la cintura para abordar cualquier tipo de consulta en torno a esa cuestión, incluso anticipándose a las eventuales críticas por el lugar que ocupan las políticas de género en la gestión local. Desde dentro del Mójica comentaban que el intendente tuvo buen tino a la hora de sostener una subsecretaría de Género, aunque en una cartera compartida con Niñez, Adolescencia y Familia.
Después de 14 años, el Turismo Carretera regresa a Río Cuarto
En un hecho histórico para la ciudad y toda la región, el 14 y 15 de noviembre Río Cuarto volverá a ser sede del Turismo Carretera después de 14 años. El regreso de la categoría más importantes y convocante del automovilismo argentino vuelve a posicionar al autódromo local dentro del calendario nacional y reafirma a la ciudad como un escenario estratégico para la realización de grandes eventos deportivos.
En ese marco, el intendente Guillermo De Rivas expresó su emoción por el regreso del TC y aseguró que “recuperamos un hito” para la identidad de Río Cuarto. Asimismo, destacó la decisión del gobernador Martín Llaryora de invertir en la infraestructura necesaria para concretar el retorno de la categoría y remarcó que la competencia se disputará en la semana del 240° aniversario de la ciudad.
Por su parte, el secretario de Desarrollo y Promoción Local, Federico García Córdoba, señaló que la vuelta del Turismo Carretera significa “recuperar una plaza con mucha historia” y valoró el trabajo sostenido durante años para lograr el regreso de la categoría al autódromo riocuartense.
En tanto, el presidente de la Agencia Córdoba Deportes, Agustín Calleri, definió el regreso del TC como un “objetivo cumplido” y destacó las obras realizadas en el circuito local, asegurando que Río Cuarto volverá a vivir “una gran fiesta” del automovilismo.
Según apuntaron las autoridades involucradas en el anuncio, este evento prepara a la ciudad para recibir a miles de visitantes y volver a consolidarse como uno de los puntos de referencia del automovilismo nacional.




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