
Ni proyectos ni sesiones: la quietud legislativa preocupa en Capilla del Monte
Gabriela Yalangozian
La frase sorprendió por su crudeza y por la naturalidad con la que fue pronunciada. El presidente del Concejo Deliberante de Capilla del Monte, Javier Sciangula, reconoció durante una entrevista televisiva que el cuerpo legislativo acumula tres semanas sin sesionar simplemente porque no hay proyectos para tratar.
"No ingresaron proyectos al orden del día", explicó el titular del cuerpo para justificar la ausencia de convocatorias. La definición, lejos de cerrar el debate, abrió otro más profundo: ¿qué ocurre en la política local cuando ni el Ejecutivo ni los propios concejales generan iniciativas para discutir?
La situación adquiere especial relevancia porque se produce meses después de la transición política para la localidad. En marzo pasado, el entonces intendente Fabricio Díaz dejó la conducción municipal para incorporarse al gobierno provincial de Martín Llaryora, mientras que la intendencia quedó en manos de Santiago Arenas Diez.
Últimamente, la administración municipal parece haber entrado en una etapa de menor dinamismo político y legislativo. La falta de sesiones aparece como uno de los síntomas más visibles de ese proceso.
Sciangula intentó relativizar la situación al señalar que durante el año hubo sesiones con tres o cuatro expedientes de peso que tuvieron tratamiento y recordó algunas de las iniciativas aprobadas, como la adhesión al Ente Intermunicipal del Norte de Punilla o la autorización para tomar un crédito destinado al pago del aguinaldo de los empleados municipales.
Sin embargo, el intercambio con el conductor del programa Panorama dejó expuesta otra cuestión de fondo: la escasa producción legislativa propia de los concejales. Consultado sobre por qué el cuerpo no genera proyectos vinculados a problemáticas cotidianas como la inseguridad, el basural o distintas demandas vecinales, el presidente del Concejo trasladó parte de la responsabilidad a los bloques opositores y sostuvo que por el contexto económico "no es momento para ponerse demasiado creativos".
La respuesta no pasó inadvertida. Más aún cuando el propio Sciangula reconoció que el oficialismo trabaja de manera coordinada con el Ejecutivo y que muchos proyectos son elaborados en conjunto incluso antes de ingresar formalmente al Concejo.
"No debe haber nada más desgastante para un intendente que su propio bloque le vote proyectos en contra", afirmó, dejando entrever una concepción del rol legislativo más vinculada al acompañamiento político que al control institucional.
Quizás el momento más revelador fue cuando admitió que existen concejales que prácticamente no intervienen durante las sesiones y que se limitan a levantar la mano al momento de votar. "Es real", respondió ante la observación del periodista, agregando incluso que él mismo reclama una mayor participación de sus pares.
La paradoja es evidente: en una ciudad con múltiples demandas y debates abiertos, donde hace pocas semanas el pugilista Maravilla Martínez aseguró que quisiera ser candidato a intendente para solucionar sus problemáticas, el órgano encargado de legislar reconoce que no sesiona porque no tiene nada para discutir.


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