
Los K piensan alternativas en Córdoba: lista propia para bloque propio
Bettina Marengo
La cumbre peronista anti Milei que reunió a Axel Kicillof, Máximo Kirchner, Sergio Massa, cuatro gobernadores y los jefes legislativos del PJ de ambas cámaras los envalentonó y les dio mejor marco, pero los kirchneristas cordobeses, peronistas y no, vienen hablando de una lista propia en la provincia para las elecciones del año que viene. Algunos sectores como el Frente Patria Grande, que tiene como referencia local a Constanza San Pedro y a nivel nacional a Juan Grabois, se juegan por la candidatura a gobernador con “Coti” a la cabeza, con la intención de acceder a una o dos bancas en la Legislatura. La dirigente se está moviendo por la provincia con ese objetivo. En La Cámpora, cuya terminal es Máximo-Cristina Kirchner y en Córdoba lidera la diputada Gabriela Estévez, ven más posible presentar sólo candidatos legislativos sin el tramo para el Ejecutivo. La Cámpora y Patria Grande están conversando desde hace tiempo, pero no juegan solos. Los históricos partidos K están a media máquina pero operativos, y Kicillof, que si avanza con su candidatura presidencial va a ser un nuevo actor en Córdoba, tiene a Carlos Caserio como referente.
Los K vienen de varias frustraciones provinciales. La última fue en 2023, con la alianza Creo en Córdoba que llevó al peronista disidente Federico Alesandri en fórmula para la Gobernación con Estévez como vice. Alessandri fue una apuesta del PJ no cordobesista para acercar voto peronista al espacio y no tensionar de más con Martín Llaryora, pero no funcionó: con 45.299 votos y el 2,67%, una de las peores elecciones de la historia del espacio, a Creo le alcanzó para una banca en la Unicameral. Más tarde el legislador oriundo de Calamuchita cerró políticamente con el llaryorismo.
Córdoba es diferente al resto del país en materia de peronismo, lo que quedó a la vista en la cumbre de los popes de este martes en CABA: aunque lo hubieran querido los organizadores, con el cordobesismo anti K la provincia no tiene nada para jugar en esa liga nacional. Igual, Llaryora sigue siendo el adversario secundario y Milei el principal, y ni La Cámpora ni Patria Grande quieren ser funcionales a la oferta libertaria provincial, ya sea que presente como candidato a Gabriel Bornoroni, a Luis Juez o a Rodrigo de Loredo. Sería materia de debate interno si una lista K, al repartir el voto no libertario, le facilita el triunfo al mileismo en Córdoba. Salvo que aplique la advertencia que salió de la cumbre del martes porteño: gobernador peronista que vote la suspensión de las PASO, tendrá otra lista peronista en su provincia para complicar su elección. Es un mensaje para Jaldo y Jalil, pero… Por ahora, el Panal quiere al kirchnerismo lejos y reducido (ya absorbió a muchos dirigentes en su seno): habrá que ver qué sucede si la oposición violeta se une y los números aprietan al sanfrancisqueño.
El factor Natalia
El factor Natalia de la Sota es una variable que juega, pero también puede ser materia de disputa con los sectores no peronistas del kirchnerismo, donde le desconfían. Con un mensaje anti Milei, pero sin pegarle de lleno al cordobesismo, la diputada retuvo su banca en 2025 con el 8,8% de los votos, unos 166.110 sufragios, y el kirchnerismo calcula que la mitad “se los sacó” a Pablo Carro, que quedó fuera de la Cámara tras una elección de 5 puntos y 100 mil votos. La idea es recuperar esos votos para la lista K el año en caso de que De la Sota vuelva al cordobesismo. Que es la hipótesis que la mayoría de los K manejan: una Natalia volviendo al espacio de su padre el año que viene con la mejor oferta que consiga de Llaryora. Pero si la diputada se mantiene en el carril crítico frente a un Llaryora amigable con Milei, está latente, al menos en la expectativa, la posibilidad de intentar un acuerdo. “Los votos están”, afirman los K, aferrados a los diez puntos electorales que solidificaron luego de la cúspide del 37,4% que obtuvo Cristina en su reelección del 2011.
Hoy, achicados al extremo y sin el sostén de un PJ, los K cordobeses local admiten que el principal desafío es no replicar las internas y discusiones nacionales en la provincia y abocarse a buscar buscar su propia lógica, beneficiados por la separación de las fechas que va a decidir el Panal. Octubre será otro juego.



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