El 2001 del kirchnerismo

El dato de pobreza que arrojó la encuesta de la Universidad Católica Argentina señala que el kirchnerismo batió un récord de casi 20 años

Nacional 06 de diciembre de 2023 Javier Boher Javier Boher
2023-12-05-cristina-fernandez

Por Javier Boher

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El ocaso del kirchnerismo solamente podía ser este, el del 44,7% de pobreza medido por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina. La obsesión con el Estado presente, los subsidios indiscriminados para asegurarle los negocios a los amigos, la corrupción extendida hasta los comedores y bibliotecas populares y la destrucción del aparato productivo para vivir exclusivamente de los dólares del campo solamente podía terminar así, con casi uno de cada dos argentinos sin poder cubrir sus necesidades básicas.

Los datos concretos marcan que es el peor número desde el año 2006, cuando todavía se estaba lidiando con las consecuencias del fin de la convertibilidad pero los números de pobreza e indigencia estaban marcando una tendencia a la baja. Según los datos del mismo observatorio la pobreza sigue creciendo desde el año 2011, el año de la reelección de Cristina, cuando ya se empezaban a ver las limitaciones del modelo.

En aquella ocasión la gente eligió renovar la confianza por temor a lo que había pasado apenas una década antes. En 2015 eligió cambiar, que significó un breve descenso de la pobreza que le permitió a Macri ganar las legislativas de medio término. Desde allí, otra vez en ascenso para marcar un número que está desfasado respecto a la realidad, porque corresponde al tercer trimestre del año.

El Centro de Almaceneros calculó que la inflación de noviembre se ubicó en un 14,6%, mientras que para la canasta básica alimentaria estima 16,43%. Así, la línea de pobreza para una familia tipo proyectada para diciembre asciende a medio millón de pesos, lo que significa que ese número de personas que sufren las consecuencias de la mala praxis económica seguirá creciendo, más allá de la indiferencia de algunos.

Hace un par de días decía que Milei había cometido un error de novato al hablar de hiperinflación y estanflación en un país que gusta de los eufemismos, donde la clase política elige ignorar las cosas que la pueden hacer quedar mal. A tono con esa premisa es que Alberto Fernández, máxima autoridad del país, decidió desconocer esta realidad y cuestionar las mismas mediciones que hace el Estado que él conduce. “No creo que haya 40% de pobreza, la gente miente al contestar para que no le saquen el plan”, dijo en una entrevista con Diario Perfil.

Curiosamente, uno imaginaría que una persona que cobra un plan lo hace porque es pobre, de lo que se deriva que sería aun más pobre si se lo quitaran. La encuesta de la UCA marcó que si se quitaran los planes sociales la pobreza sería casi cinco puntos más alta y marcaría 49,1%, por lo que ese efecto que espera Alberto no sería tal.

“Si hubiera semejante cantidad de pobreza, Argentina estaría estallada", dijo el presidente, un déja vu de aquella vez de 2012 en la que Cristina dijo algo parecido respecto a la inflación: “si la inflación fuese del 25%, el país estallaría por los aires”. Es notable la referencia al estallido, que ocurrió de un modo que el peronismo no quiere entender: la inflación de 2012 implicó derrotas en 2013 y 2015, mientras que la pobreza en ascenso significó derrotas en 2021 y 2023. Las urnas suenan más fuerte que las cacerolas, aunque algunos prefieran hacerse los sordos.

Cuando el Indec lanzó sus cálculos para el primer semestre la observación fue la misma. La gente se vacunó contra la pobreza ajena. Una de las peores consecuencias del kirchnerismo es la atomización de la sociedad, eso que le querían achacar al menemismo y al neoliberalismo hace 20 años, pero fue aquella gente la que se cansó de ver que otros argentinos no llegaban a fin de mes. Los argentinos de hoy eligen -elegimos- hacer cada uno la suya, con la convicción de que cada uno se salva solo.

En 20 años el paisaje no cambió nunca. Los limpiavidrios siguen estando, hay chicos pidiendo en los semáforos, los comedores y merenderos siguen funcionando, los chicos necesitan ir al PAICOR, los cartoneros siguen empujando sus carros y las bolsas con mercadería se reparten en municipios del interior o en locales partidarios. Estiramos el 2001 sin darnos cuenta.

Cuando Sergio Urribarri (ex gobernador de Entre Ríos, posteriormente embajador en Israel y condenado a ocho años de prisión por administración fraudulenta) soñaba con ser candidato presidencial y le hacía guiños a la militancia ultra kirchnerista, repitió una frase que le gustaba mucho a los seguidores de Néstor: cuando ganó, “Kirchner tenía menos votos que cantidad de desocupados en Argentina”.

La UCA calculó ahora que la cantidad de pobres en Argentina es de 18,7 millones de personas, a las que se le suman 4 millones de indigentes para superrar los 22 millones de pobres. De ese total, 8 millones son niños. Así, 14 millones de mayores de edad son pobres o indigentes. Sergio Massa no llegó a los 12; Milei apenas pasó los 14. Esa es la magnitud de la destrucción económica que nos deja el kirchnerismo.

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