
La liga de intendentes deloredistas busca apoyo en el Imperio
Gabriel Marclé
La foto no ayudó. Rodrigo de Loredo ocupando uno de los palcos preferenciales en la apertura de sesiones del Congreso, escuchando el discurso de Javier Milei, fue una señal que dentro del radicalismo cordobés no pasó inadvertida. Mucho menos en Río Cuarto, donde los sectores que rechazan cualquier mimetización con el oficialismo libertario vienen marcando límites desde hace meses.
Las declaraciones posteriores terminaron de incomodar a los “boinas blancas” más ortodoxos. El ex diputado dejó entrever que, en caso de llegar a la Gobernación, replicaría en Córdoba el modelo aplicado por Nación. La definición, que apunta a diferenciarse de Martín Llaryora y tensar con el Panal, tiene efectos colaterales en casa propia: el ajuste en educación, salud y jubilaciones es precisamente uno de los puntos que más preocupa a la dirigencia radical tradicional, mucho más que el saneamiento de las cuentas provinciales.
Fuentes consultadas por Alfil en la capital alterna admiten que “esa cercanía espanta”. No tanto por la disputa con el peronismo provincial —donde De Loredo busca pararse como alternativa competitiva— sino por la dificultad de sostener identidad frente a un electorado que aún no digiere del todo la convivencia con La Libertad Avanza.
Sin embargo, el armado territorial avanza. En el sur, el ex jefe del bloque en Diputados encontró un núcleo duro de intendentes que ya decidieron militar su proyecto. El intendente de Vicuña Mackenna, Roberto Casari, y su par de Laboulaye, Gino Chiappello, encabezan la representación que busca consolidar volumen político. A ellos se suman Federico Soto (Berrotarán), Nanci Foresto (Alcira Gigena), Laura Rodríguez (General Levalle), Germán Martini (Las Acequias) y Romina Aguirre (Elena), entre otros.
No es una liga multitudinaria, pero tampoco menor a la que acompañaba a De Loredo antes de su giro discursivo hacia posiciones más cercanas al ideario libertario. En los departamentos Juárez Celman, General Roca y Roque Sáenz Peña el alineamiento parece avanzar sin demasiadas fisuras. El objetivo es claro: ordenar el sur detrás de lo que definen como “la única propuesta radical con chances reales de gobernar la provincia”.
El problema es Río Cuarto. El Imperio sigue siendo un territorio simbólico y electoralmente determinante para cualquier aspiración radical, y allí la fertilidad no parece la de otros tiempos. Hasta ahora, ninguna de las mesas partidarias locales está integrada por dirigentes identificados abiertamente con el deloredismo.
El Comité Departamental está presidido por Walter Perrone, quien en la última contienda legislativa militó por Provincias Unidas y mantiene cercanía con el oficialismo provincial. En los circuitos de la capital alterna —particularmente el Centro— la postura ha sido explícita: rechazo a cualquier construcción que implique un acercamiento orgánico con La Libertad Avanza.
La expectativa del entorno de De Loredo es que, al menos, algún grupo movilizador del departamento diga presente en la “session” prevista para el 14 de marzo, donde buscará mostrar músculo y formalizar su intención de competir por la Gobernación. La señal que llegue desde Río Cuarto será leída como termómetro interno, aunque por ahora no está garantizada. Hacia allí apunta el pedido a sus referencias del sur: lograr adhesiones en el Imperio, convencer a dirigentes con capacidad de movilización y limar asperezas para perforar la barrera del “anti”.
En paralelo, también se registran movimientos silenciosos. Gabriel Abrile, quien supo mostrarse cercano al ex diputado, se ausentó del último encuentro político —el asado de fin de año donde se exhibió el respaldo de intendentes— y en el radicalismo local hablan de un distanciamiento. Algunos lo ubican hoy más próximo a La Libertad Avanza que a la estructura partidaria tradicional, aunque con una diferencia sustancial respecto de De Loredo: el presidente del bloque de concejales de Primero Río Cuarto no parece interesado en sostenerse en la orgánica de la UCR para proyectarse, sabiendo que su objetivo es competir por la intendencia municipal en 2028.
Así, mientras la liga de intendentes deloredistas avanza en el sur profundo, el desafío continúa siendo conquistar el Imperio. Allí donde la identidad radical todavía pesa, pero donde la convivencia con el experimento libertario mantiene abierta una discusión que atraviesa al partido y que aún no encuentra síntesis. El viernes próximo, durante la visita del presidente de la UCR Nacional, Leonel Chiarella, se espera que el tema forme parte de la agenda y acelere decisiones.
Más de 1200 jóvenes celebraron el UPD de manera segura en Río Cuarto
Entre la noche del domingo y la madrugada del lunes, más de 1.200 jóvenes de Río Cuarto celebraron su Último Primer Día (UPD) en el marco de un operativo especial de seguridad articulado entre distintas áreas del municipio y fuerzas de seguridad.
El trabajo fue coordinado por la Dirección de Espectáculos Públicos y el Área de Juventud de la Municipalidad, junto a establecimientos privados, lo que permitió que el festejo se realizara en espacios debidamente habilitados y con todas las medidas de prevención correspondientes.
En esta edición fueron tres los establecimientos elegidos por estudiantes de más de 50 cursos. Los locales contaban con habilitación municipal y dispusieron de presencia policial, personal de seguridad privada, enfermeros, ambulancias y puestos de hidratación.
El objetivo fue garantizar un entorno cuidado para los adolescentes durante el desarrollo de la celebración, priorizando la integridad física y el acompañamiento responsable.
Tras el festejo en los locales, el tradicional traslado hacia Plaza Roca contó por primera vez con la implementación de un “corredor seguro”.
En el operativo participaron de manera conjunta la Guardia Local de Prevención, la Policía de la Provincia, personal de Tránsito, agentes de Espectáculos Públicos y la Central de Monitoreo.
Además, 40 minutos antes del arribo de los jóvenes al espacio público, se activó un dispositivo especial de prevención enfocado en la seguridad y el acompañamiento durante toda la jornada.
En el balance del operativo, desde el Gobierno de Río Cuarto resaltaron que el UPD 2026 se desarrolló con normalidad y bajo estrictas medidas de control, consolidando un esquema organizativo que buscó compatibilizar el festejo estudiantil con el cuidado y la responsabilidad colectiva.


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