El PJ abre un debate interno acerca de las prioridades (alerta de baches)

El intendente De Rivas pone el foco en la contención en un contexto económico adverso, pero surgen voces dentro del peronismo que advierten por el equilibrio con la obra pública. La reconfiguración política local y el estado de las calles, en el centro de la discusión.
Río Cuarto08 de abril de 2026Gabriel MarcléGabriel Marclé
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De Rivas pone el foco en lo social, pero en el interior del PJ piden no olvidarse de los baches.

A todas luces, el año político en Río Cuarto arrancó de verdad. Movimientos y definiciones fuertes marcan la agenda, con hechos que involucran a radicales y peronistas en una misma dinámica, apuntando no solo al 2027 de las provinciales sino especialmente al 2028 de las municipales. En ese sentido, más allá del título destacado tras el traspaso de Gabriel Abrile a La Libertad Avanza, la conversación local tiene como centro a la Municipalidad de Río Cuarto después de la última aparición de Guillermo De Rivas: como lo reflejó Alfil en su pasada edición, el intendente marcó que lo social es punta en su lista de prioridades, algo que generó reacciones incluso dentro del arco político del peronismo.

“La prioridad es contener, atender, abrazar y preocuparnos por el otro”, fue la frase fuerte de De Rivas en la presentación de la agenda anual en los Centros Integradores Municipales (CIM), una definición que develó el interés por sostener territorialidad, una cuestión que avanza más allá de la crisis económica y de la responsabilidad que desde el oficialismo local le adjudican al presidente Javier Milei en la situación. Es que en las calles se define gran parte del apoyo que recibe la gestión que en pocos meses cumple dos años. Y, justamente, es el pavimento de esas calles el que empieza a poner en tensión el rumbo propuesto.

En ese marco, dentro del propio peronismo comenzaron a asomar matices respecto del perfil que adopta la gestión municipal. Sin cuestionar de fondo la necesidad de fortalecer la contención en un contexto adverso, algunos sectores deslizan dudas sobre el equilibrio de prioridades. La idea de una emergencia social —no declarada formalmente, pero sugerida en el discurso oficial— abre la puerta a una eventual reorientación de recursos que, entienden, podría resentir otras áreas sensibles para la gestión.

Ahí aparece una discusión clásica en la política local: la tensión entre asistencia y obra pública. “El cemento sigue siendo lo que marca la diferencia”, resumió ante Alfil un dirigente del PJ respecto a una palabra clave de la discusión local: baches, cada vez mas visibles y ruidosos, viejos aliados en 2016 que se anotan como potenciales riesgos de la imagen derrivista camino al 2028.

En ese sentido, es clara la alusión al modelo de gestión que sostuvo durante ocho años Juan Manuel Llamosas. En esa lectura, el impacto tangible de la infraestructura continúa siendo el principal termómetro de la valoración social, incluso en contextos de crisis. Por esa razón, en el Mójica no son pocas las voces que hablan del segundo semestre como horizonte de reordenamiento presupuestarios con ajustes que permitan sostener el ritmo de obra pública.

Del otro lado, quienes respaldan la impronta actual advierten que las condiciones económicas distan de ser comparables con aquellas. La caída de la coparticipación, una recaudación que no logra compensar y la falta de señales claras desde la macroeconomía —con expectativas aún atadas a las decisiones de Luis Caputo— configuran un escenario restrictivo que obliga a priorizar. Bajo esa lógica, lo social no solo aparece como una respuesta a la coyuntura, sino como una necesidad política para sostener el vínculo territorial.

Esa definición, además, no puede leerse por fuera de la reconfiguración del tablero político local. Con Abrile ya enrolado en La Libertad Avanza, en el oficialismo dan por hecho que el espacio libertario buscará disputar con fuerza la Municipalidad y que el médico podría ser una de sus cartas principales. En ese contexto, la construcción de un anclaje territorial a través de referentes barriales y estructuras de contención social se vuelve un activo estratégico para De Rivas en su proyección reeleccionista.

Sin embargo, la otra cara de esa estrategia vuelve a encender alarmas: el estado de las calles. Entre las dificultades climáticas y las limitaciones presupuestarias, el mantenimiento urbano aparece rezagado y empieza a generar ruido incluso dentro del oficialismo. No son pocos los que advierten que el frente de obra pública —en especial el arreglo de calles— debe escalar posiciones en la agenda, prácticamente al mismo nivel que lo social.

En ese sentido, comenzaron a circular viejas declaraciones de Juan Jure -último intendente radical- hacia el final de su mandato, cuando también enfrentaba reclamos por el estado de las calles mientras su gestión profundizaba el perfil social de “la ciudad que no se ve”. La comparación, incómoda para algunos, funciona como advertencia interna sobre los riesgos de desbalancear la gestión.

“Está a tiempo”, repiten en distintos sectores del peronismo local, con la mirada puesta en los próximos dos años de gobierno. La referencia no es menor: el recuerdo de 2016, cuando el desgaste de Juan Jure abrió la puerta al regreso del peronismo, sigue presente como un espejo posible. Evitar que se invierta esa lógica aparece hoy como uno de los principales desafíos para la administración De Rivas.

 

El turismo generó más de $2.700 millones durante los últimos fines de semana largos

El Observatorio Turístico del Gobierno de Río Cuarto dio a conocer los datos correspondientes a la actividad registrada durante los fines de semana largos del 24 de marzo y Semana Santa, períodos en los cuales la ciudad volvió a destacarse como uno de los principales destinos del sur provincial.

De acuerdo con el relevamiento, que se realizó entre el 21 de marzo y 4 de abril, la ocupación hotelera promedio alcanzó el 60%, mientras que el impacto económico generado fue de 2.757 millones de pesos, reflejando un movimiento sostenido de visitantes y un importante dinamismo económico en los sectores vinculados a servicios que ofrece la ciudad.

Durante esos días, Río Cuarto consolidó su posicionamiento como destino estratégico gracias a una agenda diversa que combinó propuestas deportivas, académicas y culturales, lo que permitió atraer a públicos de distintos puntos del país.

Entre los eventos más relevantes que impulsaron la actividad turística se destacan el 8° Open Internacional Berta Polo; las III Jornadas Internacionales de Investigación y Acción sobre Residuos; el Torneo Nacional de Veteranos de Judo; el encuentro de Primera División entre Estudiantes y River; y la 3° Exposición Nacional Canina junto a la Exposición del Club del Dogo Argentino, entre otros.

De esta manera, la ciudad continúa fortaleciendo su perfil como sede de Grandes Eventos y de turismo de reuniones, reforzando un modelo que impacta de manera directa en la economía regional.

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