
Diálogo de sordos en la política cordobesa
Yanina Soria
En los últimos días, la política cordobesa volvió a exhibir una dinámica de funcionamiento que se repite cada vez con mayor frecuencia y que parece haberse instalado como una nueva forma de vinculación entre el oficialismo y la oposición. Al escándalo se le responde con un contra escándalo; a la denuncia, con otra denuncia, porque en el fondo lo que en verdad se disputa es el control del relato y la administración del costo político.
Los cruces entraron en una especie de verborragia discursiva: frente a una acusación, la respuesta no necesariamente consiste en refutarla, sino en multiplicar las imputaciones, abrir nuevos frentes y devolver el golpe con mayor volumen político.
El resultado es un tiroteo discursivo permanente, donde el ruido que se genera nubla la cuestión de fondo transformando la discusión en un debate de suma cero. No importa la verdad, lo que se busca es neutralizar el costo político mediante la anulación de la autoridad moral del otro.
Y aunque aplica para toda dirigencia en general, a la hora de rendir cuentas y dar explicaciones, el peronismo tiene una responsabilidad mayor por ser Gobierno y contar con los recursos del Estado.
La política se transforma entonces en una sucesión de cortinas de humo cruzadas, cada espacio buscando instalar su tema y defendiendo su metro cuadrado. Cada uno hablando de lo que quiere y le conviene. Y mientras todos disparan, la discusión de fondo queda cada vez más lejos.
Sólo basta repasar la semana del escándalo que abrió Ramón “Cañito” Flores. El tema puso al cordobesismo otra vez entre las cuerdas. Un caso con ribetes muy complejos por los delitos que investiga la Justicia, que exhibió -por lo menos- una trama de irregularidades y complicidades del poder político, tan naturalizadas que asusta.
Salvo la respuesta que el gobernador Martín Llaryora improvisó cuando fue sorprendido en una gira por el interior con la pregunta de un periodista que fue al grano, la estrategia del oficialismo fue circunscribir el tema al ámbito de la Legislatura, donde tiene el control.
Así, el peronismo decidió licenciar al legislador que entre sus asesores tenía a un hombre que fue detenido en el marco de una causa de grooming, abuso sexual y presunta explotación sexual infantiles, mientras que la oposición pedía su expulsión. Finalmente, el domingo, bajo presión, el legislador del departamento Río Seco decidió renunciar y con ello, el PJ pretende sepultar la polémica, aunque el ventilador sigue prendido.
A las sucesivas embestidas de legisladores opositores cuestionando al oficialismo por este tema, se le sumó el aviso que dio el pre candidato a gobernador Rodrigo De Loredo. Dijo que a través de su bloque de parlamentarios promoverá un pedido de juicio político contra la vicegobernadora Myriam Prunotto, por mal desempeño e “indignidad”. Según el radical, desde que su ex compañera de partido es presidenta de la Legislatura “el descontrol es total y las sospechas se multiplican”. ¿Un pase de factura subterráneo por la “intromisión” de la ahora cordobesista en la interna que dirime la UCR? Todo puede ser, porque todo tiene que ver con todo.
Lo cierto es que, frente a ello, del lado del PJ salieron a cruzarlo. Pero no por lo de Prunotto ni por lo de Flores sino para acusarlo de actuar con oportunismo, hipocresía y de hacer carancheo político.
El presidente del bloque de legisladores de Hacemos Unidos, Facundo Torres, habló de la doble moral opositora y trajo a colación un episodio de la Policía Federal.
“Si De Loredo y cierta oposición tuvieran coherencia y actuaran por principios, ya estarían pidiendo la renuncia de la ministra Alejandra Monteoliva por los graves hechos que involucran a efectivos de la Policía Federal en Córdoba. Conferencia de prensa, la Legislatura convertida en estudio de televisión, cámaras, teléfono sin cable en mano, gestos graves y todo el repertorio que ya desplegó para CARANCHEAR con el caso de la Caminera y pegarle a Quinteros. Pero esta vez no. Y hacen bien. No corresponde convertir una investigación judicial en un circo ni pedir cabezas al voleo. Cuando hay rédito político, sobreactúan y montan su show mediático. Cuando no lo hay, parecen descubrir el valor del silencio institucional. Oportunismo, hipocresía y carancheo. Una oposición de doble moral, que acomoda los principios según a quién tenga enfrente”, disparó en X.
En definitiva, no se trata solamente de una pelea entre oficialistas y opositores; tiene una consecuencia política más importante y es que reduce los hechos a ver quien pega mas fuerte en lugar de buscar la verdad.


El PJ Capital, algo más que una entrega de certificados

Otra consecuencia negativa de nuestro sistema Unicameral

La escuela Paula Albarracín de Sarmiento de Villa del Tránsito cumple 150 años

Bajo presión, Flores renunció y el Panal quiere shock de olvido

El PJ duerme en todas las camas del radicalismo y hay poco clima de interna

Kicillof, una foto cordobesa y la disputa territorial que se viene

El TSJ disciplinó a los judiciales con la receta del Ejecutivo

San Francisco | Aumenta la incertidumbre por el nuevo juez federal y Vaca Narvaja asume subrogancia

El PJ duerme en todas las camas del radicalismo y hay poco clima de interna




