
Escuchar la memoria
J.C. Maraddón
La efeméride señala la fecha del 24 de marzo de 1976 como el día en que se produjo el último golpe de estado que hubo en la Argentina, con el que dio inicio uno de los periodos más oscuros de nuestra historia, durante el cual se calcula que hubo 30 mil víctimas de un genocidio dispuesto por quienes usurparon el poder del estado. Sin embargo, en los meses previos a esa interrupción de la convivencia democrática, ya se registraban episodios de desapariciones, fusilamientos, secuestros y torturas que anticipaban lo que luego iba a dejar de ser una estrategia de combate para transformarse en una política de exterminio.
Además de lo que ocurría en Tucumán, donde los focos guerrilleros fueron arrasados con saña, en Córdoba funcionaba el laboratorio de ensayo para esos militares instruidos en la Escuela de las Américas, donde se les compartían las experiencias de los franceses en Argelia y de los estadounidenses en el sudeste asiático. Funestas camadas de oficiales latinoamericanos recibieron allí las instrucciones acerca de cómo aniquilar a ese enemigo que, en el contexto de la Guerra Fría, personificaba para ellos la avanzada del comunismo y ponía en riesgo la vocación hegemónica que detentaba el capitalismo en Occidente.
En aquel verano de 1976, mientras los diarios reflejaban una ola de violencia sin límites que se orquestaba desde las sombras, millones de cordobeses continuaban con sus quehaceres cotidianos, a la espera de un epílogo que parecía inevitable para el mandato de María Estela Martínez. En las sierras, la temporada estival reclutaba turistas que colmaban los balnearios y que por las noches asistían a las obras que subían a escena en los teatros de Villa Carlos Paz. En Cosquín y Jesús María, los festivales folklóricos se las arreglaban para armar su programación, sin contar con la presencia de las figuras amenazadas de muerte por la Triple A.
En cuanto al fútbol, en enero de aquel año un equipo de Córdoba protagonizó un hecho insólito: en compañía del club Temperley, Talleres viajó al África para participar de un torneo relámpago en Zaire, la actual República del Congo. Aunque en lo deportivo esa incursión resultó brillante, algunos de los integrantes del plantel se contagiaron de paludismo, y un jugador de Temperley falleció a consecuencia de esa enfermedad. Hacia fines de febrero, por primera vez artistas de rock animaban un encuentro en la Plaza Próspero Molina, en una velada que se adelantaba a lo que iba a ser la tradición festivalera de ese género en la provincia.
Muchos de esos acontecimientos, junto a otros que trazan una pintura de época, aparecen mencionados en “Verano del 76”, un podcast producido por Diario Alfil para conmemorar los 50 años de aquella nefasta jornada. A lo largo de seis episodios, que se irán subiendo a plataformas de a uno por jueves a partir de hoy, una narración unirá los testimonios de una treintena de invitados, entre los que se cuentan historiadores, periodistas, actores, músicos, economistas, deportistas, docentes, gremialistas, locutores, humoristas, escritores y representantes del ámbito judicial.
El objetivo es reconstruir cómo era aquella Córdoba de hace medio siglo, donde imperaba una represión generalizada, pero donde al mismo tiempo los ciudadanos intentaban continuar con su vida, porque el mundo seguía andando. Un ejercicio de memoria que aparece como un aporte más para que nunca se olvide lo que sucedió en aquel entonces, y para traer al momento actual las postales ya amarillentas de una urbe que soñaba con dejar de ser aldea. Los recuerdos personales, con todo lo que tienen de caprichosos, siempre están acompañados de esa cuota de emotividad de la que carecen los manuales.





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