Llaryora se muestra con Acosta y busca respuestas en supervisores docentes
Martín Llaryora se mostró con el ministro de Economía, Guillermo Acosta, en la embajada francesa en Buenos Aires, donde firmó un acuerdo con la Agencia Francesa de Desarrollo para financiar la digitalización de los hospitales de la provincia. Fue la respuesta oficial al creciente rumor sobre la salida del titular de Finanzas, un economista que lo acompaña desde sus tiempos de intendente de la ciudad de Córdoba y que hoy es parte de su mesa de más confianza junto a dos o tres dirigentes más. Las versiones sobre Acosta no surgieron de la humedad, como los hongos, sino de los chifletes que tiene el oficialismo, que ayer aclaró que las funciones de controlar peso por peso que se gaste que tiene la secretaria de Administración Financiera en Ministerio de Finanzas, Mónica Zornberg, están bajo el mando de Acosta. La contadora, figura clave de la administración económica de Juan Schiaretti, ha sido mencionada en estos días junto a su ex jefe, Angel Mario Elettore y a otro exministro de Economía, Osvaldo Giordano, como piloto de tormenta en la escasez de recursos. El schiarettismo, cuyo jefe ayer rompió el silencio para sentenciar que la ley de Glaciares de Javier Milei “no se puede acompañar”, cuando el hiperllaryorista Ignacio García Aresca en principio votará a favor, no se pierde una escena de la trama y se entusiasma con la idea de un cargo de asesor para Elettore.
Llaryora quiere aprovechar el mal momento político de Milei pero los pensadores argentinos ya explicaron que billetera mata galán. Con los ingresos en baja por nueve meses consecutivos, con previsiones de que se mantendrá la caída al menos hasta junio, y que ésta puede llegar al 30%, tiene todavía abierta la paritaria docente. El lunes se reunió con unos 150 supervisores docentes de todos los niveles en búsqueda de respuestas sobre el tercer rechazo consecutivo a la oferta salarial al colectivo magisterial. Un raro reemplazo de representatividad: los superiores de los docentes por la conducción de la UEPC. No siempre provenir de San Justo es suficiente. La pregunta que le hizo a los inspectores fue casi filosófica: ¿cuál es el motivo del enojo de los docentes con el gobierno? Llaryora quiere evitar el síndrome Mestre padre, que se enguerreó con los empleados públicos antes de perder el gobierno. Tiene la suerte de que, del otro lado, no hay un De la Sota haciendo política en las asambleas de médicos y en el sindicato docente, aunque Rodrigo De Loredo salió a bancar en un streaming a los docentes “que lidian con condiciones extremas”, luego de quedar enfrentado al colectivo policial al que propuso agregarle años de servicio para poder jubilarse.
Al cierre de esta nota, en la Legislatura se aprobaba el dictamen de la nueva ley que regula el trabajo de los “Naranjitas” en toda la provincia, previas ordenanzas de los concejos deliberantes de las ciudades. La orden de Llaryora fue que el proyecto, objetado por el cardenal Angel Rossi, salga con el mayor consenso posible para dotar de legitimidad al nuevo esquema de “mano dura” con los cuidacoches. Entre otros puntos, la comisión de Seguridad que preside Juan Manuel Llamosas definió que se quitaría del texto final la frase que habla de que la actividad “puede alterar” la tranquilidad pública, modificó la figura de los “limpiavidrios”, al considerarse que es sector que no está cooperativizado, y otorgó 30 días para la entrada en vigencia de la ley vía promulgación. Con estas y otras modificaciones, Hacemos Unidos por Córdoba espera el voto positivo de al menos una parte del bloque de la UCR. Juecistas y libertarios ya anunciaron el rechazo, una fragmentación del ex Juntos por el Cambio que no le viene mal al oficialismo.