Ante la amenaza del colapso
Hace exactos 30 años llegaba a las salas cinematográficas el estreno de la película “Big Night”, que en ocasión de su arribo a los cines de Córdoba, hacia finales de 1996, pasó casi desapercibida. Tal vez el hecho de que no abundaran en su elenco figuras de primera línea de la fauna hollywoodense, pudo haber contribuido a esa indiferencia con la que fue recibida por el gran público. Tampoco debe haber ayudado mucho su clara inclinación hacia una postura independiente, al momento de definir la estética de la realización y de introducir planos secuencia extensos, con gran énfasis en la solvencia actoral.
El filme marcaba el debut como directores de dos artistas que hasta ese momento se habían desempeñado delante y no detrás de cámaras. Uno de ellos, Stanley Tucci, iba a interpretar además uno de los protagónicos de la historia: él sería Secondo, el menor de los dos hermanos italianos que, en algún momento indefinido de la década del cincuenta y en algún lugar impreciso de la costa de Nueva Jersey, deciden abrir un restorán donde los platos son elaborados tal como manda la tradición calabresa. Para lograr ese toque especial, el proyecto gastronómico cuenta con la participación del otro miembro de la dupla, el chef Primo (Tony Shalhoub).
Campbell Scott, por su parte, además de codirigir, se reservó una breve intervención como un vendedor de autos de la marca Cadillac, que aporta un pequeño pero interesante monólogo sobre lo que representa el éxito en la sociedad de consumo. Y también aparecen en roles secundarios Isabella Rossellini, Ian Holm, Minnie Driver y hasta el cantante Marc Anthony, quien por entonces era un conocido solista de música latina, pero que tiempo después pasaría a integrar la crema de la farándula estadounidense al casarse con la popular actriz Jennifer Lopez, en un matrimonio que se prolongó a lo largo de un decenio.
La trama de “Big Night” gira en torno a una noche especial en la que se decidirá el futuro de la cantina Paradise, acechada por la feroz competencia de un comedor vecino que ha adaptado su menú itálico al gusto del paladar local. Se les ha prometido a Primo y Secondo que a esa velada asistirá como invitado Louis Prima, un famoso músico ítaloamericano de aquel entonces, que con su sola presencia podría garantizar una cena con gran cantidad de reservas, para así salvar a los hermanos de la ruina.
Los preparativos para agasajar a la estrella y a los comensales, ofrecerán matices de enorme interés para ese relato que nos brinda una muestra de amor filial, pero que también nos cuenta cómo muchas veces de buenas intenciones puede estar empedrado el camino al infierno. Ni qué hablar de cuando los acontecimientos tan esperados desembocan en un devenir caótico, que consigue divertir y emocionar a la vez al espectador. Un largometraje que transmite una apacible melancolía y que cierra con un pasaje digno de figurar entre los mejores finales de su tiempo.
Es imposible no referirse a “Big Night” luego de ver la quinta y última temporada de la serie “The Bear”, que desde su estreno en 2022 no se cansó de obtener premios y reconocimientos de la crítica, y que ahora llega a su epílogo con una tanda de ocho episodios producidos por Hulu y disponibles en la plataforma de Disney. Que en la ficción, la ascendencia italiana de Carmy Berzatto tenga una particular injerencia en el argumento acerca de un chef que regentea un restorán en Chicago, no es el único elemento que une la película de Tucci y Scott con esta producción.
Porque en estos capítulos de despedida somos espectadores de la lucha por sostener a toda costa esa casa de comida gourmet a la que hemos visto crecer en las temporadas anteriores. Y porque habrá aquí también una noche extraordinaria, en la que se jugará a todo o nada el destino de la empresa y de todos quienes cumplen alguna función allí. Nada podrá fallar, por más que todo conspire para que las cosas se salgan de madre. Y habrá talentos individuales y esfuerzos colectivos que se pondrán a disposición para conjurar la amenaza de un colapso.
Al condimento habitual en esta tira, de combinar una edición vertiginosa con largos tramos de diálogos profundos, Christopher Storer, el creador de “The Bear” le suma en esta entrega una dosis de empoderamiento femenino, aunque no falte el aporte varonil cuando las papas queman. Sin duda, se trata de un título que en estos cuatro años fue capaz de transmitir el clima de época, a través de esos perdedores que construyen lazos de familia, en su intento por alcanzar el ansiado premio de la estrella Michelin, por más que en esa carrera vayan quedando retazos de vidas personales a punto de desbarrancar.